El Sargento Rovedatti, del RI 7, fue intensamente afortunado. Había logrado que su hijo conscripto, destinado en Malvinas, fuera reubicado en su propia sección.
Compartian la misma trinchera, las mismas vigilias y las mismas comidas. Y cuando empezaron a arreciar los bombardeos ingleses, el suboficial se arrojaba sobre su hijo y lo cubría con su propio cuerpo, hasta que pasaba el peligro. El resto del tiempo lo “bailaba” más que a los demás, para que nadie pensara que había favoritismo.
Los Rovedatti, FAL en mano, una historia de amor paternal.

Fuente:1982malvinas.com