=Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado =Ultimas Misiones de las Fuerzas Especiales =Cronología del 14 de Junio de 1982 =Fin del conflicto -La situación final -La rendición -Consideraciones Finales =Las informaciones que recibió el Comando FAS -Extracto del Informe del Brigadier Castellano =Comunicados del Estado Mayor Conjunto
“No sirvo más… matame”; la encarnizada batalla de los montes y la caída de Puerto Argentino
Sentado en una piedra en la altura del Monte Tumbledown, el subteniente Esteban Vilgré Lamadrid observó abajo a su derecha la quietud de esa aldea que era Puerto Argentino y detrás, en la bahía, el buque hospital Bahía Paraíso iluminado como una ciudad flotante. A su izquierda -y ya lo sabía porque venían de replegarse del Monte Dos Hermanas- estaba el infierno. A él, como a otros tantos, le había tocado estar allí.

Final de la guerra. Miles de soldados argentinos fueron tomados prisioneros. La mayoría fueron devueltos al continente en los siguientes días en los buques Canberra y Bahía Paraíso. AFP
“Mañana algunos no veremos la luz del sol”, le había dicho a sus suboficiales en una última charla. En los húmedos pozos de zorro, al abrigo dudoso de las rocas, bajo fuego de la artillería naval y terrestre propia y ajena que hacía temblar la tierra ante el imparable avance británico, los hombres sabían que en el término de pocas horas algunos habrían de morir.
La defensa de Puerto Argentino se jugaba dramáticamente en esas horas del 11 al 14 de junio de 1982 en la batalla final de aquellos montes cuyos nombres quedarían asociados a los combates encarnizados que allí sucedieron: Harriet, Dos Hermanas, Longdon; y más cercanos a la capital malvinense, Wireless Ridge, Tumbledown, Sapper Hill.
Las defensas terrestres argentinas habían estado enfocadas en la hipótesis de un desembarco frontal frente a Puerto Argentino. Pero el 21 de mayo los británicos habían hecho cabeza de playa en la bahía de San Carlos, en el noroeste de la isla Soledad casi sin oposición terrestre y pese la acción heroica de la Fuerza Aérea y la aviación Naval, que hundió buques y produjo severos daños a la flota en días sucesivos en el “corredor de las bombas” del estrecho de San Carlos.
Los británicos avanzaron luego a la guarnición argentina más débil, Darwin – Pradera del Ganso (Goose Green), donde hubo una feroz batalla que terminó el 29 de mayo. Consolidada su retaguardia, avanzaron hacia Puerto Argentino.
El 31 de mayo capturaron el Monte Kent, no defendido por los argentinos, una posición clave porque permitía observar las posiciones que defendían a Puerto Argentino. El 2 de junio a las 14.30, ingenieros del Ejército volaron un tramo de 25 metros del puente Fitz Roy, de 100 metros de largo y estratégico para acortar la distancia de Darwin a Puerto Argentino sin tener que hacer un engorroso rodeo de 20 kilómetros. Y el 8, el “día negro” de la flota británica, la Fuerza Aérea le asestó un duro golpe en el desembarco de Bahía Agradable.
Pero el rumbo general era inevitable. El 11 de junio, los británicos iniciaron el ataque final contra los montes Longdon, Dos Hermanas y Harriet. Empezaba la batalla por Puerto Argentino.
Ese viernes 11, en histórica visita, el papa Juan Pablo II llegó a la Argentina, y un día después rezó una misa en Palermo ante una multitud estimada en 2 millones de personas. “Los argentinos vivieron ayer, con inusitado dramatismo, un contraste que, sin embargo, no es ajeno al estilo del país. Oraron por la paz en la más grande concentración que se recuerda y supieron que había comenzado en las Malvinas la etapa tal vez más cruel de la guerra con Gran Bretaña”, se escribía en Clarín al día siguiente.
Y el domingo 13, cuando en alturas como Monte Longdon ya se contaban los muertos y los combates se sucedían en todas partes cerrando el círculo inglés sobre la capital malvinense, muchos soldados pudieron escuchar por radio el fallido debut de la selección nacional en el Mundial de Fútbol de España, con derrota por 1 a 0 frente a Bélgica. En Longdon hubo una lucha salvaje cuerpo a cuerpo, fusilamientos y muertos argentinos a bayoneta, contó el cabo inglés Vincent Bramley en Viaje al infierno.

Una defensa imposible
“Cuando llegan a Monte Kent me di cuenta que venía el combate sí o sí, y cuando asaltan Dos Hermanas y tuvimos que replegarnos a Tumbledown, supe que era el final de la guerra”, recuerda ahora, 39 años después, el hoy coronel Vilgré Lamadrid.
“Fueron dos los ataques finales porque el 12, cuando ven la resistencia -y a ellos la inteligencia les vende que no iba a haber mucha-, se toman ese día para hacer replanteos y planificar la continuidad. Por eso la segunda fase se da el 13 por la noche”.
Vilgré era subteniente y jefe de la 3ra sección de la compañía de Infantería del Regimiento 6. Esa compañía tenía 47 hombres en total -incluyéndolo a él-, 5 suboficiales y 41 soldados. Eran reserva y se desplegaron en la base del Monte Dos Hermanas, para entrar en combate con el Comando 45 de los Royal Marines, en la noche del 11 al 12 de junio.
“Antes de iniciar el repliegue el suelo temblaba batido por la artillería, las municiones trazantes y los cohetes británicos buscaban nuestros cuerpos y las explosiones y bengalas iluminaban con sombras siniestras el lugar”.
“En esa situación nadie te escucha, ni se oye, es aturdidor; ves tu pequeño lugarcito de combate y peleas por vos y el camarada que está a tu lado. No pensás en Dios ni en la patria… La guerra hace a la muerte compañera de camino y si tenía que morir, que fuera rápido y no desangrado. Mi miedo era volver como un cobarde, y enfrentar a mi padre”, recuerda Vilgré Lamadrid.

Un soldado argentino es tomado prisionero por los británicos en los feroces combates en las alturas que rodean Puerto Argentino. AP / PHOTO: TOM SMITH
En el repliegue, un proyectil de artillería cayó demasiado cerca y el joven subteniente y el soldado Marcelo Di Sciullo fueron levantados por el aire. La onda expansiva le arrancó el casco y el fusil. Quedó aturdido, sin saber si estaba herido.
“Me tocaba el cuerpo a ver si estaba bien, y escucho en la oscuridad ‘mi subteniente, mi subteniente… Guanes y Todde están heridos’. Guanes estaba muy mal y decía ‘no me deje morir, ayúdeme mi subteniente’. Otro también gritaba, era Todde, que tenía una esquirla clavada en el tobillo. El enfermero soldado Walter Goñi ya estaba a su lado asistiéndolo, ignorando las ráfagas de ametralladora a su alrededor”.
A Miguel Todde lo pudieron llevar a un puesto de socorro cargándolo a través del valle. Héctor Guanes no sobrevivió.
Cruzaron el valle para reunirse con el Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5), que comandaba el capitán Carlos Robacio, con un guía que los condujo a través del campo minado, una maniobra que había sido planificada. Pero las cosas no terminarían allí.
“El 13 me llaman para guiar a mis hombres a un contrataque porque estaban los guardias escoceses penetrando la sección del teniente de corbeta Vázquez. Lo que iba a ser un bloqueo terminó en contrataque”.
“Yo estaba de muy mal humor por haber sido seleccionado para una misión extrema, teníamos que ir al sector de la infantería de Marina. El valiente teniente de corbeta Waldemar Aquino era mi guía, me impuso la difícil situación y escuchó con paciencia mis insultos por la situación. Lo cierto es que cuando ordené reunir a mi sección para el contrataque, en cinco minutos todos estuvieron presentes. Eso emociona”.



Tras la caída de Puerto Argentino, los argentinos entregan sus armas. La ocupación argentina duró 74 días y la acción bélica, 45. ARRIBA: AP / PHOTO J. LEONARD. ABAJO: AP
Desde lo alto del Tumbledown, adonde llegó con Aquino en medio de explosiones de artillería, el subteniente verificó que les tiraban de todos lados, y lo complicada que era la situación.
En primera línea, el ataque principal lo venía sufriendo la compañía Nacar del BIM5, particularmente la 4ta Sección, a cargo del teniente de corbeta Carlos Daniel Vázquez, que soportó tres asaltos.
“El enemigo está frente a nosotros, estamos combatiendo cuerpo a cuerpo, en cualquier momento pierdo la comunicación”, alcanzaron a informar por radio, en un mensaje dramático. Luchando codo a codo con los infantes de marina para mantener esas posiciones cayó, junto a cinco de sus soldados del Regimiento de Infantería 4, el subteniente Oscar Augusto Silva, sanjuanino, reconocido como un héroe.
El combate fue feroz. La sección de Vilgré Lamadrid tenía dos soldados ametralladoristas -los blancos más buscados por el fuego inglés-, Carlos Horisberger, quien murió de una ráfaga en el pecho; y Oscar Ismael Poltronieri, el único conscripto en recibir tras la guerra la condecoración más alta, la Cruz de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate.
En esas horas de tensión, desde el Tumbledown habían podido ver cómo caían el Longdon, Dos Hermanas, cómo los ingleses ganaban las alturas y cesaba allí el fuego. La previa del ataque que luego vendría sobre ellos.

A las alturas
El teniente primero Víctor Hugo Rodríguez era jefe de la primera sección de la compañía A del Regimiento 3 de Infantería. Venían de sufrir la muerte del soldado Julio César Segura. En los intensos bombardeos, un proyectil había caído en su pozo de zorro. “Segura tenía toda la espalda abierta. Lo sacamos de su posición y me dice: ‘No sirvo más. Matame’”, contó el soldado Rubén “Cata” Carballo, quien lo socorrió junto al cabo Guillermo Salort. Carballo fue corriendo por una ambulancia a 500 metros, pero no funcionaba y dentro, había un sargento muerto. Cuando regresó a la posición minutos después, su amigo Segura ya había fallecido. “Cata” Carballo, entonces de 18 años, era el hábil estafeta (mensajero) del teniente Rodríguez, y ya era boxeador. En 1984 tras la guerra sería uno de los 83 atletas argentinos que representaron al país en los Juegos Olímpicos de Los Angeles.
Conmocionados por la muerte de Segura esa tarde, la sección del teniente Rodríguez entraría en combate el 13 de junio cuando les ordenaron cruzar el valle de Moody Brooke para ir en apoyo del Regimiento de Infantería 7, que estaba resistiendo en la altura de Wireless Ridge.
Aunque hubo una orden de regresar impartida por el propio comandante de Brigada, el general Oscar Jofre, porque el RI7 ya se estaba replegando, Rodríguez y los suyos nunca se enterarían.
“Hablo con mi jefe que era el capitán (Rubén Oscar) Zunino, le dije que no tenía radio, que salía del valle y me iba a ir a la altura, y no me veían más”.
“Eramos 40 y avanzábamos en cadena, en un momento empiezo a ver enemigos arriba en Wireless Ridge. Me extraña porque había un Regimiento (el 7), yo no podía saber que se estaban replegando”.
“Lo llamo al subteniente (Carlos Javier) Aristegui que iba al lado mío en primera línea. Le digo: estoy a cargo de este contrataque, vamos a ir a ganar la altura. Pasaron segundos y le pegan un tiro en el cuello a Aristegui. Pensamos que era grave pero sobrevivió. Un soldado se le acercó, le dio una palmada en la cara y le dijo: ‘Quedate tranquilo pendejo, vos con nosotros te portaste bien, te vamos a sacar de acá’. Tenía la misma edad que sus soldados, al día de hoy, esa actitud del soldado para su oficial me emociona”.
“Ibamos por el valle que era una turba de golf. Habíamos recibido una barrera de fuego que si el enemigo la corregía, nos mataba a todos. Voy adelante y les grito a los soldados… era de noche, caía munición, yo tenía 33 años y ya cuatro hijos… ‘¡Arriba carrera mar…! Me dispuse a morir. Yo tenía miedo de que los soldados no me siguieran, pero lo hicieron”.
Uno de esos soldados era Esteban Tries. En su memoria:
“Estábamos en posición defensiva, y a las 3 de la tarde lo matan a Segura. Esa noche nos mandan a apoyar al regimiento 7, cruzamos el valle de Moody Brooke con el cielo iluminado por bengalas. Teníamos el infierno cada vez más cerca. Llegamos a la base del Wireless Ridge, donde sabíamos que empezaba el riesgo mayor, y ahí aparece el grito del teniente Rodriguez: “¡Viva la Patria!” que nos metió una inyección de fuerza y de ejemplo. Atrás de él, que ya corría monte arriba, todos empezamos a subir”.
Rodríguez retoma su relato: “Años después me vino a hablar uno de mis soldados. Me dijo ‘yo soy de avería mi teniente primero’ -porque aún me llama así- ‘no debí hacer el servicio militar porque era único hijo de madre viuda, pero si me quedaba en mi barrio me mataban. Los soldados lloraban y yo no, yo venía de otro mundo. Por eso en el combate sabía lo que tenía que hacer, me tenía que rajar. Pero lo vi a usted adelante, que lo iluminó una bengala, nos arengó, y dije a este tipo lo tengo que seguir. ¡No entiendo cómo no tuvo miedo!”.

El mensaje del comandante Jeremy Moore a Londres, dando cuenta de la rendición argentina, los arreglos para devolver las tropas argentinas al continente y que nuevamente las Islas están bajo mando del gobierno británico.
“’Tuve dos miedos, vos te equivocás’”, cuenta Rodríguez que le respondió. “No fue un hecho de heroísmo -refexiona hoy- héroes fueron los que murieron. Yo tenía que lanzar el asalto, eso está en la formación. Y el que se quedaba abajo estaba ‘muerto’. Corrimos y algunos me sobrepasaron en la carrera, lo que me dio más ímpetu.
“Arriba del Wireless Ridge había soldados muertos, y las posiciones de morteros vacías. No estaba el RI7… Ahí tomo conciencia de que se habían replegado, y tuvimos el combate de encuentro con el pelotón del teniente Page, del Para 3 [Regimiento 3 de Paracaidistas ingleses]. Nosotros subiendo y ellos llegando… ¡Ellos creían que venía un gran contraataque!”
Rodríguez había perdido contacto con el sargento Manuel Villegas, que caería gravemente herido. El ex soldado Tries recordó: “Eso era un infierno de municiones, balas, veíamos sombras que se desplazaban, explosiones de todos los colores. Cae herido el soldado Russo y cuando le aviso al sargento Villegas, que estaba a 8 metros, me dice ‘tengo un tiro en la panza’. ‘Tírenles que yo estoy liquidado’, nos decía. ‘No podemos, usted está en medio’. Villegas estiró el brazo para agarrar su fusil, y un francotirador le pegó un tiro en la mano. Lo tenían en la mira”.



Arriba: el subteniente Esteban Vilgré Lamadrid con parte de su sección en el monte Challenger. Varios caerían en combate. Al medio, el teniente Víctor Rodríguez, el soldado Rubén Carballo, que era boxeador y en 1984 sería uno de los 83 atletas argentinos que participaría de los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Abajo: el soldado Esteban Tries (izquierda) con el sargento Manuel Villegas, protagonistas de una de las historias conmovedoras de la guerra.
Tries pidió ayuda a su compañero, el soldado José Luis “Lupin” Cerezuela. Arrojaron ostensiblemente sus fusiles y pese al fuego se lanzaron a rescatar a Villegas, cuyo vientre ensangrentado le quemaba como fuego. Cuando estuvieron a su lado Villegas le pidió a Tries que lo despidiera de su mujer y de su hija pequeña. “Cuando nombra a su hija, se pone a llorar y a rezar”.
–Pegame un tiro. No aguanto más, dijo Villegas.
–De ninguna manera, usted me debe un asado, le replicó Tries.
A la distancia, el ex soldado veterano analiza que el francotirador no quiso matarlos y dejó evacuar al herido. Fueron 8 duros kilómetros de marcha llevando al sargento hasta el hospital, donde pudo salvar su vida.
Tries recuerda a sus otros compañeros conscriptos del RI 3: “Allí cayeron Segura, Andrés Folch, José Reyes Lobos, el maestro Cao (Julio, docente en una escuela de Gregorio de Laferrere), y el soldado Oscar Soria, que había muerto dos días antes en un campo minado”.
El largo adiós
En la sección de Vilgré Lamadrid, una de las que más bajas tuvo en la guerra, fueron 7 los muertos, 12 heridos, y varios prisioneros. Apenas 13 hombres de la sección pudieron volver a Puerto Argentino con las luces de la mañana del 14 de junio. Hacía mucho frío y caía una nevisca. Una fina capa blanca cubría la tierra malvinense.
“El silencio repentino lastimaba los oídos. Yo me sentía muy culpable. Ahí se me acerca el soldado Britos y me dice de sacarnos la última foto que le quedaba a su rollo”, recuerda Rodríguez.
–Vos sos boludo…, acabamos de perder la guerra.
–No mi subteniente, les peleamos muy bien… les costó muchísimo ganarnos.
“Llevo esa foto como un ejemplo, un subalterno que levantó al jefe en ese momento”.
“Esa noche nos mandaron a una barraca. Yo me sentía muy mal, el más perdedor de los jefes, que les había fallado. Estaba en un rincón y se me acercan soldados de mi sección. Creí que venían a recriminarme. Pero no: ‘Feliz cumpleaños mi subteniente’!. Yo cumplí ese 15 de junio 22 años”.

El soldado Carlos Daniel Britos (izquierda, con la mano recién vendada por una herida de una esquirla) se toma la última foto de su rollo con el subteniente Vilgré Lamadrid, tras el repliegue de Tumbledown, al mediodía del 14 de junio.
“Reivindico los valores del soldado argentino luchando por su nación, no la guerra que es horror, pérdida y muerte. Hablo de un grupo de jóvenes que sabía que la guerra estaba perdida y le dio honor y coraje”.
Tries recuerda lo que sucedió después: “Ya prisioneros nos obligaron a formar frente a la casa del gobernador y vimos cómo arriaban nuestra bandera. Fue un dolor enorme. Días después nos embarcaron en el Canberra y el 19 de junio llegamos a Puerto Madryn. La ciudad nos recibió con el corazón abierto de par en par”, rememora.
A su regreso Tries inició la otra batalla, contra el olvido.
Condujo por años un programa en la FM Soldados, es docente, y desde hace años transita por las escuelas del país en charlas que llevan la memoria de lo vivido en la guerra.
“Fuimos los últimos en bajar de Wireless Ridge -cuenta el teniente coronel (R) Rodríguez. El dolor de ver la patria vencida, un vacío inconmensurable. Me recuerdo en una casa donde estábamos algunos oficiales de RI3, en posición casi fetal, con una gran contradicción, por un lado la derrota, por otro la alegría de pensar que iba a volver a ver a mis esposa y a mis hijos, algo de lo que uno había ido desprendiéndose”.



Arriba: Vilgré Lamadrid, el sargento Echeverría y el soldado Disciulo llegan a Puerto Argentino el 14 de junio tras el repliegue, foto tomada por Eduardo Rotodno, el único reportero gráfico que se quedó en las islas tras la rendición. Al medio: los británicos vuelven a izar la Union Jack frente a la casa del gobernador. Abajo: El general Mario Benjamín Menéndez y el comandante Jeremy Moore, en la capitulación.
“Chuly” Rodríguez preside la Asociación Sanmartiniana de Rosario y desde hace 24 años sin interrupciones lidera todos los veranos el cruce de los Andes en mulas y caballos, por los mismos pasos que empleó el Libertador, en homenaje a la epopeya de San Martín y su ejército. Hace unas pocas semanas el Círculo Militar publicó su libro Llevando la Patria al hombro, su testimonio de Malvinas.
La recuperación argentina de las Islas se extendió durante 74 días, y 45 días duraron los combates hasta el 14 de junio. En el clásico Malvinas, la trama secreta, Oscar Raúl Cardoso, Ricardo Kirschbaum y Eduardo Van der Koy dieron cuenta de los patéticos mensajes y arengas voluntaristas del teniente general Leopoldo Galtieri, el dictador en la Casa Rosada, en sus diálogos con el gobernador militar de las islas, general Mario Benjamín Menéndez.
A las 19 horas de aquel 14 de junio, en Puerto Argentino, Menéndez firmó la capitulación con Jeremy Moore, el jefe de las fuerzas británicas de tierra.
La rendición de Puerto Argentino precipitó el 17 de junio la caída de Galtieri, y alumbró el final de la dictadura que había buscado legitimarse y perpetuarse explotando la causa nacional de Malvinas.

Vuelta a casa. Vilgré Lamadrid con dos camaradas y su familia, en el Regimiento 6 en Mercedes el día en que regresaron de la guerra.
Había muchos políticos contemplativos con los militares, y otros que no. “El Gobierno debe irse ya, debe cesar la usurpación del poder y hoy mismo debe poner en marcha un período de transición civil hacia la democracia”, se pronunció el radical Raúl Alfonsín, figura ascendente de su partido, en las horas inmediatas al fin de la guerra.
La descomposición de la dictadura instaurada en marzo de 1976 se aceleró, lo mismo que la transición, y Alfonsín ganaría las elecciones de la restauración democrática poco más de un año después, el 30 de octubre de 1983.
Fuente: Clarín
Alto el fuego
Aunque se decreta el cese de fuego, todavía se siguen produciendo focos de resistencia. La batalla por Puerto Argentino deja a más de 360 británicos sin vida.

Entre los Generales Jeremy Moore y Mario Benjamín Menéndez (a las 23:59 horas del 14 de junio), respectivamente comandante de las fuerzas británicas y Gobernador militar de las Islas Malvinas, queda parlamentado el alto al fuego y el retiro de tropas.
Aquí no existe la palabra “rendición”, si cese de fuego, y

retiro de tropas, la guerra por las Islas Malvinas todavía no ha finalizado. Las cifras finales del conflicto arrojan la pérdida de más de 1.070 británicos y 649 argentinos. De los 40 buques de guerra de la “Real Armada Británica”, solo 3 buques regresan a Portsmouth en óptimas condiciones.
En Buenos Aires, se realiza una manifestación en rechazo al cese de fuego, en la que se produjeron desmanes y fue reprimida por la policía.

Pasada la medianoche el Jefe del Batallón de Infantería de Marina 5 informa que era atacado por efectivos importantes desde el Oeste, el Noroeste y Sudoeste, empleando la Compañía B del Regimiento de Infantería 6 para reforzar el norte de su dispositivo con el apoyo del fuego de la artillería de campaña.

El Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 comenzó a recibir a las 02,00 hs aproximadamente intenso fuego de artillería.
A partir de 03,30 hs el enemigo intensificó el fuego sobre las posiciones del Regimiento de Infantería 7,

el Batallón de Infantería de Marina 5 y el Escuadrón de Exploración, como así también ejecutó constante fuego de artillería de campaña contra los cañones argentinos, que pese a que varios de ellos quedaron fuera de servicio, el resto continuó disparando en forma sostenida.
Se ordena el empleo de la Compañía “A” del Regimiento de Infantería 3, que se encontraba de reserva, en apoyo del Regimiento de Infantería 7 que sostenido con el Escuadrón de Exploración se hallaban en una situación confusa.
Pese a que inicialmente, la Compañía “A” del Regimiento de Infantería 3 encuentra serias dificultades para ascender a la cima del Monte Wireless Ridge, una Sección logra posteriormente alcanzar el objetivo eludiendo al enemigo.

Próximo a la 05,00 hs se ordena el repliegue del Regimiento de Infantería 7 y del Escuadrón de Exploración de Caballería 10, sobre las posiciones de Moody Brook, recibiendo apoyo de fuego de la Artillería de Campaña como así también de las piezas de defensa aérea emplazadas en la zona.
A esa altura de la madrugada y después de un intenso empleo durante toda la noche, los cañones del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 se estaban quedando sin munición.
Asimismo el Jefe del Batallón de Infantería de Marina 5, informa que se estaba combatiendo en posiciones muy próximas a su Puesto de Comando.
A las 05,45 hs el sector Oeste del Monte Tumbledown fue conquistado por el enemigo ordenándosele a la Compañía B del Regimiento de Infantería 6, ejecutar un contraataque con resultados poco significativos, logrando los británicos el control de casi todo el Monte a las 06.30hs aproximadamente, junto con las alturas al norte de Moody Brook, próximo a la posición que ocupaba una Sección de la Compañía “A” del Regimiento de Infantería 3.
Debido a la gran presión que imponía el enemigo, se le ordena al Regimiento de Infantería 3, que estaba disminuido en sus efectivos, que ocupe una posición de bloqueo al Oeste de Puerto Argentino.
Simultáneamente se ordena el repliegue hacía Puerto Argentino del Regimiento de Infantería 7 y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 10.

Aproximadamente a las 08,00 hs se podía observar la siguiente situación: el Batallón de Infantería de Marina 5 mantenía una sola posición entre los Montes Tumbledown y William, habiendo fallado un contraataque contra los británicos, razón por la cual debió replegarse junto con la Compañía B del Regimiento de Infantería 6 hacía Sapper Hill bajo intensa presión del enemigo; el Grupo de Artillería 4 contaba con una sola pieza de artillería en servicio y la posición de la Compañía B del Regimiento de Infantería 3 había sido superada por el enemigo.
Entre las 09.00hs y las 10,00 hs el Escuadrón de Exploración de Caballería 10, intenta con sus vehículos un

contraataque sobre las posiciones del enemigo en Moody Brook , pero las condiciones del terreno y el intenso fuego que recibe se lo impiden.
El regimiento de Infantería 6 se desplaza para apoyar al Regimiento de Infantería 3 en su función de bloqueo.
Entre las 12,00 hs y las 14,00 hs el Batallón de Infantería de Marina 5 y la Compañía B reciben la orden de replegarse a Puerto Argentino.

Ultimas Misiones de las Fuerzas Especiales
Compañía de Comandos 601
La Subunidad establece una posición de bloqueo al Este de las posiciones del Regimiento de Infantería 7, para negar al enemigo el acceso a las alturas al Norte de la Bahía de Puerto Argentino .
Compañía de Comandos 602
Ocupa una posición de bloqueo al Noreste de Moody Brook que es intensamente batida por la artillería enemiga.

Escuadrón de Fuerzas Especiales de Gendarmería Nacional.
Establecieron una posición de bloqueo en Moody Brook.
Ante la situación irreversible que se presentaba y que no justificaba el derramamiento de una sola gota más de sangre, el Gobernador Militar de las Islas acepta a las 13,00 hs una reunión con el Comandante Británico, a concretarse a las 16,00 hs, para fijar las pautas del fin de la Batalla.
Cronología del 14 de Junio de 1982
– Día de la rendición argentina. Un helicóptero británico lleva al Tcol. Rose, jefe del 22” SAS, para tratar los términos de la capitulación con el General de Brigada Menéndez. A las 21,00 hs el General de División Moore llega a Puerto Argentino para recibir la rendición condicional de manera formal.
00,25 horas: En las primeras horas de la madrugada, el enemigo lanza un segundo ataque violentísimo sobre Tumbledown S.O el que es rechazado parcialmente. El BIM 5 (Batallón de infantería de marina) ejecuta todos los fuegos de apoyo disponibles aún sobre su propia fracción adelantada.

01,20 hs: El GA 3 abre fuego de apoyo directo sobre las puntas de avance británicas en Goat Ridge y en el valle entre Tumbledown y Monte William.
03,00 horas: Mientras nieva intensamente, existe incertidumbre sobre la situación en las estribaciones Oeste de Tumbledown, decidiendo el Comandante del BIM 5 contraatacar con la 1ra Sección de la Compañía de Ingenieros Anfibios (Tenientes de Corbeta Im Miño y Demarco) y una Sección de Tiradores de la Compañía B del RI-6 (Subteniente La Madrid). Dicha acción logra detener al enemigo y se estabiliza la línea a la altura del observatorio del Batallón.

Wireless Ridge (02,00 hs) La Compañía A (Capitán Zunino) del RI 3 argentino, con tres secciones disminuidas, inicia un contraataque (desde la zona de Tumbledown) sobre la ladera sur de Wireless Ridge. Una sección llega hasta las posiciones de la Compañía D de los paracaidistas británicos. Son batidos por las baterías 7º y 8º. Bajo el fuego británico, se repliegan sobre las 05.20hs, al no contar con apoyo de más unidades argentinas en la zona, ya que los soldados restantes del RI 7 y del Escuadrón de Caballería 10 (a pie, sin sus vehículos Panhard) ya se habían retirado. Los argentinos sufrieron cuatro muertos y 23 heridos en este contraataque.
Las fuerzas propias en Wireless Ridge fueron rechazadas. La retaguardia del BIM 5 compuesta por los Servicios, la Sección Morteros 106,6, la Sección Amet. 12,7 y las fracciones propias combaten por el fuego y se mantiene el hostigamiento de éstos sobre el sector propio. Durante el fuego de contrabaterías muere en combate en la pieza Nro 3 el Dragoneante Clase 1962 Oscar Mansilla.
04,00 horas: El Comandante del BIM 5 dispuso que el batallón se aliste para contraatacar Tumbledown y se requirió al Escalón Superior, empeñar alguna Unidad de las ubicadas en retaguardia para la recuperación de las alturas al Norte y evitar el desbordamiento por el flanco de las posiciones del BIM 5.

05,00 hs: El GAA 4 dispara sus obuses en puntería directa (con las alzas /visores contracarro) sobre Moody Brook, para frenar el avance de la infantería británica. El artillero Pizarro (Batería B) fallece al ser alcanzado por metralla. Sobre esa hora, el GA 3 apoya con sus disparos el avance del Escuadrón de Exploración de Caballería 10.

Puerto Argentino (06,00 hs) La 1ª Sección, Batería B del GADA 601, efectúa fuego terrestre con dos piezas 35/90 contra las crestas de Wireless Ridge, para contener el avance de los paracaidistas británicos por aquel flanco.
Wireless Ridge (06,00 hs) El Regimiento de Infantería 7 retrocede mientras el GAA 4 realiza acciones de fuego intensas (entre 5 y 7 salvas de batería en eficacia) sobre Longdon y Wireless Ridge, donde se concentra el avance británico por el flanco este del ataque. Á esa hora se anula el envío de los vehículos preparados para realizar un cambio de posición con las piezas supervivientes del GA 3 y del GAA 4. Los camiones no pueden moverse debido al intenso fuego artillero británico.
A partir de esa hora la artillería argentina combatirá inmóvil.
(06,20 hs) El GA 3 da fuego de apoyo directo a la retirada del BIM 5 desde la zona de Tumbledown. El Guardiamarina Demarco (Batería B de IM), OAV en la zona de William/Tumbledown, dirige el fuego sobre los Gurkhas (Cía. Plmm y Cía. A) que avanzan hacia Monte William, causándoles 13 heridos. Poco tiempo después la batería deja de estar operativa, al ser abandonados sus asentamientos artilleros. Durante los combates fallece el Dragoneante Mansilla (que actuaba como jefe de pieza) por fuego de contrabatería sobre la posición del obús número 3.
06:30 horas: Se produce el tercer ataque británico. El enemigo ocupa la zona elevada del monte Tumbledown iniciándose un duro combate cuerpo a cuerpo al ataca por retaguardia a la 4ta Sección de la Ca. Nacar del BIM5 que es prácticamente aniquilada; sus sobrevivientes se rinden por orden de su Jefe el Teniente de Corbeta de IM Carlos Vazquez ya que habían consumido totalmente sus municiones y se encontraban imposibilitados de controlar el combate.
Mueren heroicamente en ese sector los siguientes Infantes de Marina: Suboficial Segundo Julio Saturnino Castillo, Conscriptos Clase 1962 Héctor Abel Cerles,

Juan Carlos Gonzáles, José Luis Galarza, Juan Carlos Dávalos, Félix Ernesto Aguirre y Diego Ferreyra; también el Subteniente Silva y un grupo de soldados conscriptos del RI-4 de nuestro Ejército Argentino que se quedaron voluntariamente a defender la altura junto con sus camaradas Infantes de Marina.
Sobre las 07,00 hs cesa la resistencia argentina en la zona. Las bajas totales durante los combates en Wireless fueron de 3 paracaidistas británicos muertos y 11 heridos. Las tropas argentinas sufrieron unos 25 muertos, cerca de 125 heridos, con unos 50 prisioneros. El RI 7, que defendió Longdon y Wireless, fue la unidad argentina con más bajas en combate de la Guerra de las Malvinas, con 36 muertos y 152 heridos en total.
08,00 horas: Ceden las posiciones propias en Tumbledown. Se prevé neutralizar y destruir con el fuego de artillería al enemigo en esa posición para el contraataque de la Compañía Mar del BIM 5 que se estaba montando. Se informa al Comando Superior que aún se esperaba la acción sobre el flanco Norte,

por tener todavía capacidad para resistir aunque la situación de munición pasa a ser crítica.
(08,00 hs) Tres helicópteros Scout (uno del 656” Esc. y dos de los RM), al mando del Capitán Greenhalgh, disparan 10 misiles 5511 contracarro sobre posiciones artilleras en Moody Brook, a petición del 2º Para, que las tiene fuera de alcance para sus Milan. Nueve misiles hacen blanco sobre las posiciones argentinas desde 3.000 m. Los helicópteros son repelidos con fuego de mortero.
(08,00 hs) El GAA 4 tiene al enemigo a 700 metros de su posición. Se retira todo el personal excepto la dotación de una última pieza (la 3* de la Batería C), que realiza fuego directo sobre los británicos (con espoletas graduadas MT) hasta que el obús queda inutilizado por una interrupción grave (proyectil atascado sin disparar) cuando los asaltantes están a 400 metros. La dotación de esta pieza estaba encabezada por el Subteniente Suarez y otros 21 artilleros que se quedaron voluntariamente, retirándose todos ellos sin bajas al quedar el obús fuera de servico.
A la misma hora el GA 3 realiza fuego a 100 metros de la infantería propia (la distancia mínima para la artillería son 600 metros con tropas propias cerca), a petición del Capitán de Navío Moreman, para apoyar el repliegue del BIM 5.09,00 horas: Para evitar la prosecución del combate en posiciones desfavorables y ante una orden del 2do Comandante de la Agrupación Ejército Argentino, el Comandante del BIM 5 ordena el repliegue de su Unidad desde el Monte Tumbledown, Monte Williams, Felton y Stream y Casa Amarilla hacia Sapper Hill.
Se ha consumido la totalidad de la munición mayor (Mortero 106,6, Mortero 81 y Obús 105 mm)

y se procede a la destrucción del material pesado y abastecimiento del Batallón previo a ejecutarse el repliegue ordenado. La Batería Bravo del BIAC se constituye en dos fracciones de tiradores.
En el repliegue mueren en combate el Suboficial Segundo de Infantería de Marina Víctor Hugo Juarez del SPAC del BIM5 y el Dragoneante de Infantería de Marina Clase 1962 Ricardo Ramirez de la Sec. Mor. 81.
Mientras se realiza el repliegue de la Compañía de Ingenieros Anfibios hacia la ciudad, previa destrucción de su material y sector de alojamiento, ésta se arma como Infantería y se reúne con el BIM 5 en Sapper Hill, cae herido de muerte en combate el Conscripto Clase 1962 Vicente Antonio Días.
Puerto Argentino (08,30 hs) En el día de la rendición argentina en la capital de las islas, los Pucarás A-515, A-522, A-533 y A-549 son preparados para una misión de ataque con posterior repliegue hacia el continente. Cada avión fue equipado con dos tanques subalares de 318 litros y tres lanzacohetes LAU 61 en el soporte ventral. Esta misión, planificada para las primeras horas del 14 de junio, fue cancelada al cesar las hostilidades. Aparentemente había cinco aparatos Pucará en condiciones operativas (A-515, A-522, A-533, A-536 y A-549), estando el A 536 dudoso. Los cinco son capturados.
(09,00 hs) Los infantes de Marina se retiran de Monte William y Feltom Stream hacia su posición final en Sapper Hill. La Batería Bravo de la IMARA se dispone en dos secciones de fusileros (al mando del Teniente de Corbeta González y del Guardiamarina Mascolo), al quedarles solamente dos piezas intactas (con 150 proyectiles), pero sin posibilidad de uso táctico.
El personal se dirige a Sapper Hill, última línea de resistencia del BIM 5, donde todavía se combatirá (sobre las 12.00hs) contra una sección helitransportada del Commando 40” RM, muriendo allí tres infantes de marina argentinos y resultando heridos 4 Royal Marines, las últimas bajas de la guerra.
09,15 horas: Puerto Argentino informa que las principales posiciones en Tumbledown, Williams, Longdon y Wireless Ridge se encuentran en poder del enemigo y que se intenta reconstruir el dispositivo defensivo empleando el RI-3 y parte del RI-25, pero se aprecia de cualquier manera que no se podrá mantener más allá del día de la fecha.

10,00 horas: De hecho se concreta un alto el fuego. Sin embargo en Sapper Hill el BIM5 se reorganiza para proseguir el combate. El Comandante de esta Unidad recibe la orden superior de cesar el combate y replegar su Batallón hacia la localidad.
10,30 hs: Se ordena el cese del fuego en la zona de Puerto Argentino, con vistas a mantener una reunión con los británicos. A esta hora el GA 3 tiene el 50% de sus obuses fuera de servicio y le resta munición para un día de combate.
Los dos cañones en servicio de 155 mm. del GA 101/121 se encuentran con 44 disparos sin utilizar; el GAA 4 tiene todas sus piezas fuera de servicio y la Batería de la Infantería de Marina ha sido sobrepasada y ha perdido todos sus obuses. La artillería argentina había consumido unos 17.000 proyectiles al finalizar las hostilidades, con 628 artilleros de campaña en las islas, resultando bajas (muertos y heridos) un 10,9% del total.
12,30: En momentos de comenzar a cumplir las órdenes recibidas, la retaguardia de combate (Guardiamarina de IM Koch / Suboficial Segundo de IM Vaca – 3ra Sección de la Compañía Mar del BIM 5) entra en acción rechazando un helidesembarco británico (seis helicópteros) en sus inmediaciones, caen dos helicópteros y varios soldados enemigos.

En este último combate en Malvinas encuentran la muerte los últimos tres hombres de la Infantería de Marina Conscriptos Clase 1962 Roberto Leyes, Eleodoro Monzon y Sergio Ariel Robledo.
15,00 horas: Finaliza su repliegue el BIM 5, con sus tropas encolumnadas, en poder de sus armas y a paso de marcha. Así entran a Puerto Argentino y finaliza el combate, concluyendo así la guerra de Malvinas.
A continuación, se dicta el alto el fuego en las islas.

Las últimas operaciones de la Aviación de Ejército durante la guerra tuvieron lugar cuando se le ordenó al Capitán Svendsen desalojar la cancha de fútbol y trasladar a sus helicópteros hasta la pista del hipódromo, a efectos de permitir el aterrizaje de sus pares británicos con quienes ya se había pactado el alto el fuego. Svendsen había solicitado autorización para destruir los helicópteros, para que no cayesen en manos del enemigo, pero su solicitud fue denegada.
Levantaron vuelo los Bell UH-1H AE-406, AE-412, AE-417, AE-422 y AE-424 y los Augusta AE-331 y AE-334.

Aparentemente había cinco aparatos Pucará en condiciones operativas (A-515, A-522, A-533, A-536 y A-549), estando el A- 536 dudoso. Los cinco son capturados. También son apresados tres reactores ligeros Aermacchi MB 339 de la 1ª Escuadrilla del COAN (averiados y canibalizados), un helicóptero CH 47C Chinook del Bon. 601%, dos Bell 212 bimotor de la FAA, un SA 330L Puma de la Prefectura Naval, siete Bell UH 1H del Bon 601” (dos de ellos, los AE409 y AE413 fueron pintados de blanco y usados como MEDEVAC, algunos de los otros estaban averiados), dos Augusta A 109 del Bon 601” y un Pucará averiado (A-513). Un helicóptero Puma SA 330 (AE506) del Bon. 601* fue utilizado como MEDEVAC hasta el 21 de junio (por acuerdo de los dos países). Estaba agregado al buque hospital Bahía Paraíso y era pilotado por el Capitán Luzurriaga y el Teniente Primero López Leguizamón. El aparato regresó a Argentina.
Fin del conflicto
La situación final

Después de los combates, que culminan con las primeras luces del 14 de junio, la situación en la zona de Puerto Argentino evoluciona desfavorablemente para las fuerzas argentinas:
- Los británicos han ocupado aproximadamente el sesenta por ciento de la zona defensiva a cargo de la Agrupación Puerto Argentino.
- Los británicos se han apoderado de las alturas próximas a la localidad: Monte Longdon, Dos Hermanas, Monte Harriet, Monte Tumbledown y Monte William. Desde ellas, el enemigo domina el sector en el cual se mantienen tropas argentinas (la localidad y el área del Aeropuerto) y somete a los efectivos argentinos a un preciso fuego de morteros y de artillería de campaña complementado con el efectuado por la artillería de las naves británicas que se han ubicado al SE de Puerto Argentino.
- Los fuegos de la artillería británica baten la zona del hipódromo, así como las proximidades del Hospital Militar, la casa del Gobernador y la cancha de fútbol, las posiciones del Grupo de Artillería 3 y las unidades de las cercanías siendo alcanzados algunos helicópteros, tambores de combustible, construcciones y depósitos logísticos.
- Se corta el suministro de energía eléctrica (el de agua está cortado desde hace 48 horas).
- El ritmo del avance se ha acelerado y sus elementos más adelantados han alcanzado los galpones que marcan el extremo de Puerto Argentino por el Oeste Noroeste mientras otros intentan cercar Sapper Hill donde los restos del Batallón de Infantería de Marina 5 están prácticamente rodeados.
- Otra unidad británica, al Este de Wireless Ridge ataca a los efectivos argentinos que aún se sostienen en la lengua de tierra que cierra el puerto por el Norte.

- El Regimiento de Infantería Mecanizada 3 que ha alcanzado el sector Oeste de la población y que debe ocupar una posición de bloqueo en la zona, se encuentra con gran cantidad de efectivos que se repliegan agotados, buena parte sin equipo, casco ni armamento, lo que le impide continuar la marcha y entrar en posición en ese lugar.
- El Regimiento de Infantería 4 ha dejado de existir como unidad.
- Los elementos de maniobra con los que cuenta el Comandante de la Fuerza Conjunta Malvinas están distribuidos de la siguiente forma:
Elementos del Regimiento de Infantería 25 están en el aeropuerto y elementos del Regimiento de Infantería Mecanizada 6 ocupan la zona sur de Puerto Argentino incluyendo parte del sector que ha dejado el Regimiento de Infantería Mecanizada 3.
Elementos del Regimiento Infantería Mecanizado 3 están al Oeste de Puerto Argentino.
Los restos del Batallón de Infantería de Marina 5 están casi rodeados en Sapper Hill.

Fracciones del Regimiento de Infantería Mecanizada 7, la Batería del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 e Infantería de Marina se encuentran aisladas en la lengua de tierra al Norte de Puerto Argentino.
Elementos de comunicaciones, de comando y fracciones menores, reorganizadas formalmente, en su mayoría, se encuentran en Puerto Argentino.
- El Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 cuenta con diez vehículos Panhard aproximadamente.
- Las fuerzas argentinas llevan entre 45 y 72 días en las posiciones, bajo condiciones climáticas adversas y desde el día 1º de mayo ha soportado la creciente acción del fuego enemigo y sus operaciones complementarias, las restricciones para su alimentación y una importante parte de ella ha sufrido el tremendo esfuerzo de los combates desarrollados en la última semana.
- La pequeña población tiene sus calles repletas de personal replegado, sin equipo, con signos evidentes de gran agotamiento físico y anímico, en general sin haber podido alimentarse en las últimas 48 horas, carentes de equipo de abrigo, muchos de ellos sin armamento individual y sin municiones.

- Algunos elementos han perdido a sus jefes (por haber sido heridos, por estar muertos o por haber sido hechos prisioneros) y han convergido sobre la población dificultando la conducción e influyendo negativamente sobre el estado psicológico del personal que se apresta a ser lanzado al combate.
- La cantidad de víveres de que se dispone permite operar entre diez y quince días, pero esto puede estar condicionado por posibles acciones del enemigo como por ejemplo, la conquista y posible destrucción de los depósitos de abastecimientos.
En la práctica, ya se han perdido algunos de los principales y el de municiones (en el hipódromo) y los de víveres (en el Apostadero Naval) seguramente se perderán en las próximas horas.
El agua está racionada desde hace 48 horas y fuera de la población el problema del agua potable es insoluble.
- En el último lapso de combate, las bajas argentinas han alcanzado a 127 muertos y a más de 700 heridos a los que deben sumarse los efectivos desaparecidos, extraviados, prisioneros o cercados por el enemigo en distintos sectores del terreno de combate.
- El Comando de las Fuerzas y de la Agrupación aprecian que la reorganización que se ha emprendido demanda más de 48 horas.
- El Grupo de Artillería Aerotransportado 4 y la Batería de Artillería de la Infantería de Marina tienen sus piezas fuera de servicio por efectos del fuego enemigo.

- No se dispone de proyectiles de 155 mm.
- Los únicos medios de apoyo de fuego de los que se dispone son:
Entre ocho y diez piezas de 105 mm en servicio en el Grupo de Artillería 3 pero en la primera línea de combate y dentro del alcance de las armas automáticas de la infantería enemiga, con munición para un día de combate e imposibilitadas de efectuar cambios de posición porque los obuses están casi enterrados en el terreno y se carece de medios de tracción para desplazarlos.
La masa de los medios del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601 está en condiciones de continuar la lucha, pero sus piezas se encuentran en una situación táctica similar a la del Grupo de Artillería 3.

El Comandante de la Agrupación Puerto Argentino ordena el desplazamiento del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 10 y el alistamiento de una Sección de cañones Oerlikon bitubo para auxiliar al Batallón de Infantería de Marina 5 y permitir su repliegue.
La rendición
El cuadro de situación táctico precedentemente descripto no llega a comprender la totalidad de los problemas involucrados. En consecuencia, sólo esclarece parcialmente la complejidad de los factores que pesaron en la decisión trascendental que adoptó el general Mario Benjamín Menéndez el día 14 de junio de 1982.
A continuación pasaremos a relatar algunos antecedentes que, cronológicamente, condujeron a la rendición de las fuerzas argentinas en Malvinas.
A media mañana del día 14 de junio el general Menéndez busca comunicarse con el Comandante en Jefe del Ejército (teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri)

para hacerle conocer lo que aprecia como grave situación de las fuerzas terrestres argentinas.
Como no logra hacerlo, transmite su apreciación al Secretario General de la Presidencia (general de brigada Norberto Iglesias) a quien describe la situación y le requiere que haga saber al Comandante en Jefe del Ejército su proposición consistente en aceptar la Resolución N° 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que estima aún posible) para evitar el desenlace desfavorable para nuestras fuerzas que estima inevitable a corto plazo.
Asimismo señala la urgencia de las futuras decisiones y que, si bien se continúa combatiendo, no puede estimar durante cuánto tiempo más se seguirá resistiendo organizadamente.
Poco antes del mediodía, el Comandante de las Fuerzas en Malvinas recibe un llamado del Comandante en Jefe que insiste en que se debe actuar ofensivamente diciendo que “hay que sacar a la gente de los pozos para atrás y no para adelante” y que se debe continuar la resistencia pues “los ingleses, con seguridad, también deben estar agotados”.
El general Menéndez, por su parte, vuelve a presentar la realidad de la situación táctica que se vive y su proposición.
Sobre la posibilidad de aceptar la Resolución N° 502, el Comandante en Jefe es terminante

en su negativa al decir que, en esta situación, “es imposible aceptar la Resolución 502 de la ONU”. El general Jofre, el general Parada, el brigadier Castellanos y el contraalmirante Otero permanecen junto al Gobernador Militar mientras esta conversación se lleva a cabo.
A esta hora del día, la situación ha empeorado: Las fracciones del Batallón de Infantería de Marina 5 que se encuentran en Sapper Hill deben abandonar la altura y se dirigen hacia la localidad.
Hacia el mediodía, el capitán de navío Melbourne Houssay, miembro del Gobierno Militar, hace saber al Gobernador que por el radio teléfono sanitario se ha recibido una comunicación del comando británico para mantener conversaciones concertando previamente un cese del fuego y que la respuesta debe ser conocida antes de las 13,30 horas.
El general Menéndez informa al Comandante del Vto Cuerpo y le hace saber su intención de aceptar la invitación de los británicos, aunque va a tratar de ganar el mayor tiempo posible.

Los acontecimientos y el paso del tiempo lo impulsan a disponer, a las 13,00 horas, que se comunique a los británicos que acepta la propuesta y así se acuerda que, a las 16,00 horas, se realizará una reunión en la Secretaría de Gobierno con el delegado del comando británico.
Posteriormente, un mensaje militar conjunto del Comando en Jefe lo autoriza a realizar esa conversación, pero le prohíbe aceptar ninguna imposición que signifique un compromiso político.

A las 16,00 horas, el Gobernador Militar, acompañado por el capitán de navío Hussey y por el comodoro Bloomer Reeve, recibe a los representantes del Comandante Terrestre británico, general John Jeremy Moore, un coronel de apellido Rose y el capitán Roderick Bell (como intérprete).
Después de conversar casi una hora, en la que los británicos hicieron varias consultas por radio, se llega a acordar que las fuerzas argentinas se rendirán al comandante británico, respetando las siguientes condiciones principales:
- Las unidades conservarán sus banderas.
- Los oficiales conservarán sus armas mientras estén en las islas.
- La administración y gobierno de las tropas será ejercida por sus mandos naturales.
- Se formarán grupos de trabajo mixtos para resolver y coordinar problemas de personal y logística.
- El regreso de personal argentino al Continente podrá hacerse en buques de bandera argentina.
- Las tropas argentinas deberán estar agrupadas en la zona del aeropuerto, pero evacuarán Puerto Argentino recién a partir del día siguiente.
- La ceremonia de la firma del documento será absolutamente reservada y sin la presencia de periodistas.
- Otras consideraciones de menor importancia.
También se acuerda que, a las 19,00 horas, se hará una reunión con el general Moore para firmar el documento formal de rendición.
En esa histórica circunstancia, que se produce a las 19,45 horas, el general Menéndez corrige el texto presentado por el general Moore, tachando la palabra “incondicional” expresando que no está dispuesto a aceptar ese término, cualquiera fuese el precio a pagar.
El general Moore pondera el valor con el que se han batido los soldados argentinos.

En un trabajo de su autoría, el general José Teófilo Goyret señaló que la propaganda británica ha pretendido restar importancia a esta rectificación e, incluso, ridiculizarla, pero el hecho de que se cumplieran las condiciones mencionadas contribuye a fortalecer la afirmación del Gobernador Militar de que la rendición no fue “incondicional” sino “acordada”.
El mencionado autor agrega que, en Puerto Argentino, nadie objetó la resolución tomada por el Gobernador Militar y que significó para él asumir una tremenda responsabilidad.
Finalmente, y refiriéndose a este doloroso hecho termina sus reflexiones trayéndonos a la memoria una afirmación del mariscal Colmar von der Goltz: “El ánimo para asumir la responsabilidad nace de una superioridad de espíritu, que debe ser propia del general en jefe y que ennoblece toda su esencia. Es un sentimiento de propia grandeza ajeno de presunción, que eleva sobre la multitud. Puede ser innato, pero también adquirido en la escuela de la vida”.

Posteriormente, el general Menéndez procede a realizar las siguientes actividades:
- Informar al CEOPECON (Comodoro Rivadavia) lo acordado, solicitando el envío urgente de barcos argentinos para posibilitar el regreso de la mayor cantidad posible de efectivos en buques de su misma nacionalidad.
- Comunicar a los generales Jofre y Parada, al Brigadier Castellanos y al contralmirante Otero lo pactado con los ingleses ordenando la adopción de las medidas correspondientes.
- Ordenar a los miembros del Gobierno Militar la preparación de las acciones para la entrega de la administración al día siguiente.

El General Jeremy Moore con la capitulación argentina ya firmada



El 15 de junio, en horas de la mañana, el general Moore cita al general Menéndez imponiéndolo de la decisión por la que debe trasladarse de inmediato, junto a los generales, el brigadier y el contraalmirante mencionados al buque de asalto HMS Fearless que está anclado en San Carlos.

El Comandante de la Agrupación Puerto Argentino apoyado por el Comandante Conjunto de las Malvinas, requiere permanecer a cargo de sus tropas, tal cual había sido acordado en forma general en los contactos previos al cese del fuego, lo que es aceptado por el Comandante inglés.
A las 15,00 horas, se efectúa el traslado al mencionado buque. A su arribo, el Comandante argentino es recibido muy cortésmente por parte del Comandante del buque y del Jefe del Grupo de Transporte de la Fuerza de Tareas británica, mientras el personal en cubierta adopta una actitud respetuosa. Posteriormente, el general Menéndez y sus acompañantes son trasladados al transbordador Saint Edmund. El trato que se les dispensa es siempre correcto y de acuerdo con lo determinado en la Convención de Ginebra.
Consideraciones Finales
La superioridad naval de la Fuerza de Tareas Británica fue una de las determinantes, si no la principal, de la derrota argentina. Debido a ella, quedó prácticamente cortado el cordón umbilical que unía a las islas con el continente a partir del establecimiento de la Zona de Exclusión Total, imposibilitando el apoyo logístico normal, el que debió limitarse forzosamente a los 33 vuelos realizados entre el 1 de mayo y el 13 de junio por los C-130 “Hércules”.
Ello agravó la precaria situación de nuestras tropas en lo que hace a la capacidad de combate y al estado físico y espiritual.
La presencia de submarinos nucleares británicos impidió el apoyo naval propio.
La superioridad local de la fuerza aeronaval británica, que operaba desde portaaviones, no sólo le permitió hostigar permanentemente a nuestras fuerzas, sino que, luego del desembarco, le proporcionó eficaz apoyo aéreo directo a sus operaciones terrestres.

Por su parte, la Fuerza Aérea Argentina, que operaba desde sus bases en el continente (más o menos, a 670 kilómetros), sólo podía permanecer sobre las islas durante un lapso de 3 a 5 minutos, lo que imposibilitó el apoyo aéreo directo a las fuerzas terrestres.
A ello se sumó la temprana destrucción de los aviones Pucará y Aeromacchi asentados en las islas.

Además, contribuyeron a la derrota los siguientes factores: Las fuerzas terrestres argentinas tuvieron que actuar en un ambiente geográfico riguroso (posiciones con afloramiento de agua permanente y con dificultades de racionamiento que afectaron el estado anímico y espiritual), en un Teatro de Operaciones eminentemente aeronaval y sin una adecuada preparación previa.
La falta de medios de movilidad adecuados, agravada por la destrucción de la mayor parte de los helicópteros disponibles al comienzo de las operaciones, limitó sensiblemente la capacidad de maniobra. Por su parte, el enemigo contó con una considerable superioridad de helicópteros de todo tipo que le facilitó apoyo de combate a los desplazamientos, cambios de posición de artillería, relevos, apoyo logístico, evacuación de heridos, etc.

La superioridad numérica y el considerable mayor alcance de la artillería de campaña enemiga, a lo que se sumó el permanente apoyo de fuego naval y aéreo. La absoluta inferioridad propia en medios de guerra electrónica.
Carencias en el equipamiento individual y de las fracciones menores, de elementos de visión nocturna, de material de comunicaciones adecuado, de vestuario apto para la rigurosidad del ambiente geográfico y de equipos de combate moderno.

Parte del material aéreo fue reutilizado por el Reino Unido, como el SA 330 Puma, averiado, de la Prefectura Naval, transformado en un Puma estándar británico para la RAF. Un CH 47 Chinook capturado fue reconstruido y utilizado. Los dos helicópteros Augusta A109A fueron reutilizados por el Ejército británico, decorados como aparatos civiles y usados en misiones de apoyo al SAS. En la película “El cuarto protocolo” se pueden ver los dos aparatos, junto a miembros del SAS que colaboraron en dicho film.

Los británicos también usaron parte del material artillero capturado a los argentinos: Doce de los cañones Oerlikon 35/90 fueron integrados en el Escuadrón Auxiliar 2729” a.a. de la RAF, destinado en la base de Waddington, junto con cuatro D.T. Skyguard, a partir de 1985. Rompieron así su política de usar solamente misiles en la defensa a.a. El aeropuerto que defendían había sido la base de los bombarderos Vulcan que bombardearon las Malvinas. Hasta 1995 los Oerlikon protegieron a los Boeing E 3 Sentry (AWACS5) de la OTAN, estacionados allí. El lanzador doble terrestre de los Exocet fue reparado y transformado después de su captura; después fue llevado a Gibraltar como defensa antibuque en el estrecho.
El 14 de junio finaliza la guerra con la llegada a la capital, ya sin combates, de los Batallones de Paracaidistas 2” y 3P, acompañados por el Batallón 42” de los Royal Marines. La 5ª Brigada de Infantería comienza a trasladarse a la zona de Fitzroy y los Gurkhas a Goose Green. La artillería británica finaliza la contienda con unos 17.500 disparos consumidos y ningún fallecido entre sus filas. Las baterías del 29 Reg. dispararon 11.380 proyectiles (la 7ª 3.500, la 8ª 5.180 y la 79ª 2.700), las dos baterías del 4º Reg. consumieron el resto.
A 39 años de la rendición en Malvinas
Del 14 al 15 de junio de 1982

El 14 de junio de 1982 el comandante de las fuerzas terrestres británicas Jeremy Moore aceptó la rendición del general argentino Mario Benjamín Menéndez y ambos bandos declararon un cese de las hostilidades ya en la madrugada del 15 de junio.
Los británicos condicionaron la entrega de los prisioneros a un cese total de las hostilidades por parte de la Argentina.
Preludio
Con la última línea de defensa en el combate del Monte Tumbledown abrió una brecha y la defensa argentina de Puerto Argentino-Stanley empezó a desfallecer. Por la mañana oscura, un jefe de compañía se perdió y sus subalternos se desanimaron. El soldado conscripto Santiago Carrizo del Regimiento de Infantería 3 describió como el comandante ordenó a un pelotón tomar posiciones arriba de las casas y “si un Kelper resiste, le dispara”, pero la compañía desobedeció la orden del comandante sin abrir fuego contra los pobladores.
El 14 de junio a la mañana, Mario Benjamín Menéndez, al igual que Oscar Jofre, concluyó que las fuerzas argentinas no tenían más posibilidades y que la continuación de la resistencia solo produciría más bajas. El gobernador de las islas se puso en contacto con la Junta Militar para advertir de la inminente caída de la guarnición argentina, al tiempo que manifestó la devastadora situación de las fuerzas y sugirió que la Argentina obedeciera la Resolución 502. Leopoldo Fortunato Galtieri desechó totalmente la idea de rendirse y ordenó contraatacar con el Regimiento de Infantería 3 y el Regimiento de Infantería 25.
El presidente de facto de la Argentina y comandante en jefe del Ejército Argentino, teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, ordenó al general de brigada Menéndez:
No firmar ningún documento;
No hablar de rendición ni capitulación sino en términos de evacuación y retiro de tropas;
Tratar de que cada hombre regresara con su uniforme y armamento individual;
el eventual compromiso debía ser en términos de compromiso de honor.

Rendición
La tarde del 14 de junio de 1982, el comandante conjunto Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, convino la rendición con el comandante de las fuerzas terrestres británicas, mayor general Jeremy Moore; y firmaron el documento de la rendición el 14 de junio a las 23:59.
Los plazos del documento de rendición fueron ligeramente cambiados luego de la negociación del general Menéndez. La frase la rendición incondicional fue reemplazada por el término rendición. A los argentinos se les concedió:
Las unidades argentinas retendrán sus banderas.
Las unidades quedarán bajo control de sus oficiales.
La ceremonia de rendición será privada (no pública).
Los oficiales argentinos conservarán sus armas de mano.
El punto final sobre la devolución de los 11.313 prisioneros de guerra en sus barcos no fue aceptada y 4.167 de ellos fueron repatriados a la Argentina en el transatlántico Canberra.
Menéndez tachó la palabra “incondicional” del documento de rendición.
Documento de rendición
Telegrama de Moore General que informa la rendición argentina.
En la firma del cese al fuego estuvieron presentes:
Capitán de navío Melbourne Hussey, Armada Argentina (traductor).
General de brigada Mario Benjamín Menéndez Ejército Argentino
Vicecomodoro Carlos Bloomer-Reeve, Fuerza Aérea Argentina
Vicecomodoro Eugenio J Miari, Fuerza Aérea Argentina, asesor legal argentino.
Capitán Rod Bell, Royal Marines
Lugarteniente-Coronel Geoff Campo, Ingenieros Reales
Coronel Brian Pennicott, Artillería Real
Teniente general Jeremy Moore, Marines Reales
Coronel Reid, Servicio Aéreo Especial
Coronel Tom Seccombe, Marines Reales
Sargento Glenn Harwood Señales Reales
Equipamiento argentino confiscado
Las cantidades son aproximadas:
100 camiones Mercedes-Benz MB 1112/13/14
20 Unimogs
50 vehículos 4×4 Mercedes-Benz G-Clase
12 vehículos Panhard 90mm
1 lanzador SAM Roland
7 lanzadores SAM Tigercats
1 lanzador improvisado Exocet
3 pistolas CITER 155mm #L33
10 cañones Oto Melara 105mm
15 cañones Oerlikon 35 mm y 15 cañones gemelos Rheinmetall 20 mm
20 pistolas Hispania Suiza 30 mm
1 radar móvil TPS-43 3D de búsqueda aérea
1 radar móvil TPS-44 búsqueda aérea
5 radar Skyguard FC plus, 1 radar Super Fledermaus FC y varios radares de control del fuego
MANPADS (Sistema de Defensa Aérea Móvil) SAM-7
14 helicópteros (2 Agusta Un109, 2 Campana 212, 8 UH-1H, 1 Chinook y 1 Puma)
10 aviones FMA IA 58 Pucará
1 avión Aermacchi MB-339
1 patrullero de Guardia de Costa argentina GC82 Islas Malvinas rebautizado HMS Bahía de Tigre
11.000 fusiles.
4 millones de municiones calibre 7.62
11000 municiones de 105mm
Algunos de los equipos fueron inutilizados por personal argentino antes de la rendición.
Luego del conflicto, las Fuerzas Armadas crearon una Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades en el Conflicto del Atlántico Sur (CAERCAS), más conocido como Informe Rattenbach, por destacarse en la escritura el militar argentino Benjamín Rattenbach. La comisión estuvo reunida después de la guerra para investigar las causas de derrota.
Recomendó penas serias para algunos de los oficiales a cargo, pero su influencia sobre el juicio posterior fue prácticamente nula.
Fuente: lasintesis.com.ar
Lunes 14 de Junio de 1982 (Página oficial de la FAA)
La situación
Este día, el más penoso y triste, ofreció muy pocos hechos para nuestro análisis. Tal vez lo más rescatable para la Fuerza Aérea Argentina, sean las manifestaciones del Gral. británico Jeremy Moore que en todas sus intervenciones durante la rendición manifestó su admiración por el accionar de la FAS, especialmente en los últimos días en que había apreciado in visu los ataques de los A-4B Skyhawk y Canberra MK-62 sobre su puesto de comando en Monte Kent y Port Harriet y su gran preocupación porque quería estar seguro de que el alto el fuego incluyera a la FAA.
Las informaciones que recibió el Comando FAS
Del diario de guerra de la Fuerza Aérea Sur
07,35: Se establece el contacto radial con Malvinas. Informa que el enemigo ha penetrado el perímetro externo de la defensa. Malvinas considera que la situación es bastante desesperada. Se tiene gran cantidad de enemigos dentro de las propias defensas.
10,48: El brigadier Castellano informa que ya ha llegado el enemigo a los límites de la ciudad, están próximos a los puestos de comando. Por ahora se interrumpen las comunicaciones.
11,50: El Comandante FAS – brigadier Ernesto Horacio Crespo – en una reunión con todos los oficiales de este comando les informa sobre la situación que se está viviendo en Malvinas, las declaraciones del Brigadier Castellano y que se espera la decisión de la junta de Comandantes, a nivel político.
19,30: El Brig Crespo informa, después de haber hablado con el Brig Castellano que todavía no tiene una evaluación de los combates que se sucedieron en el día de hoy, en Puerto Argentino. Tampoco trascendió lo conversado por el General Menéndez y el comandante inglés.
Del diario de guerra del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur
Día 14 de junio:
13,40 hs. Es interceptado un mensaje en 3318 Kcs/Al, cuyo texto es el siguiente: Shore side flag flies over Stanley. (La bandera -británica- flamea sobre Stanley, del lado de la costa).
Extracto del Informe del Brigadier Castellano
14 de junio, ¡al fin! se silenció el rugir de los cañones, nuestras mentes parecían vacías, el silencio era sobrecogedor, las primeras luces de la mañana nos permitieron contemplar la imagen de las calles de Puerto Argentino transitadas por cientos de soldados callados, con sus miradas extraviadas, ayudándose entre ellos a traer los heridos. A lo lejos, se divisan las tropas británicas… comienza a nevar, resulta difícil poder describir nuestro estado de ánimo, la mente hoy se niega a revivir aquellos momentos.

Siendo las 10,30 hs aproximadamente, me puse en comunicación con el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, quien se encontraba en la BAM San Julián, informándole que a esa hora, los efectivos terrestres habían sido prácticamente rebasados por el enemigo y se estaban replegando a Puerto Argentino, habiendo cesado casi totalmente la resistencia. Ante este hecho, le solicité ordene suspender todo tipo de operación aérea, por cuanto ya no se contaba con la información y apoyo del radar y el enemigo se encontraba mezclado con la propia tropa.
Además, no tenía sentido arriesgar más tripulaciones ante una situación operacional totalmente irreversible, en donde, salvo el honor, todo estaba perdido. Antes de proceder a la destrucción del último equipo de comunicaciones, le envío el siguiente mensaje:
Última Comunicación
Pto. Argentino a San Julián
10,47/10,50 Dragón/Oso
Recibo, hago QSP: Aquí prácticamente todo concluido el enemigo en la ciudad opera desde punto dado. Se está esperando última decisión. Procedemos a destruir equipos. No hay nada más que hacer. Agradezco colaboración. La Fuerza Aérea está orgullosa de todos: desde el último soldado hasta los responsables de la conducción. Dios juzgará a los responsables. Corto y hasta pronto.
Nota: Dragon: Brig Castellano (en Malvinas). OSO: Brig Gral. Lami Dozo (San Julián)

El único consuelo fue haber contribuido a evitar la matanza final, y que ese nefasto día, al presentarnos al Gral. Moore, en mi persona reconoció el coraje y aptitud de los hombres de la Fuerza Aérea, recordando que la noche anterior, en el último ataque por poco se salvó de ser volado con su puesto de comando. En ese momento a pesar de la amargura, mi orgullo no tuvo límites, muy a pesar de la bronca de algunos presentes.
El día 15, estando ya embarcado en el “Fearless” en calidad de “prisionero de guerra”, fui citado por el Capitán Larken (comandante de dicho buque), quien con angustia me interrogó a través de un intérprete para saber si la Fuerza Aérea estaba en condiciones de efectuar un nuevo ataque a la flota. A pesar de haberle dado seguridad de que esto no ocurriría, la flota se mantuvo en alerta permanente durante diez días más, incluso con algunas falsas alarmas.
Indudablemente el accionar de la Fuerza Aérea, había calado hondo en el espíritu del enemigo.
Reconocimiento: Quiero expresar mi reconocimiento y un recuerdo muy cálido y sincero para los integrantes de mi Comando, las Jefaturas de las dos Bases Aéreas y su Plana Mayor, con sus jefes, técnicos, radaristas y operadores de comunicaciones.
Ellos fueron el alma de nuestra rudimentaria pero eficiente organización y gracias a ellos, estuve actualizado de la situación en todo momento y pude modestamente comandar las unidades y servicios aéreos y antiaéreos, pese a los grandes obstáculos del terreno, distancia, escasez de medios e inexperiencia de guerra. Carenciados de todo, menos de espíritu. Los recuerdos a cada uno de ellos: jefes, oficiales, suboficiales y soldados y los llevaré en mi corazón mientras viva. Una mención particularmente destacada, merece la dotación de la BAM Malvinas. Dicha unidad desde el primer momento y hasta el último día, fue objetivo prioritario para el enemigo, que concentró su ataque en forma sistemática con todos los medios para destruir la pista, sabiendo que era el único enlace que nos quedaba con el continente.
Entre el 2 de abril y el 13 de junio se registraron 756 aterrizajes y 777 despegues, transportando 6.500 toneladas de carga, 9.800 pasajeros y 264 heridos. En toda la campaña dicha unidad registro solamente cinco muertos y dieciocho heridos.
Al cesar las operaciones, hombres del estado mayor del Gral. Moore, al comprobar personalmente la operatividad de la pista, no podían creer que nuestros combatientes les habían negado el logro del objetivo más ansiado. En síntesis, el espíritu de sacrificio sin límites, el coraje y patriotismo puestos en el cumplimiento de la misión asignada, merece que conjuntamente con nuestro reconocimiento, digamos con orgullo: ¡Honor a todo los heroicos defensores del Alcázar de Malvinas!
El fin y una promesa: Muchos sucesos han transcurrido desde aquellos días, pero todos, uno más que otros, tienen origen en esa gesta que nos tocó vivir. Por eso, creo que aquellos hechos se agigantan con el transcurrir del tiempo y estoy convencido que hemos adquirido una particular fortuna al ser alguno de los protagonistas.
En verdad, fuimos afortunados al poder cumplir nuestra misión, pese a las adversidades de las fuerzas amigas y enemigas, fuimos afortunados al adquirir una valiosísima experiencia y poderla transmitir, fuimos afortunados al ganarnos el agradecimiento de nuestros camaradas de la Fuerza Aérea y el reconocimiento de la civilidad, pero la mayor fortuna, fue el tener la protección de la Divina Providencia que nos permitió regresar a casa, con pocas consecuencias psicofísicas, con relación a las que pudimos sufrir y hoy, nos permite evocarlas a través de estas reflexiones.
Dejar testimonio de esta epopeya es una obligación moral ineludible de los que regresamos, es cavar hondo en el suelo fértil de la nacionalidad. Como dijera nuestro comandante en jefe, nada debe ser olvidado, nada debe ser menospreciado. No tenemos ejemplos comparativos para explicar con ellos lo ocurrido en 1982. Solamente tenemos -y es de un valor superlativo- un recuerdo y una sentencia. Una respuesta a la esperanza y una severa y firme advertencia al usurpador. Una promesa y una actitud. “TRAS SU MANTO DE NEBLINAS / NO LAS HEMOS DE OLVIDAR”, es un lema con el que estamos sosteniendo la validez de esta causa, que se instala en el espíritu de las glorias nacionales.
Brig (R) Luis Guillermo Castellano
Ex – Comandante Componente Aéreo Malvinas
https://www.youtube.com/embed/hHIzvhdRf1s
Cese de las hostilidades

14 de junio de 1982. Para muchos, la situación era totalmente irreversible. Las tropas británicas avanzaban cada vez más, y los efectivos terrestres argentinos se veían rebasados por el enemigo. Las primeras horas del día consistieron en reforzar las defensas utilizando las fuerzas de la Compañía B del RI 6 en el norte o el RI 3 dando apoyo al RI 7, pero los británicos intensificaron el fuego sobre las posiciones del RI 7, del Batallón de Infantería de Marina 5 y del Escuadrón de Exploración.
La 4ª sección del teniente Vázquez, compuesta por 26 infantes de marina e ingenieros junto a 16 hombres del RI 4 a cargo del subteniente Oscar Silva, continúa combatiendo en Tumbledown contra las posiciones británicas entre las 01:00 y 02:30 am, solicitando fuego de morteros de 81 mm sobre su posición constantemente. Sin embargo, los bombardeos no fueron cien por ciento efectivos ya que los británicos lograron adecuar sus tácticas a la situación, dejando múltiples soldados argentinos heridos y muertos en combate, incluyendo a Silva. Además, las fuerzas británicas terrestres contaron con el apoyo del fuego naval de parte de las fragatas Yarmouth, Ambuscade, Avenger y Active. Aunque 12 argentinos fueron tomados prisioneros en el combate por el Monte Tumbledown, la situación a nivel general parecía estar controlada para la Argentina. Sin embargo, con el inicio del amanecer, los esfuerzos argentinos no alcanzaban y todo comenzó a agravarse progresiva y rápidamente.
Entrada la mañana, Escuadrón de Exploración de Caballeria 10 intentó llevar a cabo uno de los últimos contraataques contra las posiciones británicas, siendo uno de los movimientos finales argentinos. La 4ª sección a cargo del teniente Vázquez solicitó refuerzos, aunque sin respuesta, causando el fin de la resistencia del grupo en manos de tres soldados británicos que lo apuntaban pidiendo su rendición. En Moody Brook no quedó otra alternativa más que replegar el RI 7 y el Escuadrón de Exploración de Caballería 10 luego de la conquista de las fuerzas enemigas del sector oeste del Monte Tumbledown. La Brigada de Infantería Mecanizada X junto al RI 3 iniciaron un contraataque que poco duró en el tiempo. Las Compañías 601 y 602 fueron ordenadas de desplazarse hacia el oeste de la península de Cambers y ocupar una posición de bloqueo en dirección de Monte Longdon. Las piezas del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 ya no existían, y el Batallón de Infantería de Marina 5 debió retirarse bajo fuego enemigo. Las posiciones del RI 3 quedaron seriamente afectadas mientras las que precariamente se mantenían en pie fueron ocupadas. Apenas quedaban organizadas dos Compañías del RI 25, una Compañía del RI 6 y otras fracciones menores, ya que las tropas estaban agotadas física, mental y anímicamente, y muchas perdieron los equipos al replegarse. Un mensaje del Brigadier Castellano a San Julián a las 10:47 de la mañana expresaba contundentemente el pensamiento de todos, uno que nadie se animaba a exteriorizar: “Aquí prácticamente todo concluido, el enemigo en la ciudad opera desde punto dado. Se está esperando última decisión. Procedemos a destruir equipos. No hay nada más que hacer”.
El comando en Puerto Argentino ya llevaba a cabo una apreciación de la situación, afirmando que ya no existía posibilidad de éxito y que continuar con las operaciones solo implicaría un inútil sacrificio de vidas humanas. El Gobernador General Menéndez decide informar al Comandante en Jefe del Ejército y, a través de él, a la Junta Militar para poner en conocimiento la situación crítica desde los puntos de vistas tácticos y logísticos, así como también que la guerra terminaría en una derrota segura en menos de 24 horas. a las 10:00 hs, se establece contacto con el general Norberto Iglesias, Secretario General de la Presidencia, a quien se le informa lo destacado anteriormente y se le sugiere adoptar una solución política como la aceptación del cumplimiento de la Resolución 502 de Naciones Unidas. Para las 10:55 hs, Menéndez e Iglesias mantuvieron una conversación telefónica en la que afirmaban:
“Esto se acabó. Ya no nos quedan medios. Se combatió duramente hasta las últimas horas. El grupo de artillería ha sido pulverizado. El Sr. General Jofré ha logrado recomponer una posición precaria. No sé si podrá aguantar en ella y defenderla más allá de esta noche; las alternativas que quedan son las siguientes:
- Aceptar la Resolución 502 y retirarnos con nuestras banderas.
- Aceptar la matanza
- Aceptar la posibilidad de una desbandada con tropa agotada y con munición que se acaba..
Entiendo que una resolución debe ser adoptada en breve lapso para salir con honor. Si necesitan tiempo deben considerar que no tenemos mucho por aquí. Me avisan que los ingleses están a cuatro o cinco cuadras de aquí”
Cuando Menéndez logra comunicarse con el general Leopoldo Galtieri, comandante en jefe del Ejército y presidente argentino, y le confirma que la situación es desesperada e irremediable, y que debe hacerse algo al respecto.
Con el pasar de las horas, las unidades británicas comenzaron a avanzar cada vez más sobre las fuerzas argentinas en Puerto Argentino. Primero, los hombres del grupo 2 Para apostado en Wireless Ridge son quienes observan inicialmente a las tropas en retirada, y con la orden del brigadier Thompson comienzan a avanzar hasta alcanzar el límite de la capital. Similar es el accionar del grupo 45 Commando, que desde el Monte Dos Hermanas hace lo propio hacia Sapper Hill. El comandante de la unidad de paracaidistas, teniente coronel Chaundler, ordena no abrir fuego sobre las tropas argentinas en retirada porque “uno no puede disparar sobre tal enteramente derrotado y desmoralizado enemigo”

Grupos de los 40 y 45 Comandos de los Royal Marines marchan hacia Puerto Argentino
La Infantería de Marina es el último bastión defensivo de la Argentina, ubicada en Sapper Hill a 1.5 km al este de Puerto Argentino, guarnecida por la Compañía M del Batallón 5 de Infantería de Marina y el resto de los infantes de marina que se retiraron de Tumbledown y Monte William y se dirigían a la capital en retirada. Allí es donde se llevan a cabo los disparos en una última confrontación entre los británicos que se aprestaban a terminar con este último reducto de las defensas de la capital, y el Batallón 5 argentino. Aunque los británicos solicitan apoyo de artillería, el oficial es notificado de un cese al fuego, aunque fallecieron los conscriptos argentinos Roberto Leyes, Eleodoro Monzón y Sergio Robledo.

Al mediodía, el Batallón 5 de Infantería de Marina recibe la orden de replegarse a Puerto Argentino, mientras que en horas de la tarde los británicos intentan un último ataque aéreo. Dos Harrier GR 3 son los que despegan del HMS Hermes armados con bombas guiadas por láser, estableciendo contacto de radio con el control en tierra para descender y atacar. Sin embargo, el oficial de enlace de la RAF en el comando en Monte Kent recibe un llamado alertando la detención del ataque porque los argentinos “parecían mostrar una bandera blanca” ya que se creía que se estaban retirando completamente. La retirada y capitulación argentina se torna cada vez más palpable, aunque el gobierno temía la reacción de la población al aceptar la Resolución 502, mientras el Gobernador General Menéndez acepta llevar a cabo una reunión con el Comandante de las fuerzas británicas a las 16:00 hs para fijar las pautas del fin de la batalla y coordinar el retiro y evacuación del personal militar argentino en Malvinas.
Luego de múltiples intercambios telefónicos entre Malvinas y la Presidencia argentina, se llega a la conclusión de que las negociaciones deben comenzar. Por la tarde, los delegados del Comandante Británico, el capitán de navío Roderick Bell y el coronel Rose Reid arriban a Puerto Argentino y se dirigen a la oficina del general Menéndez, para finalmente establecer que no se reanudará el combate bajo ciertas condiciones:
- Las unidades conservarán sus banderas.
- La administración y gobierno de las tropas serán ejercidos por sus mandos naturales.
- Se formarán grupos de trabajo mixtos para resolver problemas relacionados con el personal y la logística.
- El regreso del personal al continente podrá hacerse en naves de bandera argentina.
- Las tropas argentinas deberán concentrarse en la zona del aeropuerto, procediendo a la evacuación de Puerto Argentino a partir de la siguiente jornada.
- La ceremonia de firma del acta será absolutamente reservada y sin la presencia de periodistas.
- La capitulación se extiende a todas las Fuerzas Argentinas en el Archipiélago.

La firma del acta se acuerda para las 19:00 hs de aquel lunes 14 de junio. A las 19:45, luego de que arribara el mayor general Moore, se lleva a cabo una reunión con el general Menéndez para firmar el documento de la capitulación, ponderando el valor con el que han combatido las tropas argentinas. Luego de tachar la palabra “incondicional” antepuesta a rendición, Menéndez pone su signatura en el documento.


Fuente: https://www.zona-militar.com/
Comunicados del Estado Mayor Conjunto
Comunicado n° 158: (a las 10,00 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que a las 22.30 de la noche de ayer, 13 de junio de 1982, las fuerzas inglesas reiniciaron su ataque por tres puntos del frente de combate, utilizando una gran cantidad de medios. La lucha se ha generalizado por la posesión del monte Thumbledown y Wireless Ridge, con intervención de infantería y artillería de ambos bandos. Hasta el presente, las fuerzas argentinas contienen el ataque y mantienen sus posiciones.”
Comunicado n° 159: (a las 12,00 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que en las acciones que se están desarrollando en proximidades de Puerto Argentino, las tropas propias se encuentran combatiendo duramente con el enemigo, que ha progresado en su avance para alcanzar posiciones claves de la defensa argentina, ubicadas en el monte Thumbledown y Wireless Ridge. Estas posiciones están situadas a 4 kilómetros al oeste de Puerto Argentino.”
Comunicado n° 160: (a las 13,35 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que a las 8.30 del día de la fecha, 14 de junio de 1982, el enemigo ha ocupado el sector del monte Thumbledow y Wireless Ridge, luchándose actualmente en dicha área. Nuestros efectivos han ocupado nuevas posiciones para obtener mayor efectividad en la extrema defensa, que se mantiene con un alto espíritu de lucha.”
Comunicado n° 161: (a las 15,15 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que las tropas inglesas han continuado su avance, pese a la enconada y heroica resistencia de las fuerzas argentinas, librándose, actualmente, combates violentos en las proximidades de Puerto Argentino.”
Comunicado n° 162: (a las 16,30 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que se continúan librando intensos combates en la zona de caseríos, en los suburbios de Puerto Argentino. Las tropas argentinas, con gran valor y decisión, continúan enfrentando a un enemigo que las supera en número, medios y tecnología.”
Comunicado n° 163: (a las 16,50 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que el comandante de la fuerza de tareas británicas, general Moore, conferenció con el comandante militar de Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, hoy, 14 de junio de 1982, a las 16. En estos momentos en la zona de Puerto Argentino hay un alto al fuego de hecho, no concertado por ninguna de las dos partes.”
Comunicado n° 164: (a las 23,05 hs) “El Estado Mayor Conjunto comunica que la reunión prevista para las 16 horas del día de hoy, 14 de junio de 1982, entre el comandante de la Fuerza de Tareas británicas, general Moore, y el gobernador militar de las islas Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, fue diferida para las 19 horas. En ella se debían acordar las condiciones del cese del fuego.”