=Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado =En las Georgias =La llegada de los refuerzos argentinos a las Georgias =El Crucero General Belgrano abandona Ushuaia, su último puerto Comunicados de Gran Bretaña
– El gobierno argentino elevó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por intermedio del embajador ante ese cuerpo internacional Eduardo Roca, una nota de advertencia anunciando que repelerá cualquier ataque británico.
– A las 23,00 hs partió del aeropuerto de Ezeiza el Canciller Nicanor Costa Méndez hacia Washington donde participará de la reunión de cancilleres de la OEA. En su comitiva figuraban el General de Brigada Héctor Norberto Iglesias, el Contralmirante Roberto Benito Moya y el Brigadier Mayor José Miret, además de los Embajadores Gustavo Figueroa, Federico Erhardt del Campo y Arnoldo Listre.

Al partir dijo a los periodistas: “Sólo les digo que viajo con una gran fe en la solidaridad latinoamericana, con una gran fe en nuestra América. Creo que la solidaridad latinoamericana va a ser un gran camino hacia la solución pacífica y honorable si aún ello es posible, en las tan legítimas, tan antiguas y tan incuestionables reivindicaciones argentinas”.
– “La Paz debe basarse en la justicia y el honor”, dijo el cardenal Juan Carlos Aramburu, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Y agregó: “Una paz injusta no dura; sería una paz externa, aparente”. Reclamó también la unión de todos los argentinos, “ya que unidos podemos hacer grandes cosas, dentro de un marco de sacrificio y generosidad”.
– Durante los últimos días, los servicios secretos estadounidenses habían predicho el ataque británico a las islas Georgias del Sur. También eran considerables las declaraciones de congresistas que pedían plena solidaridad norteamericana con el aliado británico en el seno de la OTAN.
– Como réplica a la amenaza de Gran Bretaña de atacar a cualquier buque, submarino o aeronave de nuestro país que afecte el cumplimiento de la misión de su flota, incluyendo aeronaves comerciales, el gobierno argentino respondió con un comunicado, donde sintéticamente instaba al gobierno británico a reflexionar sobre su actitud, al vulnerar las normas del Derecho Internacional, impidiendo con ello encontrar una solución diplomática al conflicto.
Asimismo, le hacía saber que la República Argentina respondería a toda agresión, en virtud del derecho de autodefensa establecido en el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
– El HMS Brilliant llega a las Islas Georgias. El ELMA Río de la Plata recibe un ultimátum de la Task Force británica tras estar observándola desde su partida de la Isla Ascensión.
– El Regimiento de Infantería 12, uno de los últimos refuerzos en larga escala de las fuerzas argentinas, es transportado hacia Malvinas.

– La Compania C del Regimiento de Infantería 25, que se encuentra integrando la Fuerza de Tareas “Mercedes”, presta juramento de fidelidad a la Bandera Nacional de Guerra.
– Un Hercules KC-130 de la Fuerza Aérea Argentina sobrevoló las islas Georgias del Sur, identificando unos barcos ingleses que se estaban aproximando.
– La Fuerza Aérea Argentina detecta a la Task Force en latitud 35° 15′ Sur, longitud 27° 55′ Oeste, con rumbo 204 y a una velocidad 13 nudos.
– El conflicto ya se había iniciado e Inglaterra daría batalla. El diario Clarín el 24 de abril anunciaba: “Parte de la flota inglesa se dirige hacia las Georgias”.
En las Georgias
Pero en Londres se necesitaba una victoria para replantear la situación en Buenos Aires, pudiendo obtener una salida negociada a favor de Gran Bretaña, mientras que el SAS obtendría el crédito por la operación. Las decisiones e intromisiones políticas hicieron aún más caótica a la desorganizada operación “Paraquat”.
Sheridan ordenó rápidamente que la Compañía M se dividiera, ya que Young no tenía ningún buque capaz de transportarla al completo. La fuerza de asalto fue alojada en el buque tanque “Tidespring”, mientras que las unidades de morteros, médicos y dirección de fuego debieron instalarse en el destructor “Antrim”.
La fragata “Plymouth” embarcaría parte del personal, luego de que Young le informara de que elementos del SAS se deberían embarcar en el destructor. Como si fuera poco, el SAS solo estaría levemente bajo cargo de Sheridan, pues el mayor Delves estaría bajo contacto permanente con sus comandantes en Gran Bretaña. Todo esto llevó a una ruptura en el comando de la operación “Paraquat”.
El 14 de abril la formación naval británica inicia su travesía hacia el Sur, los problemas organizativos fueron resueltos por Young y Sheridan mientras realizaban su viaje hacia la zona de operaciones. La posible resistencia de las fuerzas argentinas hacía temblar a los comandantes mientras trabajaban en el desarrollo de los planes de combate. Si uno de los buques sufría desperfectos, la operación debería ser cancelada, desde Ascensión no llegaba nada de apoyo, solo la orden de realizar un asalto anfibio exitoso y algunas directivas.
Para intranquilizar más a Young, la reunión con el HMS “Endurance” redujo la velocidad de navegación a 13 nudos. Sin embargo, se aprovechó el tiempo, los equipos de comunicación “buque – helicóptero” y “buque – tierra” fueron trasladados del “Endurance” al destructor “Antrim”, que preparó una sala de comando de operaciones. Por fin contaban con mapas y cartas de navegación confiables, transferidas por el patrullero.
Pero el desembarco sería un problema, no se disponía de lanchas de desembarco ni personal para tripularlas. Solo podría confiarse en los helicópteros embarcados, éstos eran un aparato antisubmarino Wessex HAS.Mk.3 en el “Antrim”, dos Wessex HU.Mk.5 utilitarios en el “Tidespring”, más tres pequeños Wasp HAS.Mk.1, de ellos dos embarcados en el “Endurance” y uno en la fragata “Yarmouth”.
Hasta ahí era una fuerza numerosa, pero los Wasp prácticamente no podrían transportar carga o personal debido a su tamaño, mientras que los pilotos de los Wessex no tenían experiencia en misiones de infiltración de fuerzas especiales o desembarco, menos si esto debía producirse bajo fuego.

El único helicóptero disponible para el transporte de tropas, hasta la llegada de la fragata HMS “Broadsward”, terminó siendo el Wessex HAS.Mk.3 del HMS “Antrim”. Debido a la improvisación y la mala organización, los británicos perdieron dos helicópteros Wessex HU.Mk.5 en el Glaciar Fortuna.
El mismo 14 de abril había recibido las órdenes que indicaban que se deberían recapturar las islas Georgias a partir del 21 de abril, pero antes de mayo. Con el mínimo daño posible y sin bajas excesivas, Sheridan debía realizar su operación anfibia. Éste ordenó al D Squadron del SAS realizar patrullas en las zonas de Strommness, Husvik y Leith. Por su parte, el SBS recibió la orden de realizar los reconocimientos en Grytviken y King Edward Point con el objeto de establecer un mínimo conocimiento del enemigo para realizar la recaptura de las islas Georgias.
El capitán John Hamilton debería comandar a 18 hombres del SAS, estableciendo un puesto de observación y con la posibilidad de lanzar un ataque al nivel de Squadron sobre las posiciones argentinas. El mayor Delves insistió en que los ocho Km. de marcha deberían ser cubiertos por fuego naval, pues suponía que las tropas argentinas deberían estar aisladas y al borde del congelamiento y se rendirían rápidamente.
La idea de los hombres del SAS era desembarcar en el Glaciar Fortuna y realizar una marcha desde allí hasta las posiciones argentinas para verificar su dispositivo y establecer la posibilidad de atacarlas desde el lugar menos previsto. Los científicos del BAS que conocían la zona insistieron que era imposible hacerlo a esta altura del año, Sheridan también se mostró en contra, ni hablar de los Royal Marines y pilotos de helicópteros del HMS “Endurance”, únicos que habían estado en Georgias. Pero nada había que hacer, los SAS estaban tan seguros de sus capacidades que incluso llamaron a Londres en donde dos oficiales del SAS con experiencia en el Himalaya apoyaron su posición.
Rechazaron consejos de las únicas personas, tal vez en todo el mundo, que conocían a la perfección la zona de operaciones, los jefes del SAS, Delves y Hamilton sobreestimaron sus capacidades y decidieron llevar a cabo su operación. Conocían que los argentinos no habían desplegado sus mejores tropas, en tanto que sabían que no habían sido reforzados, ya que no había información sobre los buques argentinos en la zona. El clima limitaba la exploración de las montañas, por lo que incluso la sorpresa táctica estaba a su favor.
Después de evaluar la información de inteligencia, desde Londres se autorizó a que el SAS procediera como lo había planeado. Se obvió toda información sobre el teatro de operaciones para solo dar importancia a la misión y su contenido netamente militar.
A las 09,30 hs del 21 de abril, el Wessex HAS.Mk.3, dotado de radar y equipo de navegación, despegó para una misión de reconocimiento, luego de encontrar un lugar de aterrizaje volvió al destructor y, junto con los dos Wessex HU.Mk.5 de transporte, despegaron con los 19 hombres a bordo y su equipo específico. Pocos minutos después regresan debido a una tormenta de nieve. Después de un nuevo reconocimiento y la elección de una nueva ruta de acceso, los aparatos despegaron, la noche se venía encima y debían transportar al personal rápidamente antes de que la noche cayera. Finalmente lo logran, pero las tropas solo hicieron medio kilómetro antes de tener que detenerse y tratar de acampar debido a la tormenta.
La noche del 21 al 22 de abril fue la peor demostración del clima de las Georgias, con vientos de hasta 180 Km./h y un mar de Fuerza 11 que hacía crujir a los buques británicos. Ningún marino británico de la fuerza había experimentado alguna vez una situación de esta naturaleza. Si el clima continuaba así, Sheridan temía que los hombres perdieran su capacidad de combate y su moral afectara al resto de las fuerzas.

Los restos de uno de los dos Wessex HU.Mk.5 británicos perdidos en el Glaciar Fortuna en primer plano, mientras que las tropas del SAS rodean el aparato Wessex HAS.Mk.3 que los rescataría. Desoyendo las recomendaciones de los investigadores que conocían la zona a la perfección, elementos del 22º SAS realizaron una absurda maniobra que concluyó con la pérdida de dos valiosos helicópteros y una obligada operación de rescate. (Foto: Archivos Dintel GID)
Finalmente, las 11,00 horas del 22 de abril, Hamilton se comunica con el destructor “Antrim”: “Imposible moverse. Bajas por el clima son inminentes”.
Los preparativos para el rescate demandaron 45 minutos, el Wessex HAS.Mk.3 guiaría a los dos HU.Mk.5 con su sistema de navegación hasta el punto de extracción. Sin embargo, la tormenta de nieve los hizo volver a sus buques. Una vez repostados, a las 13,30 horas realizaron el segundo intento por una nueva ruta, esta vez observaron el humo naranja de las granadas fumígenas de los comandos. Uno de los UH.Mk.5 aterriza, pronto lo hace su gemelo y el HAS.Mk.3, ahora cargados debían volver a los buques. Sin embargo, el primer helicóptero se estrella al perder contacto con el HAS.Mk.3 que lo guiaba. Ante la situación, éste último guía al segundo HU.Mk.5, este pierde referencias y también se estrella.
El Wessex HAS.Mk.3 comunica la situación al HMS “Antrim” y avisa que retornaba al buque a desembarcar al personal que había rescatado. La falta de luz hizo que los dos helicópteros accidentados se dieran por perdidos y sus pilotos debieron unirse a los 14 comandos en el glaciar.
El capitán Young no podía ocultar su rabia, decidió terminar el tema allí y planificar el rescate para el día siguiente. Dos valiosos helicópteros se habían perdido, la misión había fracasado terriblemente, 16 hombres estaban abandonados en el glaciar por otra noche más. Pronto, lo que debía ser una misión de reconocimiento se transformó en una operación de rescate, el retraso era inadmisible dentro del marco de una operación más amplia. El único helicóptero disponible debería realizar un último esfuerzo para rescatarlos y volver a empezar. Con una nueva ruta de aproximación, el Wessex HAS.Mk.3 emprendió su vuelo el día 23 de abril, solo le restaban dos horas de luz y debía volar con una tormenta tremenda. Al llegar a la posición logró identificar a los soldados bajo los botes neumáticos de supervivencia, rápidamente se posó sobre el glaciar y los hombres subieron al helicóptero, los SAS tardaron valioso tiempo cargando su equipo, excepto sus armas. El helicóptero estaba sobrecargado con unos 100 Kg. y realizó un aterrizaje de emergencia en la cubierta del destructor “Antrim”, sufriendo leves daños rápidamente reparables.

El sábado 24 de abril los SAS y el SBS volvieron a intentar el mismo cometido, enviando desde el HMS “Antrim” a otros cinco botes con tres tripulantes cada uno.
Impulsados por motores fuera de borda, su meta era la isla Grass, en la entrada de la Bahía Stromness, desde donde debían pasar a la isla San Pedro para posicionarse en un punto próximo a la estación ballenera que desarmaban los argentinos. Mientras tanto, otra sección del SBS era helitransportada hacia la punta norte del valle Sorling donde fue depositada cuando apenas comenzaba a aclarar.
En momentos en que los Gemini se acercaban a la bahía, tres de sus motores comenzaron a experimentar problemas. Al cabo de unos minutos dejaron de funcionar y a sus tripulantes no les quedó más remedio que atarse a los dos restantes, formando dos convoyes -uno de tres unidades y el otro de dos-, para seguir avanzando, pero unos metros más adelante, el motor del último también se descompuso dejándolos a la deriva, en medio de un mar cada vez más agitado.
Los otros tres Gemini alcanzaron la rompiente y una vez allí radiaron un mensaje al “Antrim”, informando sobre la grave situación. Sin perder tiempo, se despachó en su busca al teniente Stanley, que recorrió la inmensidad del mar durante siete horas hasta ubicar a uno de los gomones y recuperar a sus tripulantes. Lo hizo aproximándose peligrosamente a las olas, demostrando mucha pericia.
El bote restante se había soltado y navegaba a la deriva, fuera de la visión del helicóptero por lo que, al cabo de un tiempo, fue dado por perdido.
Pero la Providencia volvió a jugar a favor de aquellos hombres porque su balsa continuó flotando sobre el oleaje y arrastrada por las corrientes fue a dar contra la punta noroeste de la Bahía Stromness, donde lograron asirse de las rocas y echar pie a tierra. Unos metros más al sudeste y se hubiera perdido en la inmensidad del mar.
Con mucho esfuerzo los tres comandos saltaron a tierra y sin perder tiempo levantaron su campamento en espera de ayuda. Permanecerían cinco días sobre los hielos y como sabían de sobra que nadie los iría a socorrer, echaron a andar hacia Puerto Leith donde llegaron el día de la capitulación. Habían logrado sobrevivir gracias a su extraordinario entrenamiento, su equipo de supervivencia y una increíble dosis de suerte.
Haciendo un balance de lo acontecido, mucho tenían los británicos para preocuparse. Acababan de perder dos helicópteros, equipo, tres botes Gemini e incluso tres hombres (los que fueron a dar al extremo de la Bahía Stromness) cuando la operación de reconquista de las islas todavía no había comenzado. Y como para agravar la situación, aviones Hércules argentinos sobrevolaban la zona en misiones de observación. Sin embargo, lo que más inquietaba a sus mandos era la amenaza de los submarinos por lo que el capitán del “Antrim” ordenó virar hacia el norte y alejarse del área para poner su buque a resguardo.
Lo peor había pasado, solo restaba retomar los trabajos para cumplir con el objetivo de la operación “Paraquat”, recuperar las Georgias a cualquier precio.
La llegada de los refuerzos argentinos a las Georgias

Durante la noche, el “Santa Fe” emerge y decide iniciar una navegación en superficie hacia la bahía Guardia Nacional, bordeando la costa y los acantilados para permitir escapar a los radares británicos. El principal problema era, en ese momento, las rocas presentes en la zona, ya que no se había realizado una navegación en la zona previamente. Este desplazamiento se decidió para evitar cualquier posible ataque submarino enemigo.
En las cercanías de la caleta Capitán Vago, el CC Bicain ordena al jefe de los IM embarcados que se comunicara con la guarnición en Grytviken para que enviara una embarcación requisada al BAS (British Antartic Survey) para que fuera a buscar al submarino, ya que éste no podía encender el radar debido a la cercanía con la costa, y la posibilidad de ser detectado por los sistemas electrónicos británicos, y se corría peligro de chocar contra las rocas.

Helicópteros “Wasp” provenientes del patrullero HMS “Endurance” fueron artillados con misiles AS-12 a fines de marzo, siendo utilizados para atacar al submarino S-21 “Santa Fe”. Uno de los misiles causó daños en la vela del submarino y causó algunos heridos. (Foto: Royal Navy)
El Capitán de Corbeta (IMARA) Luis Lagos emitió el comunicado a las 23,45 horas del día 24 de abril, aproximadamente. Ante la posibilidad de que se captara la comunicación, ésta se realizó en “jeringozo” y en un canal abierto de transmisión internacional ante la ausencia de un plan de comunicaciones.
La embarcación requisada al BAS realizó tres viajes transportando a los IM y todo su equipamiento, el cual incluía un cañón sin retroceso y misiles antitanques “Bantam”. Debido a diversos problemas, la maniobra de descarga se retrasó por cerca de una hora, impidiendo que el CC Bicain pudiera partir a la hora prevista, a las 0400 horas del 25 de abril.
Cuando se completó la maniobra de descarga, el CC Bicain ordenó al Jefe de Navegación partir con los motores diesel a máxima velocidad, con el submarino listo para ir a inmersión. Salir de la bahía les tomó unos 50 minutos aproximadamente, estando previsto realizar una derrota similar a la empleada para ingresar a la misma.
El Crucero General Belgrano abandona Ushuaia, su último puerto

El día 28 de marzo partió la flota de mar desde Puerto Belgrano hacia las Islas Malvinas, pero el Crucero ARA General Belgrano, dado que se encontraba en fase de reparaciones anuales, fue el único buque que tuvo que posponer su partida.
Finalmente, después de anular dos veces su salida, el día 16 de abril de 1982 el ARA General Belgrano partió bajo las órdenes del comandante Héctor Bonzo. Su dotación fue conformada por oficiales, suboficiales, cabos, marineros, conscriptos y dos civiles, encargados de la cantina del buque, voluntarios en la misión.
Normalmente, en tiempos de paz, la tripulación del buque rondaba los 750-770 hombres, pero en este caso se llegó a 1093 tripulantes.
El 100 % de la dotación fue distribuida en tres horarios de guardias rotativas. De este modo, cada tripulante cumpliría 8 horas de guardia por día, mientras no se estuviera entablando combate. Esta modalidad mantenía al buque en permanente estado operativo y con posibilidad de inmediata respuesta en todos los sistemas y servicios.
La misión original que se le asignó al buque fue:
- Navegar hasta el teatro de operaciones (zona de conflicto) y estacionamiento en la Isla de los Estados, derrota costera y tratar de velar intenciones.
- Cumplir tareas relacionadas con la vigilancia de los accesos Sur al teatro de operaciones (TOAS), interceptar unidades del enemigo, de acuerdo con órdenes, y disuadir en el marco regional.
- Evitar el contacto táctico con unidades del enemigo que portaran misiles superficie-superficie.
- En caso necesario, y de acuerdo con la situación, proceder al reabastecimiento en la Base Naval Ushuaia.
Después de permanecer unos días patrullando en la zona de Isla de los Estados, el 22 de abril a las 18:30, el Belgrano tomó el puerto de Ushuaia, para reabastecerse y cambiar un lote de munición.
Este puerto se convirtió así en el último puerto argentino donde estuvo el crucero.
La mañana del 24 de abril, la embarcación abandonó este puerto rumbo a Islas de los Estados.
La Royal Navy se alista para atacar las Islas Georgias

24 de abril de 1982. Bajo la orden de búsqueda en el área, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina logra identificar buques ingleses dirigiéndose hacia las Islas Georgias del Sur. A su vez, con el fin de detectar un destructor Tipo 42 y un petrolero que tratarían de reunirse al grueso de las flotas enemigas en las inmediaciones de las Islas Georgias, fue enlistada la tripulación del Boeing 707 TC-92 junto al VC Fontaine que recientemente había arribado a la Base Aeronaval Comandante Espora; el CF Cortalezzi y el CC Tierno con el rol de observadores. Como resultado, únicamente identificaron al HMS Endurance.
En este sentido, sumándose a las tareas de exploración y reconocimiento llevadas a cabo por la Fuerza Aérea Argentina, en el día de ayer informamos de la aproximación el ELMA “Río de la Plata” a la isla Ascensión. El buque perteneciente a la Marina Mercante Argentina ha logrado recabar importantes datos de los movimientos de las unidades británicas en la zona. Sin embargo, la actividades del ELMA “Río de la Plata” no han pasado desapercibidas por las fuerzas británicas. Desde diversos medios internacionales se habla de un “buque espía” argentino en la Isla Ascensión.
Por otra parte, durante el día de hoy la Compañía C del Regimiento de Infantería 25, que se encontraba integrando la Fuerza de Tareas “Mercedes”, prestó juramento de fidelidad a la Bandera Nacional de Guerra.
En Ushuaia, el crucero ARA “General Belgrano” cumple con los últimos alistamientos, soltando amarras por última vez.
Frente: Malvinas

T-34C Turbo Mentor.
Arribaron a Puerto Argentino por vía aérea las primeras unidades de la III Brigada de Infantería, aunque se intuye que se terminará teniendo problemas de insumos dado que las tropas arribaron sin sus principales armas de apoyo, sin víveres y con escasas municiones: únicamente fueron enviados con el equipamiento que podía cargar el personal. Sin embargo, fueron cargados en el buque mercante Ciudad de Córdoba todos los ítems tales como el material de comunicaciones, vehículos y municiones de reserva, para su posterior llegada a las Islas.
Por su parte, en ubicaciones al Este y noreste de las Islas Malvinas, los pesqueros Narwal, María Alejandra y Constanza han ocupado posiciones a aproximadamente 350 millas de la costa. Se espera que durante los próximos días realicen tareas de vigilancia, recibiendo instrucciones de no presentar resistencia en caso de ser abordados para registro e inspección en caso de surgir dicha situación.

Aermacchi MB.339 4-A-116 – Créditos a quien corresponda
Como sucediera ayer con los T-34 Turbo Mentor, en el día de la fecha se confirmó el arribo de los primeros dos Aermacchi MB.339 (denominados MC.33) del Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina. Las aeronaves, matriculas 4-A-113 y 4-A-116, despegaron desde Río Gallegos siendo acompañados en su cruce a las islas por una aeronave B-200.
Frente: Islas Georgias

ARA Santa Fe
Ni bien iniciado el presente día, a las 00:21 horas, el Comando de la Fuerza de Submarinos confirmó al submarino ARA Santa Fe la presencia de unidades británicas a 40 millas al norte de Grytviken. Luego de diversas evaluaciones, se concluyó que constituyen un grupo de tareas que actualmente se prepara para llevar a cabo acciones de enfrentamiento al puerto de Grytviken y Leith. Las fuerzas de desembarco enemigas, además, están constituidas por 180 expertos pertenecientes a los Marines, al SAS y al SBS: en el HMS Endurance, se encuentran siendo transportados 22 Infantes de Marina del Destacamento NP 8901; en el HMS Antrim, el Escuadrón D del SAS; y finalmente, en el HMS Tidespring a la Compañía M del Escuadrón de Comandos 42. Durante inmediaciones del día de hoy, además se sumó la fragata Brillant a la flota.
Según lo informado por los diversos medios a los que hemos podido acceder, la flota enemiga se encuentra en planificación de las futuras aproximaciones de carácter amenazante en el Teatro de Operaciones. Próximamente, aguardamos para obtener más noticias al respecto.
Fuente: https://www.zona-militar.com/
Comunicados de Gran Bretaña
Inglaterra, Abril 24, n° 19: Lamento tener que comunicarles que ayer un helicóptero Sea King de la dotación del HMS Hermes se precipitó al mar. El piloto fue rescatado, pero el suboficial tripulante Stuart Casey todavía figura como desaparecido, pese a la intensa búsqueda. Sus familiares han sido informados en Portland, de donde es originario.
Este triste hecho es, desafortunadamente, alguno que no puede sorprender dada la gran actividad que se registra en una Fuerza de Tareas de esta magnitud.