26 de mayo

=Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado =La tardía Resolución 505/82 =Críticas al viaje del Papa a la Argentina: lo que nunca se contó =Darwin y Pradera de Ganso =Se preparan las Batallas de Pradera del Ganso y Darwin =El istmo de Darwin =Las fuerzas argentinas =Las fuerzas británicas =Planes de batalla =La batalla de Pradera del Ganso =La Fuerza Aérea Sur =El repliegue de los medios aéreos de la BAM Cóndor =Del diario de guerra del G1 de Artillería Antiaérea en Darwin =Comunicados del Estado Mayor Conjunto =Comunicados de Gran Bretaña

La Resolución 505 de la ONU invita a Pérez de Cuéllar a procurar un acuerdo. Tres fragatas británicas cañonean Puerto Argentino, pero su fuego es rechazado por disparos de artillería de 155 mm, que no logran ser de mucha ayuda. La prensa argentina comienza a desprestigiar la campaña argentina.

París: El gobierno francés estableció un embargo de hecho a la venta de armas a Perú, en virtud de la clara posición solidaria de este país con la Argentina. El pasado 20 de mayo había llegado a un puerto francés el buque mercante peruano “Ilo” con el objetivo de cargar y transportar a Perú 11 toneladas de misiles franceses comprados por el gobierno de Belaúnde Terry.

Buenos Aires: El Gobierno Argentino respondió en forma enérgica un mensaje de salutación que con motivo de la celebración del 25 de Mayo, le había hecho llegar el presidente de los EEUU, atento a su alianza con Gran Bretaña.

San José, Costa Rica: Centenares de ciudadanos costarricenses reunidos frente al Congreso se declararon a favor de la posición Argentina. En la manifestación, que recorrió varias calles de la capital, participaron representaciones de las federaciones estudiantiles universitarias, grupos sindicales, organizaciones profesionales y empleados públicos.

Jerusalén: El semanario de la comunidad judía originaría de la Argentina, “Tiempo”, se alineó resueltamente con este país en el conflicto de las Malvinas y criticó las declaraciones al respecto del Ministro Israelí de Defensa, Ariel Sharon, quien había afirmado que “hay judíos en el ejército británico destacado en las Malvinas y los hay también en el argentino y por lo tanto somos testigos de una confrontación en la que los judíos luchan entre sí en una guerra que no es de ellos”. “Tiempo”, publicado en español en Tel Aviv, caracterizó de “falaz, dañino e Ignorante” el juicio de Sharon.

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-A las 20.50 hs del 25 de Mayo, el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri llegó a Comodoro Rivadavia, sede de la IX Brigada de Infantería, a bordo de un Fokker S-28, matrícula T-2. Lo esperaban el general Osvaldo García, comandante del Cuerpo V, y los otros miembros del CEOPECON, Lombardo y Weber, además de otros oficiales superiores de las Fuerzas Armadas. Pasadas las 21, Galtieri se reunió con los miembros del CEOPECON y jefes del Estado Mayor y analizaron la situación militar en las Malvinas, dando rienda suelta a un voluntarismo que no se compadecía con lo que sucedía en las islas. La cuestión más importante que se analizó fue “la posibilidad para el empleo de la REM (Reserva Estratégica Militar)” y “una operación de envergadura” en la Islas Soledad.

Fue desde allí que García le mandó un mensaje con directivas a Menéndez, a las cuatro de la madrugada del 26 de mayo, acompañada con una frase que pasaba a convertirse en una mochila difícil de sobrellevar: “La Armada Nacional ha aportado su alta cuota de sangre en esta contienda. La Fuerza Aérea Argentina ha puesto de manifiesto su decisión a través del alto costo en vidas y material que significa su accionar. En sus futuras decisiones descansa el honor del Ejército Argentino”.

A las pocas horas llegó una larga respuesta de Mario Benjamín Menéndez en forma de flash. Con su forma tan meticulosa de exponer, afirmaba que “el plan de defensa elaborado oportunamente respondía a requerimientos mucho más amplios que la idea de disuadir un desembarco… ya que siempre se definió claramente que Puerto Argentino era el objetivo estratégico operacional principal. Así fue aprobado por COATLANSUR (vicealmirante Lombardo) y los tres miembros de la Junta Militar”.

“Dejar Puerto Argentino significa sacrificar ventajas logradas a través elección y preparación terreno… al mismo tiempo vamos al terreno enemigo, que además tiene muy superior movilidad táctica por empleo masivo e irrestricto de helicópteros. (El) enemigo ha llegado a impedir prácticamente cualquier movimiento aéreo o naval de cierta importancia en la isla y particularmente en o a través del estrecho de San Carlos. No parece conveniente iniciar operación sin lograr superioridad o al menos equilibrio aéreo, al tiempo que aún no está definida la actitud a adoptar por (el) enemigo con fuerzas del Queen Elizabeth. Eso puede significar que seamos tomados durante el movimiento entre tres elementos: San Carlos –operaciones aeromóviles desde ese lugar—y un nuevo desembarco de envergadura, a lo que sumaría la acción aérea. Esto, con toda seguridad, comprometería totalmente los objetivos de la campaña”.

Las tropas británicas -que contaban con alto grado de información- se dieron cuenta de que no había capacidad argentina para golpear a la cabeza de playa y continuaron avanzando, esta vez hacia Darwin y Puerto Argentino.

El trasatlántico Queen Elizabeth fue acondicionado para el transporte de los más de 3.000 miembros de la Quinta Brigada de Infantería que componían la reserva estratégica británica.

La tardía Resolución 505/82

Tras largas sesiones de debates en el Palacio de Cristal de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad, el miércoles 26 de mayo, emitió la Resolución 505/82, presentada por el embajador de Irlanda, Noel Dorr, con algunas ideas de las delegaciones de Japón, Brasil, Panamá y Uruguay ante Naciones Unidas, autorizando a Pérez de Cuéllar a renovar una misión de buenos oficios por el término de una semana.

La decisión fue aprobada por los 15 miembros del Consejo, una señal de que era poco lo que se podía hacer: convocaba a las partes a “cooperar” con el mediador y pide al secretario de la ONU ponerse en contacto con “las partes con el propósito de negociar términos mutuamente aceptables para la cesación del fuego, incluida, de ser necesario, la adopción de disposiciones para el envío de observadores de las Naciones Unidas a fin de que vigilen el cumplimiento de las condiciones de la cesación del fuego”.

Lo resuelto por el Consejo de Seguridad no fue determinante porque Gran Bretaña se negó a aceptar un alto el fuego, lo mismo que a ordenar el retiro de sus tropas de las Malvinas. Tuvimos que aceptarla, no teníamos otra posibilidad. Ni voz ni voto”. El 26 de mayo, el embajador Eduardo Roca dejó su cargo en Naciones Unidas por enfermedad y fue reemplazado por Arnoldo Manuel Listre.

El embajador Arnoldo Listre y el Secretario de Naciones Unidas 

Críticas al viaje del Papa a la Argentina: lo que nunca se contó

El 26 de mayo, el presidente Galtieri recibió al enviado de Juan Pablo II, monseñor Achille Silvestrini, un colaborador directo del cardenal Agostino Casaroli, el secretario de Estado del Vaticano. Silvestrini, quien poco después llegaría a cardenal, era “un diplomático de nivel mundial, era el delegado de Casaroli a cargo de asuntos internacionales, el ministro de asuntos exteriores de facto del Vaticano”, según relató Tad Szulc en su biografía sobre Juan Pablo II. Tras el encuentro se anunció que el Santo Padre visitaría la Argentina el 11 y 12 de junio.

La decisión fue muy analizada en las esferas del Vaticano. Desde varios meses atrás, Juan Pablo II había acordado con el gobierno de Margaret Thatcher una visita oficial a Londres el 27 de mayo. Luego de su visita a Londres, el sumo pontífice iba a recibir, el 7 de junio, al presidente Ronald Reagan. Allí, como se conoció años más tarde, entre los dos (junto a Margaret Thatcher), se terminó de concretar un pensamiento y acción común sobre distintos asuntos que les preocupaban. En especial, el destino de los países de Europa Oriental sojuzgados por el comunismo y el avance castro-comunista en América Central. Tras el estallido de la guerra de las Malvinas, la Secretaría de Estado consideró oportuno visitar la Argentina, uno de los países católicos más importantes de América Latina.

Insólitamente, el gobernador de San Juan Leopoldo Bravo, un aliado del gobierno militar, censuró duramente el viaje de Juan Pablo II a Buenos Aires. “Si quiere comprobar el derramamiento de sangre es preferible que visite las islas Malvinas”, dijo y agregó: “Estimo inoportuna la visita a la Argentina y abrigo la esperanza de que nuestro Gobierno le aconseje que la postergue hasta que decidamos esta guerra que mantenemos con el criminal país agresor.”


25.000 bolivianos se ofrecen como voluntarios para Malvinas

El 26 de mayo de 1982, un artículo del vespertino porteño ‘La Razón’ informa que el gobernador de facto de la provincia de Salta, capitán de navío Roberto Augusto Ulloa, el Centro Boliviano de Salta y la Federación de Excombatientes de la Guerra del Chaco se manifestaron en forma conjunta confirmando que unos 25.000 bolivianos se habían inscripto para ofrecerse como voluntarios para participar en el conflicto que enfrentaba a la Argentina y el Reino Unido por el archipiélago de las Malvinas.

En los fundamentos de esa decisión solidaria internacionalista, los bolivianos vincularon el reclamo de soberanía argentino por el despojo de las islas sufrido en 1833, con su propia reivindicación de la salida al mar, dado que los británicos también participaron, coaligados con el bando chileno, en la Guerra del Pacífico o del Salitre librada entre 1879 y 1884. Como consecuencia de esa confrontación se consumó el saqueo de gran parte de su territorio, privando a Bolivia de su litoral marítimo.

La Guerra de las Malvinas despertó sentimientos de solidaridad en varios países latinoamericanos, destacándose especialmente la reacción de los pueblos boliviano y peruano. En el caso de este último país, llegaron a hacerse presente en Argentina altos mandos de las fuerzas armadas para ofrecer apoyo militar y el envío de una docena de aviones Mirage M5-P; además de pilotos, instructores, pertrechos militares, misiles y medicinas.

Darwin y Pradera de Ganso

Mientras se llevaba a cabo la consolidación de la cabeza de playa en la Bahía de San Carlos, por parte de las Fuerzas Británicas, el Brigadier Thompson, recibió la orden de atacar Darwin y Pradera de Ganso, a los efectos de buscar políticamente una urgente victoria, necesaria para la propaganda interna. Esta circunstancia se presentaba en el marco de un clima que empeoraría en los próximos días el desconocimiento de las verdaderas capacidades del dispositivo argentino y las limitaciones logísticas por la disponibilidad de helicópteros para el transporte. El hundimiento del Atlantic Conveyor contribuyó significativamente a estas limitaciones, en especial por la desaparición de una pista para el aterrizaje y despegue de aviones Sea Harrier.

La cabeza de playa británica en San Carlos se consolidó, no obstante en horas de la tarde, y en cumplimiento de las nuevas órdenes el 2º Batallón de Paracaidistas inició la ruptura hacia el sur, dirigiendo contra la guarnición de Darwin-Goose Green. A partir de allí San Carlos dejó de ser cabeza de playa.

Con motivo de haber sido localizado en Bahía Ruiz Puente del Estrecho de San Carlos, el buque hospital inglés Uganda, la Cancillería Argentina le requirió al Gobierno Británico el retiro del barco por la interferencia de las operaciones y el riesgo que significaba para los internados en el mismo.

 

Se preparan las Batallas de Pradera del Ganso y Darwin

Luego de que Argentina recuperara el archipiélago de las Malvinas el 2 de abril de 1982, grandes cantidades de tropas fueron transportadas a Malvinas, desde la Patagonia,, ante la eventualidad de una contraofensiva británica. El núcleo de los planes defensivos argentinos giraba en torno a la capital malvinense (Port Stanley, rebautizada Puerto Argentino, en la Isla Soledad); allí se atrincheró la mayoría de las fuerzas de tierra. Guarniciones menores fueron enviadas a la zona del Estrecho de San Carlos: el istmo de Darwin en la isla Soledad, y Howard y Bahía Fox en la isla Gran Malvina.

Aunque Pradera del Ganso contaba con mayor cantidad de habitantes, los isleños daban más importancia a Puerto Darwin, al punto tal que da nombre al istmo. Las tropas argentinas percibieron esto durante la guerra y suponían que la razón para ello era que en Darwin vivía el gerente de la Falkland Islands Company, la compañía que era dueña de la mayoría de las tierras y que administraba los servicios y negocios de Malvinas.

El istmo de Darwin

Esta porción de tierra une las partes norte y sur de la Isla Soledad. Al norte, sobre la costa oriental del istmo se encuentra el caserío de Darwin (apenas tres casas en 1982), mientras que sobre la misma costa, en la mitad del istmo se halla ubicado Goose Green (traducido Pradera del Ganso en español), el cual contaba con una veintena de viviendas en 1982; la población de Darwin y Goose Green sumaba alrededor de cien habitantes en aquella época. Entre ambos poblados se encontraba la escuela del istmo, cerca de una pequeña entrada de agua en la costa. Un camino de tierra atravesaba el istmo a lo largo, uniendo la región sureña de Lafonia con la parte norte de la isla. Dicho camino continuaba hacia el norte y pasaba junto a una vivienda conocida como Burntside House (en la toponimia argenina: “Casa Quemada” o “Casa del Costado Quemado” ), la cual estaba a la entrada del istmo junto a una laguna. El camino mencionado conectaba al istmo con el establecimiento San Carlos y con Puerto San Carlos.

En el istmo el terreno presentaba pequeñas elevaciones, por ejemplo la colina Darwin (“Darwin Hill”) junto al poblado homónimo,  

y la colina Boca, ubicada junto a unos corrales de piedra abandonados de nombre Boca House. Este último punto se ubicaba casi sobre la costa occidental del istmo.

En el istmo de Darwin la Fuerza Aérea improvisó un aeródromo en una pista de tierra, al que bautizaron Base Aérea Militar (BAM “Cóndor”). Llegaron también soldados de infantería y una sección de artillería antiaérea. Las tropas de esta zona fueron agrupadas en la “Fuerza de Tareas Mercedes”, comandada por el teniente coronel Italo Piaggi y subordinada al jefe de la 3.ª Brigada de Infantería del Ejército Argentino, general Omar Parada.

Al principio, en el mes de abril, los soldados argentinos pertenecientes a la compañía C del Regimiento de Infantería 25 bajo órdenes del teniente coronel Mohamed Alí Seineldín,  

requisaron alimentos y propiedades pertenecientes a la Falklands Island Company. Luego concentraron a los isleños en la iglesia de Goose Green, en cuyo techo se pintó una cruz roja para evitar que fuera atacada.6 A fines de ese mes comenzó a llegar por fracciones el Regimiento 12, cuyo jefe (el teniente coronel Piaggi) asumió el mando.

Dada la posibilidad de que los británicos efectuaran un ataque anfibio o helitransportado, a más de un ataque terrestre, Piaggi debió organizar su dispositivo para cubrir el norte y el sur del istmo, como así también la costa occidental. Esto significó que las líneas defensivas se estiraran demasiado y tuvieran poca solidez. Piaggi organizó la defensa en líneas sucesivas de retardo, siendo el perímetro del pueblo de Goose Green la última posición (“línea a no ceder”).

La “Fuerza de Tareas Mercedes” tenía varias misiones que cumplir. En principio, formaba la reserva destinada a reforzar a las tropas de Puerto Argentino en caso de que esta sufriera un ataque general por parte de los británicos.7 También debía servir como puesto intermedio entre las guarniciones de Puerto Argentino y las de la isla Gran Malvina. Por último, debía estar atenta a posibles desembarcos en lugares no cubiertos (como San Carlos) y también controlar a la población nativa.

Los isleños concentrados en la iglesia hicieron llegar sus quejas a las autoridades argentinas en la capital insular, logrando que se diera la orden de liberarlos. Esto aprovechó el administrador de la Falklands Island Company para huir hacia las líneas británicas.

Las fuerzas argentinas

Teniente coronel Piaggi La Compañía C del Regimiento 25 llevaba en el lugar mes y medio, pero el Regimiento12 había llegado un mes atrás y todavía no estaba completo, pues una compañía había quedado en las cercanías de Puerto Argentino como reserva. A estas tropas se las había enviado sin sus elementos de logística (desde cocina de campaña hasta palas para cavar trincheras), los cuales quedaron en la Patagonia.

La base aérea “Cóndor” ya no funcionaba como tal, pero personal de la Fuerza Aérea, en número de 200 hombres, aún permanecía allí, formando una compañía de infantes no preparada para tal misión; operaba a órdenes del jefe de la base aérea, el vicecomodoro Wilson Pedrozzo, independientemente del jefe de las tropas de ejército, muchos eran miembros del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 601 (de Mar del Plata),  

usaron sus baterías de artillería antiaérea Oerlikon 35 mm, aplicadas a fuego directo, produciendo muchas bajas.

Personal de la Fuerza Aérea había improvisado defensas reciclando material; así por ejemplo, se instaló una cohetera de un FMA IA-58 Pucará, destruido con anterioridad en la base aérea Cóndor, en un tractor. Pero el apoyo aéreo debía venir de Puerto Argentino.

En los días previos a la batalla se envió una batería de obuses de 105 mm. También se encontraban en Prado del Ganso 14 tripulantes del buque “Monsunen” que había sido remolcado hasta allí por otra nave tras sufrir daños al ser atacado por dos fragatas en el Estrecho de San Carlos.

La “Fuerza de tareas Mercedes” contaba el 26 de mayo con 565 soldados de infantería y 78 artilleros. El armamento pesado constaba de 2 cañones sin retroceso de 105 mm, 3 morteros de 81 mm, 11 ametralladoras FN MAG y Browning M2, y el fusil FN FAL como arma individual. Las inclemencias del clima sumadas a la falta de una logística adecuada hicieron que se presentaran casos de desnutrición y enfermedades al promediar el mes de mayo.

Las fuerzas británicas

En la batalla intervino principalmente el 2º Batallón de Paracaidistas, pero también otras tropas de apoyo que incluían secciones de misiles “Milán” y “Blowpipe”,13 así como también ingenieros y artilleros. Se trataba de tropas profesionales con alto nivel de entrenamiento, que habían tomado tierra menos de una semana atrás. Por lo tanto los rigores del clima y el suelo malvinense no los habían afectado tanto como a los argentinos, que llevaban casi un mes en las posiciones. La logística de los británicos funcionaba muy bien, manteniendo a las tropas en condiciones aptas para combatir.

El “2 Para” contaba con 500 hombres aproximadamente, y entre sus armas de apoyo de fuego contaban con 56 ametralladoras (el doble de lo normal), así como una abundante provisión de misiles filoguiados, Misil Milan, Lanzamisiles de 66 mm, M72 Law y proyectiles de fósforo blanco. No se conoce con exactitud el número de combatientes de las otras unidades que apoyaron al 2º de Paracaidistas.

Planes de batalla

El 26 de mayo fue el día en que los mandos superiores argentino y británico tomaron las decisiones que llevarían a la batalla de Prado del Ganso.

Por parte argentina fue una decisión estratégica motivada por la necesidad de contraatacar la cabeza de playa instalada el 21 de mayo en San Carlos. Esta se había consolidado a pesar de los fuertes ataques lanzados por la aviación argentina desde entonces, y constituía una amenaza seria. Sin embargo, los altos mandos argentinos, encabezados por el general Menéndez (gobernador militar de Malvinas) descartaron un contraataque terrestre lanzado desde Puerto Argentino, y encomendaron a la guarnición de Prado del Ganso la misión de hostigar al enemigo.

Ya el 24 de mayo el general Parada había impartido una orden (nº 506 “Defensa”), que Piaggi recibió en la mañana del 26 de mayo. Se le ordenaba adelantar la primera línea defensiva y hostigar por el fuego la zona de Bodie Peak-Cantera-Usborne.

Piaggi reunió a sus subordinados y se discutió la necesidad y desventajas de cumplir la orden, pues significaba construir nuevas posiciones y elaborar un nuevo plan de defensa con el enemigo instalado a poca distancia en su cabeza de playa.

Finalmente Piaggi puso en movimiento sus tropas, de acuerdo a la orden 506, pues pensaba que tal vez Parada pensaba enviarle refuerzos. Así explicaba Piaggi su actitud ante la orden recibida:

“La ampliación (del dispositivo) puede ser la resultante de una posibilidad de refuerzo de la posición, ante la presencia del enemigo en San Carlos”

La suposición de Piaggi era errada, pues Parada pretendía que la guarnición de Prado del Ganso por sí sola hostigase al enemigo. Lo confirmó esa misma tarde al enviar a Piaggi la orden nº 507 titulada “Ataque de Desarticulación”, que establecía como misión “perturbar, hostigar y desconcentrar al enemigo”.

La operación debía realizarse esa misma noche, y de ser necesario repetirla en la noche del 27 de mayo.

Por parte británica, la decisión de atacar Goose Green se tomó también el 26 de mayo y también motivó debates acerca de su conveniencia. El brigadier Thompson estaba recibiendo presiones desde Londres para que abandonara la cabecera de playa rumbo a Puerto Argentino, de modo que convocó a una reunión de planificación y se sugirió en principio realizar una simple incursión contra los argentinos en el istmo de Darwin, fundamentalmente para destruir el aeródromo argentino; finalmente se ordenó un ataque que en realidad no era estrictamente necesario.

Existían las presiones desde Inglaterra para obtener algún triunfo militar, de modo que la decisión de atacar parece haber sido más de orden político que militar.

Chris Keeble, segundo jefe del Batallón 2, dijo después de la guerra:

“Seamos objetivos. Para el buen éxito de las Malvinas no era necesario atacar Goose Green, porque el centro, la capital, es Stanley, y si quieres tomar un país, tomas la capital, como si quieres derrotar al enemigo tienes que capturar a su ejército. Ambos estaban en Stanley, así pues ¿por qué ir a Goose Green? Esta pregunta necesita una contestación”.

Una vez tomada la decisión Thompson ordenó a Jones que capturara Goose Green con su batallón. Este decidió lanzar no un ataque limitado sino un asalto total, empleando todas sus fuerzas. 

La batalla de Pradera del Ganso

Durante la tarde del 26 de mayo la compañía A del regimiento 12 avanzó hacia el norte según lo ordenado en la orden 506; una sección realizó misiones de Reconocimiento y exploración, delante del grueso, sin tomar contacto con los ingleses, mientras el resto de la compañía cavaba nuevas posiciones y acarreaba abastecimientos.  

También se transportaron manualmente dos Obuses de 105 mm hacia posiciones avanzadas, con las cuales los argentinos hicieron fuego sobre la zona designada.

Mientras, los paracaidistas británicos habían iniciado su avance a pie en la tarde del 26 de mayo, llegando a Camilla Creek House a primeras horas de la mañana siguiente. Allí Jones montó su puesto de mando y envió patrullas para sondear la entrada al istmo, las cuales entablaron escaramuzas con la Sección Exploración de la Compañía A Argentina, que todavía se estaba estableciendo en sus posiciones

En ambos bandos creció la tensión por la proximidad del enemigo. Los argentinos trabajaron contra reloj para preparar sus posiciones.

Por su parte, el coronel Jones estaba furioso porque la BBC anunciaba en sus transmisiones que era inminente el ataque británico al istmo de Darwin, lo cual eliminaba el factor sorpresa.


Miércoles 26 de Mayo de 1982 (Página oficial de la FAA)

El parte meteorológico

Sin fenómenos significativos en el continente. En Santa Cruz y Chubut poco nuboso, visibilidad superior a veinte kilómetros. Vientos del NE a 20/25 nudos. En Tierra del Fuego, parcialmente nublado, vientos moderados del NO, visibilidad superior a veinte kilómetros. Las condiciones meteorológicas eran favorables para las unidades de la FAS. Sin fenómenos significativos en Malvinas, parcialmente nublado en horas de la mañana techo 400 m, mejorando hacia el mediodía. Vientos suaves. En general, apta para la operación.

La Fuerza Aérea Sur

Después del 25 de mayo, en que los pilotos argentinos (FAA, ARA) y las defensas antiaéreas de las islas (EA-FAA-ARA), habían efectuado los ataques más eficaces (HMS Coventry, Atlantic Conveyor, tres Harrier y un helicóptero Lynx) de todo el conflicto, el Comando de la FAS esperaba una reacción intensa. Por esta causa, se decidió variar los procedimientos y sorprender a los británicos, bombardeando nocturno con Canberra MK-62 y, en picada desde gran altura, con los M-5 Dagger, con escolta de caza Mirage III, todos sobre blancos fijos de la cabecera de playa.

Tres Canberra MK-62, indicativo “Odín”, armados con cuatro bombas MK-17.  Despegaron de Río Gallegos a las 03:35. Tripulación Nº 1 (B-108): Capitán Juan Freijó, Capitán Emilio Marín; Nº 2 (B-104): primer teniente Antonio Mauad, primer teniente Marcelo Siri; Nº 3 (B-105): Capitán Alfredo Bredeston, Capitán Miguel Sisco. Hora ordenada sobre objetivo material: 04:30 hs. La escuadrilla regresó desde 180 MN de Gallegos por mala meteorología y visibilidad cero. Instrumental de navegación y radar altímetro no confiables. Los numerales se desorientaron y perdieron la formación. Arribaron a Río Gallegos a las 04:40.

Dos M-5 Dagger, indicativo “Pócker”, armados con cuatro bombas retardadas por paracaídas, con espoleta eléctrica. Tripulación: Capitán Norberto Dimeglio (C-420), Ten Gustavo Aguirre (C-416); Despegaron de San Julián a las 13:30, encontraron el objetivo material con nubes. No observaron reacción antiaérea de ningún tipo (14:10). El guía no lanzó bombas sobre tope. El 2 contactó con el radar Malvinas y éste le informó que el objetivo material se encontraba a 270º, 45 MN. Así guiado, picó y lanzó sus bombas. Al regreso el guía desprendió las suyas lateral islas Salvajes; explotaron las cuatro. No observaron buques en el estrecho. Arribaron a San Julián a las 15:30.

Relato del Teniente Aguirre Faget

Dimeglio inició la picada de 60º dentro de nubes. Yo lancé las bombas a 12.000 pies dentro de la capa, manteniendo los 60º de la picada y sin ver dónde cayeron. Confié sólo en el radar de Malvinas, el que nos informó que estábamos sobre el blanco. Por haber bajado más de lo previsto, hice (dentro de la capa) maniobras evasivas suponiendo haber ingresado dentro del rango de algún SAM británico.

Relato del Mayor Sapolski

En las últimas horas de la tarde de ese día los escuadrón de M-5 Dagger y A-4C Skyhawk de San Julián se vieron regocijados con la visita del My Piuma (Escuadrón Dagger San Julián), 1erTen Senn (Escuadrón Dagger San Julián), 1erTen Luna (Escuadrón Dagger Río Grande) y el TC Arca (piloto de A-4Q de la ARA), todos ellos recuperados luego de sus respectivas eyecciones en Malvinas. Su arribo fue grandemente ovacionado y celebrado por todos los que allí nos encontrábamos, luego de lo cual relataron sus experiencias que fueron escuchadas con suma atención y tenidas en cuenta en el accionar futuro.

Escolta de caza con Mirage III

Dos Mirage III, indicativo “Sombra”. Misión: cobertura de los “Pócker”. Tripulación: Capitán Guillermo Ballesteros, primer teniente Marcelo Puig. Despegó de Río Gallegos a las 13:32, enlazaron con radar del CIC Malvinas a las 14:15. En ese momento había tres PAC en el aire que no sobrepasaban nivel 140/160 y, cuando convergían hacia los “Sombra”, descendían bajo el lóbulo del radar. Arribaron a GAL a las 15:20.

El repliegue de los medios aéreos de la BAM Cóndor

A las 17:45, el comando del Componente Aéreo de Malvinas (CATOM) ordenó replegar, de la BAM Cóndor, a todos los IA-58 Pucará en condiciones de vuelo a la pista de Puerto Argentino. En la BAM Cóndor permaneció el personal para la defensa terrestre.

Los Bell-212, H-83 y H-85, con sus tripulantes, también se quedaron hasta el 28 en que se ordenó el repliegue a Puerto Argentino.

Relato del Primer Teniente Micheloud (Sobre el arribo de los pilotos replegados a Puerto Argentino).

Arribamos de noche a Puerto Argentino, el aterrizaje del Chinook se hizo en el hipódromo y desde allí nos trasladamos a pie los pocos metros que nos separaban de la casa de los oficiales, que no era otra cosa que un jardín de infantes que se había ocupado como alojamiento. Nos encontramos con muchas caras conocidas que hacía un tiempo ocupaban ese refugio, particularmente personal del INAC. Lo confortable del lugar hacía que nos sintiéramos en la gloria, comparado con las antiguas comodidades, donde no disponíamos más que de un colchón para mejorar las condiciones de la bolsa de dormir, a la que siempre se accedía con buzo y, según las circunstancias, hasta con los borceguíes. Pero la permanencia de ellas no sería más que por la noche.

Diariamente partíamos al puesto de comando de la BAM Malvinas, que era un bunker construido con planchas de hierro recubiertas de arena y con separadores internos de ambientes hechos con bolsas de arena. El lugar estaba muy bien disimulado entre una zona de arena y piedras que se hallaba cruzando la pista desde las antiguas instalaciones del aeropuerto, totalmente destruido por el bombardeo. De éste quedaba sólo la estructura intacta, no así aberturas ni vidrios y mucho menos de un hangar de chapas que se encontraba próximo.

Por su parte, la BAM Cóndor sufría ataques de superficie: cañoneo naval diurno y ataque nocturno de comandos en proximidades del radar ELTA que, mediante bengalas detectaron su posición y emplazamiento para un ataque posterior por la aviación embarcada.

Del diario de guerra del G1 de Artillería Antiaérea en Darwin

Día 26: Durante el día, gracias al ELTA, se detectaron cuarenta y cinco probables vuelos de helicópteros hacia el NO entre los seis y ocho kilómetros, coincidiendo con mucha interferencia de radar. Las piezas nº 1 y nº 4 pudieron observar, con las miras telescópicas de sus cañones, movimientos de helicópteros que desaparecían detrás de un cerro. Se informó de estas novedades a la jefatura, confirmando la presencia de los mismos en la zona.

A la noche se detectaron sombras en las proximidades del radar Elta. Se pidió apoyo al puesto comando, pero creyéndose en un primer momento que podía ser personal del Ejército Argentino, no lo enviaron, hasta que, en un momento dado, fueron activadas dos bengalas del tipo “flash”. Un soldado clase 1963 respondió con una ráfaga de FAL sobre la zona de donde provenían. Al llegar los refuerzos e inspeccionar la zona, lo único que se encontró fueron los cartuchos de las bengalas. Se comenzó a recibir fuego naval sobre la zona del hipódromo al noroeste de la base.

Comienza el apoyo de fuego aéreo directo de Pucará en la zona Darwin, operando desde la BAM Malvinas.

Dos IA-58 Pucará, indicativo “Fierro”. Misión: reconocimiento ofensivo al norte de Darwin. Tripulación: Ten Miguel Cruzado (A-533) y Ten Giménez (A-509).

Otros acontecimientos

Entre las 00:30 y las 02:30 hs, fuego naval intermitente sobre las posiciones en Bahía Fox. Hubo muertos y heridos.

De 00:45 a 01:10, cañoneo naval contra la BAM Malvinas, (alcanzan un IA-58 Pucará).

A las 10:25, un Harrier GR.3 atacó Puerto Howard desde el estrecho (bombas y cañones). Resultaron seis soldados muertos; un oficial, un suboficial y cuatro soldados heridos, todos del Ejército Argentino.

A las 14:21, nuevo ataque aéreo al aeródromo de Malvinas. Explotaron dos bombas cerca de las piezas de artillería.


El heroico vuelo de tres argentinos para salvar a un niño kelper en Malvinas y el mail que les llegó 30 años después

Por Hugo Martin
Fuente: Infobae
El 26 de mayo de 1982, Allan Steen tenía 11 años y necesitaba una cirugía de urgencia o moriría. El piloto de helicópteros Héctor Molina, el mecánico Roberto López y el médico Oscar Rojas arriesgaron sus vidas para evacuarlo. En vuelo, un avión inglés los buscó para derribarlos. El contacto de aquel niño con quienes lo salvaron

Imagen de los helicópteros que actuaban junto al hospital civil de Puerto Argentino durante la guerra de Malvinas
El 26 de mayo de 1982, Allan Steen sentía que se iba morir. Estaba en la estancia Brookfield de Puerto Luis, un punto remoto de las islas Malvinas, rodeado por la guerra. Pero él no era un soldado inglés. Mucho menos un combatiente argentino. Era un niño kelper de apenas 11 años que se retorcía del dolor en el suelo.

En la madrugada de aquel día, el coronel (r) Héctor Molina (hoy de 65 años) y el sargento Roberto López (62), hacían la inspección de rutina de su helicóptero Bell UH1H AE 409. Estaban contentos: la aeronave había superado con éxito la revisión. Tenía más horas de vuelo que ningún otro helicóptero y había sobrevivido tras haber sido alcanzado dos veces por el fuego: una por el enemigo y una segunda por la propia tropa, que se confundió. “Antes del amanecer era el momento en que estábamos en silencio, casi como en oración”, recuerda el oficial Molina en charla con Infobae.

Después encendió el primer cigarrillo del día. Y López puso a calentar agua para un mate. No harían ninguna de las dos cosas…

Molina, mendocino, se hizo militar por herencia familiar. Pero volar fue una pasión suya. Después de egresar del Colegio Militar en 1977, fue destinado al Grupo de Artillería 101 de Junín, donde su padre había sido comandante. En el ‘80 hizo el curso de helicopterista y se unió a la Aviación de Ejército. López, por su parte, estudiaba Técnica Aeronáutica cuando se anotó en la Fuerza Aérea, en Córdoba. Como eran muchos aspirantes, en una segunda revisión médica le detectaron maxilar invertido, y debió regresar. En el ‘78 ingresó como mecánico a la Aviación de Ejército”. Ambos se encontraron en la Compañía de Helicópteros Asalto A del Batallón 601.

El teniente Héctor Molina, en el centro, con el Bell detrás, pintado en partes con una cruz roja
Ellos no la tenían en mente, pero el doctor Oscar Rojas recordó la fecha exacta del suceso. En realidad, se la preguntó a su hija Patricia, custodia de una libreta con escritos de su padre durante la guerra. En el momento de esta historia, ella tenía la misma edad que Allan. Rojas, nacido en Guaymallén, Mendoza, se recibió en 1971 en la Universidad Nacional de Cuyo. Y se inscribió como voluntario para ir a Malvinas después de acudir a Plaza de Mayo el 10 de abril -cuando llegó al país Alexander Haig, el enviado de Ronald Reagan- y vio, dice, “a un grupo de bolivianos con su bandera marchando al lado mío. Sentí que debía hacer algo…”. Dos días más tarde avisó en el hospital Ferrer, donde trabajaba, se anotó en el Ministerio de Bienestar Social, el 14 de abril fue aceptado y unos días después estaba en el hospital civil de Puerto Argentino, viviendo en la parte vieja, donde el geriátrico había sido desplazado para la atención de las tropas argentinas. En ese momento estaba casado y tenía tres hijos. No quiere abundar, pero reconoce: “Esa decisión me trajo problemas”.

Después de la recuperación de las Islas Malvinas, el hospital civil -el King Edward Memorial (KEMH)-, estuvo a cargo del médico clínico Mario Lazar Vellico, que había trabajado allí en 1973. Con él estaban el cirujano Rojas (que en los momentos de tranquilidad solía cantar con su guitarra), el pediatra José Héctor Soria (autor de varias fotografías que ilustran esta nota) y el tocoginecólogo Augusto Pablo Sandoval, que pronto recibió la orden de retornar al continente. La mayor parte de los casos de soldados argentinos que recibían en un principio eran por pie de trinchera. Pero con el correr de los días, las heridas ya eran de otro calibre.

El entonces Cabo 1ero. Roberto López en Malvinas
En el KEMH seguía trabajando el personal isleño. Su jefe, un militar, había sido enviado a la isla Gran Malvina por precaución. Cuenta Rojas que “estábamos con una doctora recién recibida, Mary Elphinstone, que estaba de vacaciones cuando estalló el conflicto y se quedó, y con una excelente médica escocesa llamada Alison Bleaney, que en rigor comandaba el hospital. Ella tenía en su cabeza la historia clínica de los 1.800 habitantes de Malvinas. Durante la guerra, casi todos los kelpers habían marchado hacia el interior de las islas. Quedarían 15 en Puerto Argentino. Entonces, cada mañana, Alison los llamaba a través de un aparato llamado ‘vox” para ver cómo estaban. Era una cajita con un cable y se comunicaba familia por familia. Por eso nos enteramos del estado de Allan, y comunicamos la urgencia al helicóptero designado para las evacuaciones”.

Molina recuerda que la misión le llegó a él: “Era una evacuación sanitaria de urgencia”. El mate y el cigarrillo quedaron a un lado. Junto a López ubicaron el lugar en una fotocopia que obraba como carta táctica. Debían volar hacia la estancia Brookfield, en Puerto Luis, a 30 kilómetros en línea recta de Puerto Argentino. Molina tiene un reconocimiento especial por López (entonces Cabo 1ero.): “fue de los mejores navegadores que hubo en Malvinas. Había que darle el destino y algún otro dato y entregaba la ruta y el mejor rumbo. Era como un GPS”.

Salieron con rumbo norte. En su nariz, el Bell llevaba trazada una cruz roja. Pero el resto estaba pintado de verde: eran un blanco militar.

El doctor Oscar Rojas en el hospital civil de Puerto Argentino (foto gentileza del doctor José Héctor Soria)
En este punto, la historia se bifurca: según Molina y López, iban solos. Para el médico Rojas, él le dijo a Molina lo que debían hacer y se subió con ellos. Y añade que el helicóptero se elevó y volvió a bajar para que se trepara “otro personal que dejaron a mitad de camino hacia el destino”.

Tanto Molina como López sabían que esa misión les iba a requerir estar en alerta máxima. Hacía tiempo que los dos hombres se conocían y habían sellado una hermandad de hierro antes de esos vuelos por corredores sembrados de enemigos. Es que la llegada a Malvinas no estuvo exenta de contratiempos. Casi no la cuentan…

Molina se enteró de la recuperación de las Malvinas el 2 de abril mientras se afeitaba y escuchaba una radio que había llevado al baño. “Al día siguiente nos dijeron que seis helicópteros irían a las islas. Pidieron voluntarios. Yo tenía 26 años, era soltero y me ofrecí”, completa.

López añade que el 7 de abril “pusimos una ametralladora MAG del lado del piloto, porque nuestro helicóptero era de asalto, transporte de personal, de municiones, de evacuación, no de ataque. Salimos 3 máquinas hacia el sur: un Puma SA 330, un Augusta A109 y el Bell. Tomamos rumbo a San Antonio Oeste, donde embarcaríamos en el buque Bahía Paraíso para llegar a Malvinas”.

El helicóptero Bell saliendo el 26 de mayo de 1982 para evacuar a Allan Steen (foto gentileza del doctor José Héctor Soria)
La primera zozobra ocurrió cuando se dirigían a cargar combustible antes de volar al sur. “Hay una luz que se enciende cuando quedan 20 minutos de combustible. Puede ser un poco más o un poco menos. No llegábamos y se encendió. Le dije a Roberto Vildoza -el segundo mecánico que estuvo en Malvinas y debió ser evacuado- que ponga a funcionar su cronómetro y yo hice lo mismo con el mío. Casi en tiempo de descuento, a los 19 minutos, vi el aeropuerto. Llegamos y a los 22 minutos se apagaron las turbinas”, explica Molina.

El segundo inconveniente fue que cuando arribaron al puerto, el Bahía Paraíso ya había zarpado. “Lo teníamos que alcanzar en vuelo y subirnos. El tema es que el Puma y el Augusta tienen 2 motores, y el Bell uno”, continúa López. Para colmo, la comunicación del helicóptero funcionaba a medias. “Podíamos recibir, yo escuchaba lo que me decían, pero no emitir”, dice Molina. Se puso a la par del Puma y por señas les explicó el problema. Finalmente llegaron al buque y cuando estuvieron cerca de Malvinas -el 11 de abril- al aeropuerto de las islas, volando a 30 metros del suelo por mal tiempo. “Desde el Bahía Paraíso nos preguntaban ‘¿pies secos?’, que significa llegar a tierra. No se veía nada. Yo soy creyente, y lo que sucedió fue que de pronto se abrió un pedacito de cielo, apareció el sol e iluminó justo el aeropuerto”.

Se ubicaron en el que había sido el destacamento de los Royal Marines, en Moody Brook, a medio camino entre Puerto Argentino y Monte Longdon. “Las primeras misiones fueron vuelos de reconocimiento, para recoger banderas de señalización que ellos podían usar para un desembarco. Las que vimos, las sacamos. Y también íbamos a las estancias para recuperar equipos de comunicación”, dice López.

El doctor Rojas y el doctor Mario Lazar Vellico en plena cirugía de Allan Steen (Foto gentileza del doctor José Héctor Soria)
El 1° de mayo comenzaron los bombardeos de la marina británica. Las tropas argentinas habían dispuesto cañones de 105 mm. que no llegaban a los buques. Por precaución, los helicópteros fueron trasladados a una cancha de fútbol junto a la residencia del gobernador. “Eran una o dos horas de oír caer bombas. Paraban y volvían. Me explicó un artillero que tiraban en forma de rombo o en rectángulo, para ir cercándonos. No nos dejaban descansar. Hasta que llegaron los cañones de 155 mm. y empezaron a retirarse”, repasa el mecánico de a bordo.

Enseguida comenzaron a llevar regimientos a Darwin, a Puerto Howard, víveres, armamentos…. No había caminos, era todo traslado aéreo. Y casi siempre debían salir con alerta roja. Para entonces cruzaban corredores donde ya volaban los PAC (Patrulla Aérea de Combate) de Sea Harrier ingleses. “Nos buscaban, porque sabían que éramos los que hacíamos los traslados de tropas y armas”, cuenta López.

En los últimos días de mayo el final de la guerra se aproximaba, inexorable. El ánimo de los cuadros de Aviación del Ejército no era el mejor. Habían derribado al helicóptero Puma AE 508 en Monte Kent. Allí murieron 6 integrantes del Escuadrón Alacrán de Gendarmería Nacional y un suboficial recibió heridas. Los ingleses se acercaban a Puerto Argentino y era más difícil volar.

Y con ese panorama, a Molina, López y Rojas les llegó la misión de rescatar a Allan Steen.

El último vuelo del Bell piloteado por Molina y asistido por López. Ya estaba pintado de blanco y fue a recoger heridos
“Cuando nos tocaban vuelos sanitarios íbamos al hospital, coordinábamos todo y salíamos. Si había un paciente, el protocolo era transportarlo con un médico. Era por la seguridad del paciente y la nuestra”. cuenta Molina.

“El camino más corto era una diagonal sobre el mar, pero allí había fragatas con misiles contra las que no podíamos hacer nada. Así que nos hicimos ‘sombra’ con la costa. Volábamos bajo, sin comunicación y en un recorrido más largo”, continúa el piloto.

Volaron con rumbo norte 2 minutos, hicieron un viraje a la izquierda otros 5 y giraron a la derecha otros 10. Divisaron el destino: una casa blanca con cinco personas que levantaban las manos en la puerta indicándoles que ese era el lugar.

Por las dudas, Molina bajó el helicóptero a 150 metros del lugar y no redujo la turbina. López, por indicación suya, tomó el FAL que llevaba a bordo y se acercó cuidadosamente al lugar. “Fijate y haceme señas que me acerco”, le dijo el oficial. No sería la primera emboscada que intentarían los ingleses, explican.

Roberto López y Héctor Molina en un acto para ex combatientes de Malvinas
López se aproximó y le hizo señas a Molina que estaban seguros. El piloto dejó el motor en ralentí, listo para arrancar. Rojas se sumó al grupo. El médico recuerda: “Hablé con el padre de Allan. Tenía una apendicitis aguda que debía operar ya mismo. También traté a una mujer muy simpática, que tenía una úlcera diabética. La reté, porque hacía el tratamiento pero no la dieta. Todo terminó antes del mediodía. Al chico lo llevamos caminando al helicóptero. Y recuerdo que antes de salir vimos pasar a un Harrier…”

López suma su memoria: “Abrí la puerta de la cabina, me conecté el casco para comunicarme y le expliqué a Héctor lo que pasaba”, cuenta. Después abrió la puerta de carga y subieron. “Aceleré y salimos” repasa Molina. Ni el ensordecedor ruido del motor pudo tapar el silencio que -cuentan ambos aviadores- se produjo en la primera parte del vuelo rumbo a Puerto Argentino.

“Teníamos sentimientos encontrados. Por un lado la tensión, el cansancio, la poca alimentación, la euforia que produce la adrenalina, y el hecho que todo el riesgo que tomamos no era por un compatriota. Pero eso no tapó, en definitiva, la satisfacción por evacuar a ese niño kelper, sin distinción de banderas en ese momento”, cuenta Molina.

El mail que le envió Allan Steen a Roberto López 30 años después de la guerra
Hicieron un trayecto similar al de la ida. Sabían que el camino a recorrer era angosto: de un lado estaban los buques ingleses; del otro, a sólo 6 kilómetros, el Monte Kent ya se encontraba ocupado por las tropas británicas. A los 10 minutos de volar, lo peor: un PAC de dos Harrier los sobrevolaba. “Iban muy alto. Vos ves que dejan la estela. Y cuando son dos y queda una sola, significa que uno de ellos dió la vuelta…”. Molina y López sintieron que los habían descubierto. “Roberto me dijo ‘mi teniente, está en giro hacia nosotros. Nos detectaron’. De inmediato fui al piso. Uno orbitaba sobre nosotros, y el otro nos buscaba”.

Molina divisó una enorme piedra y un sitio adecuado para bajar. En tierra, los helicópteros de combate son más difíciles de encontrar, explica. López les hizo señas a los pasajeros que se quedaran quietos, y ambos bajaron con los FAL y dos cargadores cada uno para intentar derribar el avión.

El oficial cuenta la tensión del momento: “Empezamos a sentir la turbina, venía muy bajo y cada vez más cerca, y más cerca…. Pero en un momento el ruido se empezó a alejar. Después de pensarlo mucho, creo dos cosas: o no nos encontraron, o quizás creyeron que paramos y los estábamos esperando con un misil tierra aire. En fin, nos miramos y dijimos, sigamos. Subimos al helicóptero, regresamos por la costa y en 5 minutos estábamos en el helipuerto del hospital militar. Al chico ya lo estaban esperando para trasladarlo al hospital civil. Nosotros seguimos hasta la cancha de fútbol, nos bajamos. Y dijimos ‘misión cumplida’”.

López y Molina hoy, en la charla con Infobae (Adrián Escandar)
Todavía restaba la intervención del muchacho, de la que se encargó Rojas: ”Lo preparamos y a eso de las 20 ingresamos al quirófano. El anestesista era del ejército y el doctor Mario Lazar me ayudó en la cirugía. No duró mucho la operación. Estuvo 3 días de postoperatorio y le dimos el alta. Ya estaba bien. Recuerdo que el primer día que estuvo internado le regalé un camioncito. La cirugía de Allan Steen debe ser el único parte quirúrgico en español que hay en el hospital”.

Rojas y los médicos argentinos que se enrolaron como voluntarios no estuvieron mucho tiempo más en Malvinas. El 1 de junio, por orden del capitán Hussey -que estaba a cargo de Salud en las islas-, todos los civiles embarcaron en el buque hospital Bahía Paraíso. En el camino -recuerda el médico- se cruzaron con el Uganda, el barco hospital inglés, que trasbordó a heridos argentinos. Rojas arribó al continente el 2 de junio y regresó a trabajar al hospital Ferrer. Hoy tiene seis hijos y 8 nietos, se jubiló en el 2018 y estudia antropología mientras transcurre la pandemia lejos de Capital Federal.

La guerra terminó el 14 de junio. Pero Molina y López hicieron todavía un viaje más, ya con el Bell pintado de blanco, para buscar heridos. El 17, Molina fue llevado al Bahía Paraíso y regresó al continente. Dos días después hizo lo propio López, que el domingo 20 de junio de 1982, día del padre, tocó la puerta de su casa a la 1.30 de la mañana y pudo abrazar a los suyos.

Hoy, el helicóptero se exhibe en el Army Flying Museum en Middle Wallop, Hampshire.
El suboficial dejó la fuerza al poco tiempo, desilusionado. Quiso entrar al Colegio Militar, pero por un esguince crónico -que se hizo en Malvinas- no lo aceptaron. Se casó con Catalina, tuvo tres hijos, una Pyme y hoy vive en Ramos Mejía, donde trabaja como administrativo en el Consejo Escolar. Molina, por su parte, siguió volando, llegó a Coronel y se retiró. Él también se casó y vive en la localidad de Las Rosas en el ayuntamiento de Madrid, España. Aunque visita seguido la Argentina, como en esta ocasión en que habló con Infobae.

El helicóptero, por su parte, quedó como botín de guerra en las islas. Luego lo llevaron a Inglaterra y hoy se exhibe en el Army Flying Museum en Middle Wallop, Hampshire.

Aquel niño y su rescate, era una historia más de las tantas que los dos aviadores vivieron en Malvinas. El Dr. Rojas sí sabía quién era, y hasta había recibido una carta suya, pero Molina y López no. Para ellos, el paciente no tenía nombre y el rostro se les había extraviado con los años. Hasta que una tarde, una charla casual les reveló el otro lado de la historia.

Cuenta López que “estaba en una formación en el Colegio Militar para el Día del Veterano de Malvinas. Y de espaldas a mí, un soldado contaba que estaba buscando a la tripulación que llevó a un chiquito al hospital. Le dije que éramos nosotros y me contó cómo se enteró: tenía una pequeña radio en Ezeiza y entrevistó al comandante de Gendarmería Alfredo Lo Balbo, que había viajado a Malvinas para escribir un libro y, no se cómo, lo contactó el muchacho, ya un hombre”.

En el libro de Lo Balbo, llamado Destino Atlántico Sur, Parte B: Relatos de Sanidad, el autor reunió el testimonio de Allan, el niño evacuado por Molina y López. Allí se relata la visión del chico desde sus 11 años. Vivía en Port Stanley y marchó con sus padres al establecimiento Brookfield durante el conflicto: “A finales de mayo empecé a sentirme un poco enfermo y esa sensación empeoraba progresivamente. Creo que el verme tirado en el suelo en agonía convenció a mi mamá de que se trataba de algo muy grave. Luego de una conversación con la Dra. Alison Bleaney se reveló el diagnóstico: apendicitis. Al poco tiempo un helicóptero sanitario argentino llegó al establecimiento a recogerme junto a mi madre. A bordo venía el Dr. Oscar Rojas y el viaje hacia el hospital del pueblo lo hicimos bajo ataque de los Harriers. Esto último me lo ha confirmado mucha gente. Recuerdo que volamos muy bajo hacia el norte de las montañas de Long Island, por encima de la cresta detrás de la granja Murrell; y luego, a través de Gypsy Cove, arribamos al pueblo. Llegamos a lo que inicialmente iba a ser el nuevo edificio del albergue escolar, a mi parecer un hospital de campaña argentino en el extremo este de la pista de carreras. Después de una orden del Dr. Rojas nos fuimos hacia el campo de fútbol y desde allí en camilla directamente a la sala de operaciones del KEMH.”

Allan Steen en una foto reciente con sus compañeros de bádminton en Malvinas (Facebook)
“Recuerdo la noche de internación particularmente complicada por los bombardeos, y también por ver a un joven soldado argentino con pie de trinchera: no fue un espectáculo agradable. El Dr. Rojas me dio un pequeño autobús rojo como regalo antes de dejar el hospital el 3 de junio y nos alivió diciendo que todo iba a salir bien. Luego pasamos nuestros días junto a la familia Harris en la calle Fitzroy. Eran, sin duda, los días y las noches más largos que recuerdo, con poco que hacer durante el día y mucho de no poder dormir por la noche. Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento al Dr. Oscar Rojas, por los pequeños milagros que él ayudó a alcanzar ese día. Tenemos mucho que agradecerles a él y a su equipo médico a causa de sus acciones al igual que a los pilotos de los helicópteros”.

Cuando obtuvo la dirección de mail de Steen, López le escribió. Y recibió la respuesta: “Acepta mi sincero agradecimiento hacia ti y a tu colega por el acto humanitario que desempeñaron ese día de mayo de 1982. Sin eso, creo que no hubiera estado aquí hoy para escribirte esta carta de agradecimiento. Espero que la vida te haya tratado bien y que seas amado por aquellos que te rodean”.

Molina, a su tiempo, también le escribió y recibió una respuesta similar.

Allan Steen ya no tiene miedo de morir. A los 50 años sigue jugando bádminton, el deporte que practica desde joven. Y hasta se dio el gusto de ganar, hace 5 años en Orlando, Florida, dos medallas de oro en un torneo para mayores de 40. Nada mal.



Las fuerzas argentinas se preparan para defender Darwin

26 de mayo de 1982. Consolidado el desembarco, las fuerzas británicas se desplazan por el territorio de la Isla Soledad en diferentes ejes. Mientras tanto, las fuerzas argentinas han recibido ordenes de desplegarse en distintos puntos y defender pasos estratégicos.

La cabecera de playa y movimientos británicos

Tras el desembarco reportado ayer y la fuerte reacción argentina para generar el mayor daño posible, las unidades británicas han comenzado a desplazarse en diferentes ejes sobre posiciones en la Isla Soledad. Sin embargo, con la enorme perdida del Atlantic Conveyor, algunos planes parecen haber sido modificados, atendiendo las dificultades para transportar de manera aérea al personal y al equipamiento. Es importante mencionar que con el incendio de este buque de transporte, queda en operaciones un solo helicóptero Chinook de los 5 portados.

A pie se están desplazando por ahora las unidades del 3er Batallón Paracaidista y del 45 Commando. El primero con eje hacia New House-Douglas-Teal Inlet, y el segundo hacia Monte Kent. Por otro lado, el 2do Batallón Paracaidista ha sido asignado en el avance hacia Pradera del Ganso (Goose Green), destinándose hacia el sur, donde espera la Agrupación Litoral. El 42 Commando tiene la orden de enfocarse en Puerto Argentino, formando todas las unidades una red enfocada hacia los puntos centrales de la Isla Soledad.

La situación en Malvinas: Ordenes para extender la linea de defensa

Teniendo en cuenta los movimientos británicos, se ha dado la orden de extender la defensa de las islas tomando posiciones sobre el monte Dos Hermanas y Harriet. Para esto, se ha ordenado el destino del Regimiento 4, quien comenzará el desplazamiento desde las inmediaciones de Puerto Argentino, donde estuvo como reserva.

Han sonado alarmas desde temprano en Darwin. Ya durante la madrugada y durante el mediodía se recibió un fuerte cañoneo naval desde el HMS Arrow sobre posiciones argentinas. Si bien el bombardeo naval fue intenso y durante largos periodos del día, una acción con la única pieza disponible Oto Melara de 105, pudo frenar momentáneamente la acción del buque ingles.

A partir de esto, parte de la Agrupación Litoral, que tenia ordenes de movilizarse es aferrada al terreno, lo que impide su movimiento en nuevas posiciones. Esta unidad ha recibido la orden de tomar la iniciativa y avanzar hacia una zona mas próxima al foco desde donde proviene el enemigo. Es por esto que la intención es desplazarse hacia el norte y poder cerrar el paso sobre el istmo de Darwin. En este caso, las defensas que se posicionaban sobre el paso en si, y donde los 554 hombres habían conformado una defensa importante, se han extendido desde los 15 km a unos 30 km, por ahora sin posibilidades de contar con refuerzos.

Entendiendo el avance británico hacia esta posición estratégica en las islas y realizado por el 2do. Batallón Paracaidista (integrado por las compañías A, B, C y D), se ordena el despliegue de dos piezas Oto Melara para reforzar las posiciones argentinas. A efectos, son transportados por helicópteros del Ejército Argentino las piezas del Grupo de Artillería Aerotrasportado 4 con su personal, sumándose a la única pieza que ya se encuentran en estas posiciones y que pudo ser recuperada luego del hundimiento del Rio Iguazú. Estas piezas tendrán la función de operar sobre los montes del istmo

Por el lado de las fuerzas argentinas destinadas a defender el istmo, 554 hombres de entre el Regimiento de Infantería 12, la Compañía C del Reg. 25, la 3ra. sección de la Compañía C del Regimiento 8, mas los elementos antiaéreos tanto del Ejército Argentino como de la Fuerza Aérea Argentina, las condiciones logísticas no son optimas entendiendo las dificultades para entregar suministros desde Puerto Argentino. Sin embargo, el personal se encuentra a la espera del combate luego de haberse recibido indicaciones que secciones de exploración del Regimiento 12 tomaron contacto con unidades adelantadas británicas a la altura del área denominada Camila Creek.

Por otro lado, se han reportado ataques aéreos sobre Bahía Fox y en Puerto Howard, en la Isla Gran Malvina, además de fuego naval sobre la pista de la BAM Malvinas en la Isla Soledad que ha llevado a la perdida de un avión argentino.

Acciones aeronavales

La situación en Malvinas no parece buena. Se conoce que el numero de aeronaves que pueden operar en las islas es poco, tanto por las dificultades para desplegar, como por las perdidas sufridas. De todas maneras en el día de hoy pudieron arribar, luego de un difícil vuelo, unas 3 aeronaves MC-33 que se sumaran a BAM Malvinas, donde operaran con los sobrevivientes del COAN. Además, en el día de hoy se pudieron canibalizar 2 aeronaves (matriculas 4-A-112 y 116) para poner en servicio el 4-A-115.

Por el lado de la BAM Cóndor, y entendiendo la situación con el avance hacia el sur del eje de fuerzas británico, se ha tomado la decisión de replegar el sistema IA-58 Pucará hacia la BAM Malvinas, desde donde también podrían operar y sin ponerlos en riesgo ante un futuro combate en Darwin.

A su vez, hoy nos ha llegado la noticia que lamentablemente el transporte Monsunen ha sido atacado por una fragata británica. Este buque operado hábilmente por su tripulación ha venido sorteando el constante ataque de buques y aeronaves enemigas, llevando suministros y personal a distintos puntos de las islas. Durante la jornada de hoy, luego del ataque, el comandante ha tomado la decisión de encallar el buque y salvándolo de su hundimiento. Portaba tanto harina como combustible a ser destinado a Darwin.

Tras las acciones del 25 de mayo

No hay dudas que el efecto de las fuerzas argentinas (tanto de la Fuerza Aérea Argentina como de la Armada) durante el día de ayer generó un cierto jubilo. Las perdidas británicas se han contabilizado al HMS Coventry, al Atlantic Conveyor con material importante para el esfuerzo de invasión, además de tres Harrier y un Lynx. Esto ha elevado el espíritu de lucha argentino, entendiendo que hay que cambiar ciertos procesos y misiones para continuar asestando daño a los británicos. Hoy despegaron distintos sistemas directamente con la intención de generar bombardeos masivos: tres aeronaves Canberra despegaron por la madrugada, además de sistemas M-5 destinados a bombardeos en picado y en altura sobre posiciones terrestres en la cabeza de playa. Por mala meteorología o descoordinaciones, los Canberra con indicativo ODIN debieron regresar al continente. Por otro lado, los M-5 pudieron hacer la descarga de sus 4 bombas sobre posiciones británicas guiados por el radar Malvinas.

También, desde las islas y luego del repliegue a la BAM Malvinas, dos aeronaves IA-58 Pucará han sido destinadas a operar en apoyo directo de las fuerzas que defienden Darwin.

Fuente: https://www.zona-militar.com/



Operaciones de abastecimiento aéreo por lanzamiento en zona de combate

Como sucede con muchos conflictos, la Guerra de Malvinas se constituyó en un universo de miles de participantes y acciones. Algunos de ellos recibieron una profunda atención, mientras que otros quedaron reducidos a algunas simples líneas o menciones. En nuestro intento por difundir el accionar del personal de las Fuerzas Armadas Argentinas durante la Gesta malvinense, abordaremos las operaciones de aerobastecimiento en combate realizadas el 19 y 20 de mayo de 1982.

Con la zona de exclusión y posterior bloqueo impuesto por las fuerzas aeronavales británicas, el único nexo entre las Islas Malvinas y el continente se reducía al valeroso accionar de los pilotos argentinos, los cuales supieron burlar en múltiples ocasiones la presencia británica al ejecutar misiones de abastecimiento, transporte y evacuación de personal.

Pese a estos esfuerzos, el trajín de la guerra comienza a tener sus consecuencias: la logística de algunas posiciones argentinas en las islas se torna cada vez más compleja, situación que se agrava por la meteorología reinante y el accionar del enemigo. Ante este panorama, se decide ejecutar lanzamientos por Sistema de Entrega por Contenedores desde aviones C-130H Hércules. Estas operaciones constituyeron un hito para todas las unidades intervinientes ya que se trataron de los primeros aeroabastecimientos realizados en combate por las FFAA argentinas.

La génesis de los aeroabastecimientos tiene lugar en Comodoro Rivadavia, centro neurálgico de las operaciones logísticas destinadas a las Islas que aloja a los Hércules de la FAA y a la por entonces Compañía Apoyo de Equipos Aéreos Aerotransportados 4 (hoy Compañía Apoyo de Lanzamientos Aéreos Paracaidista 4). «…integrante de la Brigada Aerotransportada IV, (la subunidad) fue desplegada conjuntamente con las Fuerzas de Tareas “Rayo” y “Trueno” en la localidad de Comodoro Rivadavia. Parte del material de la subunidad fue transportado por modo automotor y los restantes por modo ferroviario. Al arribar a Comodoro Rivadavia fue destacada en la zona de embarque prevista en el aeropuerto de esa ciudad…» (1)

Personal de la Compañía Apoyo de Lanzamientos Aéreos Paracaidista 4 hace algunos años
Une vez reunida con su material, «…la subunidad comenzó a preparar cargas pesadas para apoyar el lanzamiento de las dos Fuerzas de Tareas Paracaidistas; se completaron alrededor de 100 contenedores alcanzando un peso aproximado de 1.000 kilogramos cada uno…» (2). Junto con la Fuerza Aérea, la Compañía Apoyo de Equipos Aéreos Aerotransportados 4 sería responsable de los dos aeroabastecimientos en combate realizados durante el mes de mayo.

19 de Mayo. Darwin

Pasadas las 16 horas, el C-130H Hércules TC-68 «TRONCO», realiza sobre Darwin la primera operación de abastecimiento aéreo por lanzamiento en una zona de combate. Se entregan 8 contenedores A-22. La tripulación del TRONCO estaba integrada por el Comodoro Jorge F. Martínez (jefe de misión), Mayor Rubén O. Palazzi (comandante de aeronave), Vicecomodoro Julio C. Sanchotena (segundo piloto), Vicecomodoro Roberto C. Tribiani (navegador), suboficial auxiliar Juan Romero (mecánico), cabo principal José Torres (mecánico) y los suboficiales principales Américo Arévalo y Carlos Sánchez (auxiliares de carga).

Los preparativos de esta misión inician un día antes, cuando el Equipo Control de Combate recibe la orden de destacar personal para seleccionar una pista de lanzamiento en las inmediaciones de la BAM Cóndor «…a efectos de realizar lanzamiento de cargas sobre la misma. La mencionada pista debía reunir las condiciones para un lanzamiento tipo SEXBA (extracción a baja altura)…» (3). Para la misión se asignan dos equipos, integrados por los Primeros Tenientes Rodolfo Yusé y Horacio Almazora, el Suboficial Auxiliar Julio Barros, el Cabo Principal Rafael Messuti, el Cabo Primero Francisco Palacios y el Cabo Juan Fumez. Los equipos son infiltrados por el CH-47 Chinook H-93 de la FAA. Parte del material que portan incluye sistema de iluminación de pista tipo SAPON, paneles de marcación ámbar/cereza, pistola iluminadora de rayos láser desarrollada por CITEFA, pistola lanzabengalas tipo Very, anteojo de campaña, VHF Becker, transreceptores HT y códigos de comunicación.

Personal del ECCO junto al Chinook de la FAA              Integrantes del ECCO en Malvinas: Cabo Principal Messuti, Suboficial Auxiliar Espíndola, Suboficial Ayudante Dieguez y el Cabo Orazi.

Relato del Primer Teniente Rodolfo Yuse, del Equipo de Control de Combate (ECCO) (4)

«…Una vez seleccionada y demarcada la zona de lanzamiento en las inmediaciones de la BAM Cóndor se realizó a las 16 hs, el lanzamiento, arrojándose dieciséis bultos aproximadamente, conteniendo ropa y alimentos, los cuales se recuperaron en su totalidad.

El tipo de lanzamiento efectuado no coincidió con la orden recibida por el jefe del ECCO. En lugar de realizarse el lanzamiento de carga a baja altura, para lo cual había sido preparada la zona, se efectuó lanzamiento a una altura de 600 pies (183 m). El rumbo de pasaje del avión no coincidió con el sugerido por el personal del ECCO.

Finalizada esta operación se recibió, por parte del jefe de la BAM Cóndor, la orden que el personal y medios debían trasladarse a Bahía Fox, con la misma misión, seleccionar y demarcar una pista de lanzamiento en dicha localidad. El equipo fue infiltrado en la zona por un helicóptero Bell-212 de la FAA…»

Abastecimiento aéreo por lanzamiento en Darwin

Palabras del Vicecomodoro Roberto C. Tribiani, navegador del TRONCO y del Mayor Rubén O. Palazzi (5)

“Chequeo 1 minuto afuera, zona de lanzamiento recorrida, Luz Verde carga afuera, salida normal, paracaídas abiertos…mantenga el rumbo y velocidad, carga en tierra sin novedad…, mantenga rumbo y velocidad 140, rumbo a las laderas altas al frente, rampa cerrada, ¡abajo, abajo a 50 pies!…por la izquierda rumbo 310º… ¡más abajo, más abajo! más a la izquierda, velocidad 230 nudos, dele canela, no se preocupe, al frente hay agua, dele canela, más abajo es el canal, ya estamos, la visibilidad se reduce, ahora rumbo 010º por la derecha, si ve la costa izquierda péguese a la costa…»

«-¿Qué costa…? No veo nada…estamos volando por instrumentos a 250 nudos y a 50 pies del agua…»

20 de mayo. Bahía Zorro

Luego del lanzamiento exitoso realizado en Darwin, en Bahía Zorro se ejecuta la segunda operación de abastecimiento aéreo por lanzamiento en zona de combate con un C-130H Hércules, el cual completa la entrega de 10 contenedores de 9500kg A-22 destinado al Regimiento de Infantería 8.

En esta ocasión se trató del TC-64 “PATO”, el cual estuvo tripulado por el Vicecomodoro Alfredo Cano (comandante),Capitán Juan Hrubick (primer piloto), Vicecomodoro Eduardo Servático (navegador), Suboficial Mayor Salvador Giliberto (primer mecánico), Suboficial Mayor Guillermo Aguirre (segundo mecánico) Suboficial Auxiliar Eduardo Fatore (primer operador de carga) y el Suboficial Ayudante Néstor Molina (segundo operador de carga).

Personal de la Compañía de Ingenieros 9 en Bahía Zorro

Con la presencia del ECCO, el lanzamiento se realiza sin novedades con la excepción del fuego realizado desde posiciones argentinas contra la propia aeronave, situación sin duda dada por el estrés y fatiga pese a las advertencias realizadas previamente. Imposibilitado de comunicarse con medios propios y con pocas chances de ser exfiltrados, el personal del ECCO se pone a disposición de la Compañía de Ingenieros 9.

Fuentes consultadas

(1) «El aeroabastecimiento como una herramienta logística para operaciones de combate y de apoyo humanitario» – My Esteban Ezequiel Poma – Revista de la Escuela Superior de Guerra.

(2) «El aeroabastecimiento como una herramienta logística para operaciones de combate y de apoyo humanitario» – My Esteban Ezequiel Poma – Revista de la Escuela Superior de Guerra

(3) Informe «Actividad desarrollada por el ECCO en el Teatro de Operaciones Sur Malvinas»

(4) “El Accionar de la Fuerza Aérea en Malvinas”

(5) «La aventura de volar» – Brigadier Mayor (Retirado) Rubén O. PALAZZI – Vía Asociación Tripulantes de Transporte Aéreo.

Aclaración del autor: En el collage utilizado como imagen de portada solo una de las fotografías corresponde a los hechos históricos descriptos (izquierda). Las fotos restantes son de hechos postguerra. Créditos: Biguá (centro inferior y derecha) y ZM (centro superior).

Fuente; https://www.zona-militar.com/



Comunicados del Estado Mayor Conjunto

Comunicado n° 90: El Estado Mayor Conjunto comunica que en las acciones bélicas libradas en el área Malvinas, fue atacado por dos aviones Sea Harrier el Guardacostas «Río Iguazú» de la Prefectura Naval Argentina, en momentos que cumplía una misión impuesta por el Comando Militar de Malvinas.

Durante el enfrentamiento fue derribado uno de los aviones por el fuego antiaéreo de la dotación.

Como consecuencia de la agresión las fuerzas propias registraron un muerto y 2 heridos, circunstancia que ya ha sido puesta en conocimiento de los respectivos familiares.

Comunicado n° 91: El Estado Mayor Conjunto comunica que el Ministerio de Defensa inglés, ha reconocido que en el día de ayer, 25 de mayo de 1982, como resultado de ataques realizados por aeronaves argentinas, fueron hundidos el Destructor Misilístico MK 42 “Coventry” y el Transporte de Aviones “Atlantic Conveyor”.

Comunicado n° 92: El Estado Mayor Conjunto, ampliando lo expuesto en el Comunicado N° 91, informa:

1. El Destructor Misilístico MK 42 «Coventry» fue hundido por aviones de la Fuerza Aérea Argentina que emplearon bombas.

2. El transporte de aviones «Atlantic Conveyor» fue hundido encontrándose a 110 millas al NE del grueso de la flota inglesa, por aviones Super Etendard de la Armada Argentina, que hicieron impacto con misiles Exocet.

El citado transporte llevaba aeronaves Harrier, en cantidad no determinada, que se hundieron con el mismo.

Cabe consignar que a los aviones que transportaba para refuerzo de la flota, sumaba su capacidad de apoyo logístico y su adaptación para el despegue vertical de las citadas máquinas.

Comunicado n° 93: El Estado Mayor Conjunto comunica que, como resultado de las acciones bélicas ejecutadas en el área Malvinas entre el 1° y el 26 de mayo de 1982, las pérdidas materiales sufridas por el enemigo son:

1. Buques Hundidos
– Dos destructores, reconocidos por Inglaterra como “Sheffield” y “Coventry”.
– Dos fragatas, reconocidas como “Ardent” y “Antelope”.
– Una fragata no identificada.
– Un transporte de aviones reconocido como el “Atlantic Conveyor”, con un número no determinado de aviones Harrier a bordo y material de repuesto y mantenimiento.
2. Buques Seriamente Averiados:
– Tres Destructores o Fragatas.
– Un Transporte de Gran desplazamiento.
3. Buques Averiados:
– Diez Destructores o Fragatas.
– Un transporte de tropas.
– Un buque no identificado, que sería de apoyo.
4. Veintiún Aviones Sea Harrier derribados.
5. Doce Helicópteros derribados.

De lo expuesto, surge un total de 22 Unidades Navales de superficie y 33 aeronaves afectadas.

Comunicado n° 94: El Estado Mayor Conjunto comunica que en la fecha, 26 de mayo de 1982, ha sido localizado en la Bahía Ruiz Puente del Estrecho de San Carlos Islas Malvinas, el Buque Hospital Inglés “Uganda”.

Su presencia en proximidades de la zona de operaciones interfiere la actuación de las fuerzas argentinas, además de significar un grave riesgo para la vida de los enfermos alojados a bordo ya que resulta prácticamente imposible el asegurar que no será víctima involuntaria en algún posible ataque. A través de la Cancillería argentina se ha hecho saber de esta circunstancia al gobierno del Reino Unido requiriéndole que ponga fin a esta situación.

Comunicado n° 95: El Estado Mayor Conjunto comunica, con referencia a las operaciones que el Ejército Argentino desarrolla en las Islas Malvinas, las siguientes novedades:

– Efectivos de infantería propios mantienen el contacto con las tropas agresoras, conservando su poder de combate intacto.
– El enemigo ha recibido fuego de la infantería propia que le ha producido bajas según el siguiente detalle:
– Dos helicópteros Sea – King derribados, de los que se informa hubo un solo sobreviviente.
– Dos helicópteros seriamente dañados.
– Bajas de personal de Royal Marines no determinadas.
– Elementos de Caballería Blindada realizan tareas de Exploración y seguridad, con la finalidad de negar espacio y libertad de acción a las fuerzas agresoras, encerradas en un bolsón de 150 km2 aproximadamente.

Tropas de elevado nivel de entrenamiento ejecutan actividades de hostigamiento en la profundidad del dispositivo enemigo, cuya evaluación y resultados serán comunicados oportunamente.

Comunicados de Gran Bretaña

Inglaterra, Mayo 26, nº 87: Durante la noche hemos recibido nuevos despachos informando sobre el resultado de los ataques argentinos de ayer contra la Fuerza de Tareas.

El HMS Coventry, un destructor, fue alcanzado y se hundió.

El Atlantic Conveyor, un barco mercante requisado para el apoyo de la flota, también fue alcanzado y hubo que abandonarlo. Los refuerzos de Harrier que había transportado para la Fuerza de Tareas, ya habían sido desembarcados.

Durante toda la noche se realizaron operaciones para rescatar a las tripulaciones de estas 2 naves. Tan pronto como recibimos detalles de bajas, los comunicaremos a los familiares.

El ministro de Defensa hará una declaración esta tarde en el Parlamento.

Inglaterra, Mayo 26, n° 88 (Del Ministro de Defensa): Durante las últimas 24 horas hubo un importante aumento de la actividad operativa en el Atlántico Sur.

En las mismas islas Falkland, Harrier de la Fuerza de Tareas realizaron 3 incursiones sucesivas en el aeropuerto de Puerto Stanley.

Estas incursiones fueron exitosas y todos nuestros aparatos regresaron a salvo. Como resultado de las acciones de las naves y aviones de la Fuerza de Tareas, el bloqueo de la guarnición argentina que permanece en las Falkland sigue siendo eficaz.

Anoche y durante el transcurso del día, ha continuado la descarga de

equipos pesados en el área de San Carlos. Cinco grandes naves de apoyo han dejado durante la noche las aguas de San Carlos, luego de descargar. La fuerza en tierra está totalmente establecida, con suficientes provisiones para ejecutar sus tareas por un periodo extenso. Pero la tarea de preparación prosigue, y la 5ta. Brigada está en camino.

Una de las naves que participaban en el operativo de aprovisionamiento, ayer, era el Atlantic Conveyor. Se había decidido que ingresara al área de San Carlos anoche, protegida por escoltas apropiadas.

Dos naves de guerra, incluyendo el HMS Coventry, estaban estacionadas más al norte, fuera de la boca del Estrecho de las Falkland, para proveer un aviso anticipado de ataques aéreos y para completar una pantalla de defensa aérea para los barcos descargando en San Carlos.

Aproximadamente a las 01:30 hora de Londres; un avión, probablemente en una misión de reconocimiento, fue detectado por el HMS Coventry y fue derribado con un misil Sea Dart.

Posteriormente hubo dos ataques separados de 4 Skyhawk argentinos, que fueron derribados con Sea Dart del Coventry, y por misiles Sea Cat y Rapier. Esto eleva el total de aviones argentinos destruidos a más de 50.

Aproximadamente a las 7.30, hora de Londres, un nuevo ataque Skyhawk fue lanzado contra el Coventry. La nave fue alcanzada por varias bombas y sufrió graves daños. Luego zozobró. La lista

inicial de bajas es de 20 miembros de la tripulación muertos durante el ataque, aproximadamente 20 heridos, y el resto de la tripulación, de unas 250 personas, está a salvo en otras naves de la Fuerza de Tareas.

Luego de este ataque contra el HMS Coventry, aproximadamente a las 8.30, el Atlantic Conveyor, un buque mercante protegido por escoltas y utilizado para reaprovisionar a la Fuerza de Tareas, fue atacado desde dos Super Etendard que dispararon misiles Exocet. El buque fue alcanzado y se incendió.

Estaba cargado con provisiones para las fuerzas británicas en las islas Falkland. No había Harrier a bordo.

Durante este ataque, 4 personas embarcadas en el Atlantic Conveyor resultaron muertas y un número reducido recibió heridas. El resto de las 170 personas a bordo está ahora a salvo en otras naves.

Las pérdidas de ayer han sido trágicas, tanto para la marina Real como para la marina mercante. La Cámara seguramente me acompañará en expresar nuestra admiración y gratitud por la valentía y dedicación de todos. Nuestros sentimientos están ahora con las familias de los hombres caídos en esta hora trágica.

Inglaterra, Mayo 26, n° 89: Durante las últimas 7 semanas, la Marina Real ha reunido, organizado y despachado más de 100 naves, con más de 25.000 hombres y mujeres, a 8.000 millas en el otro extremo del mundo.

La Fuerza de Tareas ha recapturado Georgias del Sur y con todo éxito logró completar un peligroso desembarco anfibio de unos 5.000 hombres, sin una sola baja provocada por ese desembarco. La moral de nuestras fuerzas es alta. Desde cualquier perspectiva histórica, esto será considerado como uno de los logros logísticos y militares más extraordinarios de los tiempos modernos. Al planear esta operación, se previó y se esperaba una sustancial pérdida en naves, aviones y equipo. Pese a la pérdida de 4 naves de guerra, la Fuerza de Tareas tiene ahora más buques de escolta que una semana atrás. Otros 10 destructores y fragatas se han unido con la flota durante los últimos 2 días. La pérdida de nuestra fuerza de Harrier ha sido mucho menor de lo que habíamos presumido, habiendo alcanzado un dominio completo en combate aéreo y ataque en tierra. Por lo demás pese a masivos movimientos de barcos mercantes entrando y saliendo de aguas hostiles, el Atlantic Conveyor es el primer buque de este tipo que hemos perdido.

Cuando un revés ocurre, siempre existe el peligro de que acarree un pesimismo indebido sobre el futuro, así como los éxitos en ocasiones crean una euforia innecesaria. Ni lo uno ni lo otro están justificados en las presentes circunstancias.

Nuestras fuerzas en tierra están ahora en posición para iniciar su arremetida contra Puerto Stanley: detrás de ellas están otros 3.000 hombres de la 5ta. Brigada, al tiempo que son virtualmente negados refuerzos y reaprovisionamiento a la guarnición argentina en las islas.

En líneas generales, el objetivo militar de reponer las islas Falkland se ha estado cumpliendo exactamente como fue planeado. Hemos tenido pérdidas, y puede haber más, en tierra y en el mar, pero el pueblo de las islas Falkland puede estar seguro de que nuestra resolución no ha disminuido: nos proponemos liberarlos de la ocupación y restaurar sus derechos democráticos.

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