16 de mayo

=Día a día lo que ocurrió en Malvinas y en el mundo durante el conflicto armado =El ataque a los mercantes argentinos “Río Carcarañá” y “Bahía Buen Suceso” =El ataque del enemigo =El ARA “Bahía Buen Suceso” =Comunicados del Estado Mayor Conjunto =“La Guerra Invisible-El último secreto de Malvinas”: el plan de Thatcher para atacar el continente y matar a los pilotos =Comunicados de Gran Bretaña

– Perú y Venezuela ofrecen ayuda militar. – Acción aérea: Como consecuencia del ataque aéreo británico, a barcos mercantes argentinos, resulta hundido el “Río Carcarañá“, y averiado el “Bahía Buen Suceso“. Nuevos ataques aéreos a la Isla Soledad.

– Buenos Aires: El canciller Nicanor costa Méndez acusó a Gran Bretaña de persistir en una posición intransigente en torno de las negociaciones que se realizan en las Naciones Unidas para superar la crisis en las islas Malvinas y reiteró que el gobierno argentino está dispuesto a negociar, pero también “estamos preparados para rechazar los ataques”. Costa Méndez dijo, además, que “mientras continúen las negociaciones ello ofrece una posibilidad de lograr la paz”, pero advirtió que “si las negociaciones se estancan o se rompen, la posibilidad de paz se aleja”.

– Londres: Margaret Thatcher se reunió con su “gabinete de guerra” y los embajadores británicos en Estados Unidos y en la ONU para considerar la marcha de las negociaciones y la eventual “invasión” de las Malvinas. El ministro de Defensa advirtió que, si “en una semana” las gestiones diplomáticas no avanzan, Gran Bretaña lanzará una acción bélica masiva.

– Londres: La British Broadcasting Corporation (BBC) dijo hoy que una nueva encuesta mostró que el público no está de acuerdo con los dirigentes británicos que han criticado su manejo noticioso y editorial  

en torno a la crisis de las islas Malvinas. La BBC señaló que una encuesta de opinión pública que encargó a un organismo especializado mostró que el 81 por ciento de los entrevistados dijeron que la BBC actuaba “responsablemente”. La organización noticiosa, propiedad del gobierno, pero que funciona independientemente, ha sido severamente criticada por la primera ministra Margaret Thatcher, el ministro de Relaciones Exteriores, Francis Pym, y miembros del Parlamento, por el manejo noticioso de la disputa que incorpora más informaciones de los puntos de vista argentinos que otros medios ingleses.

– Luxemburgo: Los cancilleres de la CEE, reunidos en Luxemburgo, postergaron hasta mañana la definición sobre la posible renovación de las sanciones económicas impuestas a la Argentina, que vencen esta medianoche. En la reunión de hoy no consiguieron llegar a un acuerdo, ante la oposición a extender el embargo explicitada por Irlanda, Italia y Dinamarca.

– Brasilia: El presidente Joao Baptista de Figueiredo espera una respuesta del canciller alemán occidental Helmut Schmidt,  

a su pedido para que interponga sus buenos oficios ante Gran Bretaña para frenar la escalada de la guerra en el Atlántico Sur. Figueiredo, quien regresó anoche de una visita oficial a Washington, confirmó a los periodistas que había enviado un mensaje a Schmidt para que “hiciese un esfuerzo ante la primera ministra británica, Margaret Thatcher, en el sentido de no tomar la iniciativa de hostilidades”. No hubo hoy información oficial acerca de una respuesta del canciller de Alemania Occidental, país que mantiene estrechas relaciones económicas con Brasil. El presidente del gobierno militar argentino, teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, conversó telefónicamente con Figueiredo cuando éste se encontraba en Estados Unidos, después de sus reuniones con el presidente norteamericano, Ronald Reagan, según dijeron fuentes gubernamentales.

– Buenos Aires: Una serie de contactos iniciará mañana en Estados Unidos el ministro de Economía, con miras a obtener la renovación de créditos con vencimiento inmediato y asegurar la predisposición argentina a cumplir con todas sus obligaciones. Roberto Alemann se reunirá con banqueros norteamericanos asentados en Nueva York. La deuda con la banca de EE. UU. suma 9.200 millones de dólares.

– Buenos Aires: El llamado al reconocimiento por la solidaridad latinoamericana a nuestro país en el conflicto con Inglaterra por la soberanía en las islas Malvinas,  

que se efectuó bajo la advocación del rock nacional congregó alrededor, de sesenta mil personas. La reunión se efectuó en el Estadio Obras. La ocasión abrió las puertas de los medios de comunicación como nunca antes para el rock argentino: no solo se transmitió íntegramente por Radio del Plata y Rivadavia, sino que llegó, en directo y durante sus cuatro horas de duración, por el Canal 9. Participaron, entre otros, León Gieco, Antonio Tarragó Ros, Raúl Porchetto, Nito Mestre, Charly García, David Lebón, Lito Nebbia y Luis Alberto Spinetta.

– Dos náufragos del Buque Mercante Islas de los Estados, el cual fue atacado el día 10 de mayo, fueron encontrados por una embarcación isleña identificada como Forrest (a cargo de la Armada Nacional Argentina). Los mismos se encontraban en la Isla Cisne donde el señor Botaro tuvo un infarto, del cual no pudo recuperarse, falleciendo el mismo día 10 de mayo. Los señores Payarola y Lopez sobrevivieron sin ningún tipo de alimenticios ni agua potable,  

cavando con sus manos unos pozos en la arena que les permitieron protegerse de las inclemencias del tiempo y las bajas temperaturas.

– Aproximadamente a las 14,00 horas, aviones Sea Harrier atacaron en el Estrecho San Carlos, a los buques argentinos de transporte “Río Carcarañá” y “Bahía Buen Suceso”. Así mismo fueron atacadas las Guarniciones Militares de Bahía Fox y Darwin, siendo repelidos por los sistemas antiaéreos.

El ataque a los mercantes argentinos “Río Carcarañá” y “Bahía Buen Suceso”

El “Río Carcarañá” era un buque de carga de 10.200 toneladas de porte bruto, 160 mts de eslora y 20 metros de manga, que la Empresa mantenía en amarre por haber pasado su vida comercial útil. Con veinte años de antigüedad, el vertiginoso avance tecnológico de la precedente década, lo había prematuramente envejecido.

Relato del Capitán, Edgardo Dell Elicine: El día 14 de Abril con gran alegría de mi parte fui llamado por la Empresa para hacerme cargo del comando de este buque, en ese momento amarrado en el Dique 4 del puerto de Buenos Aires, con la consigna de proceder a colocarlo nuevamente en servicio activo, junto con el Jefe de Máquinas Néstor Zenobi, tarea que ambos nos abocamos con toda dedicación y entusiasmo en los días subsiguientes. Nuestra satisfacción por la misión encomendada era inmensa, dado que teníamos la competencia de otros colegas que también se habían ofrecido voluntariamente para la misión.

El día lunes 19 de Abril se terminan las tareas de alistamiento, quedando el buque listo a iniciar su carga para las Fuerzas Armadas con destino al teatro de operaciones. Ese mismo día enrola el resto de la tripulación, personal voluntario de la Empresa que en su mayoría no era de mi conocimiento, muchos de ellos muy jóvenes, especialmente la dotación de marinería. Esto no impidió de manera alguna que casi de inmediato naciera entre la tripulación y el comando del buque una comunión de afecto e intereses que perduró intacta en todo el posterior transcurso de la misión.

Al siguiente día temprano por la mañana comenzaron las operaciones de carga de elementos vitales para nuestras fuerzas armadas en Malvinas, especialmente víveres y medicamentos, como así también necesidades para la población civil de las Islas. En mi calidad de Capitán, recibí instrucciones precisas sobre la misión a cumplir por parte del Comando Naval de Tránsito Marítimo (COLCO). En la operación de carga se destacó por su eficiencia, dedicación y responsabilidad el per. Oficial Héctor Appendino, a cuyo cargo estuvo la recepción y estiba de la misma a bordo.

El día jueves 22 de Abril por la mañana recibo las últimas instrucciones de parte del Comando Naval y de la Empresa. Se puso el buque a son de mar y se zarpa ese mismo día con destino a Puerto Argentino. Por razones de seguridad operativa y por especial recomendación del Comando Naval, el destino del buque no fue informado a la tripulación; sin embargo ninguno de ellos solicitó ser relevado pese al presentimiento general de que el viaje a emprender se trataba de un operativo completamente fuera de lo normal. Los verdaderos hombres de mar, como demostraron ser mis tripulantes, tienen desarrollado un característico sentido del deber que hace que en circunstancias como estas no hacen preguntas y depositan toda su confianza en el Comando.

Fue así que no les causó ninguna sorpresa cuando una vez zarpados les comuniqué la naturaleza de nuestra misión a Puerto Argentino. Solo me reiteraron su total apoyo para cumplir con la misma. 

Al día siguiente a las 04,40 hs se produce el primer ataque aéreo inglés en Puerto Argentino. Fue casi sorpresivo, pues apenas diez minutos después de recibir el aviso de “Alarma Roja”, se escucharon las primeras explosiones en dirección del aeropuerto, como así también el estampido de docenas de cañones antiaéreos de nuestra propia defensa, cuyos proyectiles marcaban la bóveda celeste con cientos de trazos.

Ordené a la tripulación a concentrarse en el pasillo interior de babor y no salir a cubierta, cosa que algunos curiosos no cumplieron, no por indisciplinada desobediencia, sino por el afán de no perderse el espectáculo de ver un avión ingles barrido del cielo. En realidad ese primer ataque fue llevado a cabo por dos aviones bombarderos “Vulcan”, que hicieron una sola pasada sobre el aeropuerto con el fin de poner fuera de servicio la pista, objetivo que no cumplió. En aquel momento, lógicamente no sabíamos de ese detalle y nos pareció que se trataba de una escuadrilla de Harriers.

Este primer ataque fue de corta duración. Cuando se alejó el ruido de turbinas, también calló la artillería. La vida a bordo volvió a la normalidad, cada uno de nosotros trataba de contarle a su compañero su versión de lo vivido. Con gran satisfacción noté que nadie había descontrolado sus nervios y que la moral estaba tan intacta como al principio. Para aguardar los próximos acontecimientos pensé en nada mejor que hacer servir por adelantado un suculento desayuno “continental”, que levantó la moral aún más.

Poco después de las ocho de la mañana se produce el segundo ataque, esta vez mucho más intenso que el anterior facilitado por la luz crepuscular. Nuestras defensas antiaéreas respondieron al ataque con enérgica decisión. Desde el puente de mando fuimos testigos como un avión Harrier, luego de bombardear el aeródromo desde el Este, vira 180º y pasa a baja altura muy cerca nuestro abriendo fuego con sus cañones. Las ráfagas de proyectiles salpicaron la superficie del agua a poca distancia del costado de babor. Instantes después, el mismo avión picó hacia el cielo y fue alcanzado por un misil argentino. Cayó envuelto en llamas como una bola de fuego en el mar cerca de la boca de la bahía. La tripulación estalló en gritos de júbilo y aplausos como si estuviesen mirando un espectáculo deportivo. 

El ataque del enemigo

El domingo 16 de Mayo amaneció raramente apacible desde el punto de vista meteorológico. Nuestra vida transcurría relativamente cómoda, excepto por el hecho de tener que soportar la tensión y el racionamiento de agua, reducido a solo una hora por día. Nada indicaba que este día quedaría imborrable en nuestra memoria y que sería el comienzo de una serie de experiencias y aventuras completamente ajenas a nuestra condición de marinos mercantes.

Alrededor de las diez de la mañana avistamos una columna de humo negro en la dirección de la Bahía Zorro y seguidamente nos sobrevoló un par de aviones que identifiqué como Harriers. A partir de ese momento no nos quedamos tranquilos. Todo el mundo permaneció atento a una posible sorpresa enemiga.

Recibimos la noticia que el alijador “Forrest” había rescatado a dos sobrevivientes del ARA. “Isla de los Estados”, que eran el Capitán de Corbeta Payarola y el marinero mercante Alfonso López. Esto nos colmó de alegría y renació nuestra esperanza de que fuesen varios más los que se encontraran antes de finalizar el día. Por la actividad aérea enemiga observada, permanecí en el puente, redoblando los vigías y alertando a la tripulación de permanecer atenta.

A las 13,50 hs me encontraba dentro del cuarto de derrota, cuando el Oficial de Guardia Sergio Dorrego, avista dos aviones aproximándose velozmente por la banda de estribor y dio la correspondiente voz de alarma, que se extendió casi instantáneamente por toda la nave.

Recuerdo que mientras bajamos rápidamente la escalara interna, ordené a todo el mundo refugiarse cuerpo a tierra en el pasillo interior de babor de la cubierta principal, previendo que los aviones atacarían por la banda contraria donde estaba el sol.

Apenas alcancé ese lugar, oímos una fuerte explosión seguida por un sacudón del buque y seguidamente otra. Fueron dos bombas que explotaron en el agua a corta distancia al costado de Estribor. El ruido de las turbinas de los aviones al pasar era ensordecedor, instantes después reanudaron el ataque por la misma banda disparando alevosamente ráfagas de cañón de 30 mm apuntadas directamente a la superestructura central del buque, con la clara intención de causar el máximo número posibles de bajas entre la tripulación.

Fueron un total de cuatro pasadas las que tuvimos que soportar. El ataque duró no más de diez minutos, que nos parecieron una eternidad. Felizmente, ningún proyectil alcanzó a llegar hasta donde habíamos buscado refugio y por lo tanto no tuvimos ninguna baja ni heridos.

Cuando aprecié el alejamiento de los atacantes, ordené el abandono del buque porque estaba convencido que pronto volvería a atacarnos otra vez. Simultáneamente, ordené a los Jefes de Sección (Jefe de Máquinas y per. Oficial) que hagan una rápida evaluación de las averías sufridas. Se constató que la mayoría de los camarotes de la banda de estribor habían sido perforados por los proyectiles, algunos de ellos casi destruidos. Lo mismo los botes y balsas de la misma banda, incluso la chimenea.

Personalmente constaté que el casco a la altura del bote nº 1 presentaba gran hundimiento de chapa en forma redonda con la pintura ennegrecida, evidentemente debido a la explosión de las bombas arrojadas por los aviones y que felizmente no hicieron impacto directo.

Exactamente a las 14,15 hs abandonamos el buque. Previamente el Comisario Sr. Tettamanzi consiguió salvar la documentación más importante y de mi parte junto con el Contramaestre Cáceres tiramos en la cubierta superior cuatro bombas de humo color naranja para dar a los posibles atacantes la impresión que el buque se estaba incendiando. Posteriormente, terminada la contienda, por fuentes inglesas me enteré de que la treta había dado resultado.

La operación de abandono fue hecha organizadamente, sin pánico. Para los tripulantes con restricciones físicas habíamos previsto una guingola para bajarlos a los botes, que se utilizó con éxito para evacuar a nuestro 2º Cocinero, que en aquel entonces estaba muy excedido en peso. Los últimos en abordar el bote salvavidas fueron el Contramaestre Cáceres y yo mismo.

Apenas a una distancia de 50 metros del buque, el “convoy” de botes salvavidas, compuesto de la Lancha nº 2 (motor) que actuaba de como remolcador al Bote nº 4 (propulsión manual) y una balsa neumática, aparecen nuevamente un dúo de Harriers en amenazante vuelo rasante. Sin embargo, no abren fuego, pero igualmente provocó intensa alarma entre los indefensos ocupantes de los botes salvavidas.

Navegamos lentamente a favor del viento, es decir hacia la costa norte de la bahía, que distaba una milla del barco, que abordamos a las 15,00 hs. Esta maniobra no resultó fácil por tratarse de una costa de configuración rocosa.

Desembarcamos e inmediatamente encendimos un fuego utilizando la misma turba típica de la isla. Mandé un grupo para explorar en las cercanías un lugar relativamente reparado del viento donde poder levantar un campamento, que de antemano lo bautizamos “Villa Carcarañá”.

Mi idea básica, compartida por la totalidad de los Oficiales y tripulación era la de asentarnos en tierra mientras perdurara el peligro de ataque y luego, durante la noche volver al buque para buscar víveres, mantas y materiales y herramientas para construir refugios, imitando aquellos vistos en Puerto Argentino. El problema principal para ejecutar ese plan era que la lancha a motor hacía mucha agua a través de la bocina de hélice, problema que no pudimos superar por falta de elementos.

La otra alternativa que consideré era dirigirnos a pie hacia Ganso Verde. Estábamos a unos 50 Km de ese lugar, estimaba que podía hacerse en dos o tres días, para lo cual poseía una carta topográfica y una brújula. Además, teníamos con nosotros al grupo de infantes de marina armados al mando del Teniente de Navío Veron, que habían embarcado en Bahía Zorro a pedido del Coordinador Naval Robelo, por “razones de seguridad” y que se encargarían entonces de brindar la cobertura contra posibles hostilidades. Esta alternativa, la descarté porque era evidente que algunos de mis tripulantes por su edad y condiciones físicas no podían realizar semejante viaje.

Estábamos en plena tarea de organización cuando, doblando una punta, aparece el Alijador Forrest, cuyo comandante el Teniente de Navío Molini al acercarse me comunica que podía trasladarnos la Bahía Zorro, invitación que acepté de inmediato por el bien de toda mi tripulación. Procedimos entonces a embarcar utilizando nuestro bote y balsa salvavidas,

Fue una gran alegría volver a encontrarnos con el Capitán de Corbeta Alois Payarola y el marinero mercante Alfonso López, únicos sobrevivientes del Transporte ARA “isla de los Estados”, que habían sido recientemente rescatados, luego de haber vivido una verdadera odisea como náufragos en la Isla del Cisne, episodio que merece quedar en los anales de nuestra Historia Naval como ejemplo de sacrificio y voluntad sobrehumana al servicio de la Patria.

También había sido recuperado el cuerpo del 1er. Oficial Esteban Bottaro que había fallecido por exposición al frío poco después de alcanzar dicho islote.

El ARA “Bahía Buen Suceso”

El “Bahía Buen Suceso” llega a Buenos Aires el 8 de Julio de 1950 y realiza su primer viaje al sur en Agosto. Hizo muchísimas campañas antárticas, además de llevar a Europa a un equipo para las olimpíadas de Helsinki en 1952. En 1958 traslada a Inglaterra la tripulación del recién adquirido portaaviones Independencia.

A partir de 1969 se iniciaron los viajes de transportes regulares a Malvinas, con lo que se trasladaron equipos, materiales y personal civil y militar para la construcción del aeropuerto y la estación de combustible de YPF, que se llamó Antares, estos viajes se llevaron a cabo con el “Bahía Buen Suceso” y otros buques

A partir de 1972 cumple una línea regular a las islas Malvinas junto con dos BDT, llevando carga y turistas también.

En 1982 el “Bahía Buen Suceso” estaba cerca del final de su vida útil, pero su tamaño lo hacía ideal para una nueva tarea donde haría honor a su trayectoria. Convocado para efectuar el traslado de operarios privados hacia Georgias del Sur, que debían desguazar una instalación ballenera, comenzó una etapa que sería definitiva no sólo para este buque y sus tripulantes sino para la historia argentina.

Cuarenta operarios y ocho toneladas de equipo fueron desembarcados en Georgias y el “Buen Suceso” regresó a Puerto Belgrano, con escalas en Ushuaia y Puerto Deseado, el 5 de Abril de 1982, sólo 3 días después de la reconquista de Malvinas.

No se pudo descansar ya que de inmediato el buque debió ser reacondicionado para nuevas cargas que debían ser llevadas a Malvinas, aún con los diversos problemas mecánicos que tenía el viejo buque. Cargó artillería antiaérea, munición, víveres y equipos y tras varios días de navegación sigilosa volvió al muelle de Puerto Argentino, que lo había visto ya tantas veces, pero en misiones de paz.

Descargó sus materiales, pero quedó allí hasta fin de Abril como alojamiento precario de tropas. Ante la inminencia de ataques ingleses se ordenó la rápida zarpada de los buques de Puerto Argentino por lo que el “Buen Suceso” debió esconderse en los fondeaderos recónditos que ofrecen las islas.

Dentro de estas operaciones llega a Bahía Fox, donde había un destacamento de tropas del Ejército Argentino que se mantenían en esa aislada posición.

Por una fuerte tormenta, el muelle antiguo de madera cedió y el barco quedó varado sin propulsión, por lo que descargó todo lo que aún tenía en bodegas.  

Fue mientras tanto visto por vuelos de reconocimiento de aviones ingleses y al mismo tiempo el barco de ELMA “Río Carcaraña” era bombardeado por las fuerzas británicas.

La aviación británica hostigó al buque con pocos daños, ya que la tripulación estaba en tierra excepto el capitán y un radiotelegrafista que fue herido en un ataque. Se le dio orden de moverse hacia la Isla Soledad, pero debido a las averías no se pudo mover.

Cuando se acordó el cese el fuego, la tripulación destruyó los elementos de comunicaciones, documentación clasificada y lanzó al mar la munición que aún había en la bodega, inundando los tanques para mantener la escora del barco. Las dotaciones del Buen Suceso y del Río Carcarañá fueron evacuadas en el Bahía Paraíso.

El buque fue sacado de ese lugar con gran dificultad por los ingleses y utilizado luego de terminada la contienda como blanco de misiles y cañones de buques de la Royal Navy. Finalmente fue torpedeado y hundido por el submarino convencional Onyx.

Por su actuación en la batalla el buque fue condecorado por nuestra Armada con la distinción “Operaciones en Combate”.

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“La Guerra Invisible-El último secreto de Malvinas”: el plan de Thatcher para atacar el continente y matar a los pilotos



Por Marcelo Larraquy
Periodista e historiador (UBA)

La nueva investigación de Marcelo Larraquy revela en detalle los sucesos que se produjeron en Inglaterra después del hundimiento del destructor Sheffield, alcanzado por un misil Exocet. El fin de la operación con que pensaban tomarse revancha era destruir la escuadrilla de cazas Super Étendard que tenían en jaque a la flota británica y matar a los bravos pilotos de la aviación naval

El 4 de mayo de 1982, el destructor HMS Sheffield fue alcanzado por uno de los dos misiles Exocet lanzado por un par de aviones Super Etendard que operaban desde la Base Aeronaval de Río Grande, en Tierra del Fuego.
El 4 de mayo de 1982 la Escuadrilla de la Aviación Naval, con dos aviones Super Étendard provistos con misiles Exocet atacó por primera vez en combate al destructor Sheffield. Los misiles fueron lanzados desde aproximadamente 40 kilometros. Gran Bretaña suponía que los Exocet que Argentina acababa de comprarle a Francia no podían lanzarse. El presidente francés Francois Miterrand le había asegurado a la premier Margaret Thatcher que no habían cedido los coeficientes para la computadora del avión, imprescindible para hacer funcionar su sistema de armas. Sin embargo, los misiles hundieron al Sheffield. A partir de ese momento, si Argentina impactaba sobre los portaviones Hermes Invincible, que transportaban aviones, helicópteros y material logístico para el desembarco británico, se pondría en riesgo la victoria militar británica. Entonces se decidió romper la propia zona de exclusión que había delimitado y atacar el continente con un grupo comando, para destruir los aviones, los misiles y matar a los pilotos. La operación, que se revela por primera vez, es parte del libro “La Guerra Invisible. El último secreto de Malvinas”, de Marcelo Larraquy.

Aquí, el anticipo de La Guerra Invisible.

(…)

El 8 de mayo, en Chequers, la residencia de campo oficial de gobierno —el mismo lugar donde se había decidido el hundimiento al crucero Belgrano—, se ordenó el traslado de las tropas terrestres de la isla Ascensión hacia el Atlántico Sur y se estableció la fecha del desembarco entre el 18 y 22 de mayo. Thatcher también avaló la gestación de la opción más extrema: eliminar el poder de destrucción del enemigo, el sistema de armas del Super Étendard. Atacarlo en su punto de partida. Woodward suponía que en la base de Río Grande todavía había tres Exocet, de acuerdo a la información francesa —que ya no resultaba tan confiable—, pero seguía en la búsqueda de más misiles. Un informe de inteligencia, entregado por un enlace de la Comunidad Europea, aseguraba que la Argentina poseía diez misiles. Thatcher autorizó el ataque al continente luego de una proposición de la Marina Real.

La operación requería la participación de una fuerza especial que, en una acción de alto riesgo, eliminara los aviones, los misiles y también a los pilotos. Se estudiaron tres opciones: a) La invasión a la isla de Tierra del Fuego y, en consecuencia, a la base de Río Grande; b) el bombardeo a la base de Río Grande con aviones Hércules, y c) la toma de la base con una fuerza especial.

Dassault-Breguet Super Etendard
Cualquiera de las opciones rompía con la zona de exclusión y el derecho a la “legítima defensa”, con el que Gran Bretaña había justificado el traslado de sus naves al Atlántico Sur. Ahora ya no importaba que el ataque activara el TIAR, recibiera la condena del Consejo de Seguridad de la ONU o incomodara a Estados Unidos. Thatcher estaba decidida. Sabía qué quería, necesitaba saber cómo hacerlo. El Estado Mayor para la Defensa le ordenó al jefe del Special Air Service (SAS), brigadier Peter de la Billière, que estudiara alternativas para la operación.

(…)

De la Billière pensó la maniobra en dos etapas. En la primera, una patrulla saldría desde la Fuerza de Tareas, se aproximaría a la base de Río Grande y recogería información de los objetivos: los aviones, los misiles, los pilotos del Super Étendard. Sería una maniobra de exploración que desarrollaría un comando infiltrado. Se llamaría Operación Plum Duff. En la segunda parte, con los resultados de la inteligencia previa, dos aviones Hércules C-130 despegarían desde la isla Ascensión, se reabastecerían en el aire y aterrizarían en la pista de Río Grande: sesenta hombres armados se desplegarían sobre objetivos y los destruirían. El plan de fuga preveía retornar a los aviones y volar hacia Chile. Se denominaría Operación Mikado.

Carga de misiles Exocet en el Super Etendard, guerra de Malvinas
(…)

La misión Plum Duff la desarrollaría el Escuadrón B del Regimiento 22. Era un escuadrón creado en 1951, cuando el SAS había enfrentado una insurrección comunista en Malasia; luchaban por la liberación del territorio colonial británico. El nuevo escuadrón había comenzado a entrenarse en áreas selváticas, como lo hacían sus enemigos, por períodos cada vez más largos, y demostraron que podían adaptarse a esta nueva geografía. Desde entonces, sus patrullas empezaron a integrarse con tres o cuatro hombres. Tres días después del ataque al Sheffield, el Escuadrón B comenzó a movilizarse en su base de Hereford. Ese día, el 7 de mayo, Gran Bretaña había extendido la zona de exclusión total hasta 12 millas de la costa argentina. No era difícil interpretarlo como la señal de un ataque al continente. Al día siguiente se presentó el primer plan, todavía en discusión. Había que delinearlo, pero la matriz era la siguiente: se formarían dos patrullas de exploración e inteligencia, una para la base de Río Grande y otra para la de Río Gallegos. Llegarían en helicópteros. Esta sería la primera fase. La segunda fase, la Operación Mikado, consistía en el vuelo apenas por encima del nivel del mar de dos Hércules que aterrizarían en la pista de Río Grande y de los que irrumpirían comandos en vehículos con ametralladoras pesadas. Matarían a los pilotos —que suponían alojados en la base—, destruirían aviones y misiles, y luego abordarían las aeronaves para refugiarse en Chile.

Ninguno de los que habían planeado la operación formaría parte de ella, ninguno estaría en la bodega del avión al momento de llegar al continente. Este era un punto ríspido, que molestaba en el Escuadrón B. Y además: ¿cómo aterrizarían dos Hércules sin ser detectados por radares de la base? No se sabía.

Super Etendard en 1982 Guerra de Malvinas
La duda era una sensación que concernía a la naturaleza de las operaciones bélicas. Pero el terror a un segundo ataque argentino con Exocet trascendía las dudas. Ahora la flota británica comenzaba a tener una percepción más real de la guerra. Hasta el ataque al Sheffield, se actuaba con profesionalismo pero no se vivía la tensión que supone el peligro inminente, la vulnerabilidad constante frente al enemigo, la exposición a un riesgo mayor, la pérdida de vidas no como hipótesis sino como hecho factible, real.

(…)

La Operación Mikado entró en estado de incertidumbre. Pero se avanzó con la misión que la antecedía, la Operación Plum Duff, que era la que debía realizar la inteligencia sobre la base aeronaval. De la Billière confió la conducción al capitán Andy Legg. Era el hombre elegido. Acababa de cumplir 28 años. Después de enrolarse en el Ejército, Legg había realizado un máster en Matemática aplicada en la Universidad de Reading, aunque su propósito siempre era integrarse al Regimiento de Paracaidistas, como paso previo a su ingreso al SAS. Un oficial de enlace universitario, en cambio, le recomendó unirse al Royal Hampshire, un regimiento militar local, para perfeccionar su formación. Legg tomó en cuenta el consejo, y aplicó en el curso de un año de entrenamiento en la Real Academia Militar de Sandhurst. En su momento también lo había realizado Winston Churchill. Al finalizar, alcanzó el grado de segundo teniente, con antigüedad anticipada por su máster universitario. Pero nunca abandonó su idea de ser miembro del SAS.

En 1980, dos años más tarde de lo que había proyectado, superó las pruebas de selección y se integró al Escuadrón B del Regimiento 22. Ya había servido en una operación en Omán, en las montañas de Dhofar, y también en la selva de Belice, colonia británica en América Central, y se disponía a viajar a Canadá cuando le encomendaron la jefatura de un comando que debía infiltrarse en el continente argentino con la guerra iniciada. Legg había recibido la siguiente instrucción: “Esto será difícil, hágalo con firmeza, muévase lentamente y efectúe una buena observación de los alrededores antes de hacer algo. Realice la inteligencia a medida que avanza”, le recomendó su superior inmediato.

Augusto Bedacarratz desciende de su Super Étendard tras cumplir con éxito la misión
El capitán Legg pensaba que un acceso por Chile, con una exploración lenta hacia el objetivo, podría dar mejores resultados para elaborar un mapa de inteligencia que el ingreso por la costa a una distancia reducida del blanco. Además, desde Chile tendrían menores posibilidades de ser detectados. Pero su inquietud no encontró la atmósfera adecuada ni se abrieron posibilidades de discutir la viabilidad de la misión, como solía suceder. No había tiempo ni voluntad para generar cambios radicales en el diseño de la Operación Plum Duff.

El Escuadrón B del Regimiento 22 dirigido por Legg continuó su preparación. Era el único escuadrón que todavía no había sido enviado al Atlántico Sur. Primero entrenaron en Gales con tiros de rifles, emboscadas nocturnas y marchas forzadas. Luego se desplazaron a Wick, en el extremo norte de Escocia, para ensayar aterrizajes con el Hércules desde baja altura, a poca distancia del mar.

Super Etendard Guerra de Malvinas. Hundimiento del Sheffield
Cuando regresaron a Hereford, el 14 de mayo, De la Billière los reunió con las novedades: las dos patrullas de exploración se fusionaban y, si se daban las posibilidades, también deberían atacar la base de Río Grande en una operación de acción directa. Por esta nueva planificación, debían llevar explosivos y detonadores por tiempo y resignar ropa y comida en su mochila. La base de Río Gallegos se había descartado como blanco. El capitán Legg conduciría una patrulla única de siete hombres que llegaría a Río Grande y exploraría y destruiría la base. Ese era el nuevo objetivo. Todavía no existía una planificación final, se iría conociendo con el correr de los días. Podrían desembarcar desde una fragata, un submarino o un helicóptero. Esta última opción era la más probable. Lo único cierto era que debían volar hacia Ascensión al día siguiente para iniciar la maniobra. (…)

(…) En Ascensión, antes de cruzar el hemisferio, Legg sostuvo una comunicación satelital con De la Billière. El brigadier le dio algunos detalles del lanzamiento al océano y le informó que probablemente volarían al continente con un Sea King. La posibilidad de que la operación se cancelara y que a él lo reasignaran para unirse al resto del Escuadrón del SAS con la Fuerza de Tareas se acababa en ese momento, pensó Legg. Sintió que ya no había forma de escapar. Hubiera preferido un submarino o una lancha rápida para llegar a la costa, en todo caso. El ruido del Sea King representaría un seguro boleto de ida. Le preguntó a De la Billière qué sucedería con el helicóptero después de que los dejara en tierra. Temía que, si quedaba visible, se intensificara la búsqueda de su patrulla. “Tenemos activos que eliminarán la evidencia. No es un tema de su incumbencia”, fue la respuesta exasperada del brigadier. No hubo más preguntas. Antes de cerrar la transmisión De la Billière les deseó suerte. Esperaba verlos en su regreso a Londres, le dijo.

El 16 de mayo, siete horas después del despegue, a 17 mil pies de altura, el Hércules fue acoplado por la sonda de otro Hércules y tras dos intentos fallidos logró cargar combustible. Faltaba la mitad del viaje. El piloto les anticipó que había un poco de brisa desde el oeste. Nada de qué preocuparse. El tiempo era bueno. Seis horas después se colocaron su paracaídas y sus salvavidas y los ocho hombres saltaron desde 370 metros junto a sus armas y las mochilas. Desde el avión después les tiraron las cajas con pertrechos de guerra, que recuperaron en el mar.

La Operación Plum Duff cruzaba al hemisferio sur por primera vez. Estaban dispersados por las olas, a 60 millas al norte de Puerto Argentino, pero todavía lejos del continente. El rescate se demoró. Esperaron más de media hora la llegada del buque de auxilio Fort Austin para levantarlos del agua congelada. Legg lamentó no haber pedido trajes de neoprene para su grupo.

Desde el Fort Austin volaron en helicóptero hasta el Hermes. En el portaviones se conformaría la tripulación que los trasladaría al continente. Se les ofreció a los pilotos del Sea King postularse como voluntarios. Algunos acababan de regresar de la isla Borbón y mantenían el entusiasmo por el éxito de la operación. Pero, si para esa misión habían vuelto al Hermes, la misión Pluff Duff no tenía la posibilidad de llegar al continente y regresar. Era lo más parecido a un sacrificio humano. Y también material. El almirante Woodward ordenó que utilizaran el modelo más antiguo del Sea King. El piloto de mayor graduación del escuadrón de transporte aéreo, Bill Pollock, lo convenció de que les permitiera utilizar la versión más moderna, el Sea King 4. Legg entendía que en el vuelo al continente se sacrificaría a tres pilotos, al Escuadrón B, además del helicóptero. Pero la superioridad creía que este sacrificio no representaba un costo alto frente a la posibilidad de poner en riesgo el resultado de la batalla. Aunque el éxito de la misión fuera mínimo, el sacrificio debía realizarse.

Fuente: infobae.com
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La FAS alista sus medios ante el inminente desembarco anfibio británico

A la espera de refuerzos, el enemigo empeña su esfuerzo en ejecutar acciones de desgaste sobre las tropas argentinas. Continúan los ataques de aviones Harrier y el bombardeo naval. La Fuerza Aérea Sur continúa alistando sus medios a fin de ubicar nuevos objetivos navales.

Frente: Islas Malvinas

Desde las 05:10 hs. una sección de aviones Harrier atacan depósitos de combustible en Bahía Fox, resultando herido personal del Ejército Argentino. A las 10:10 hs. los Harrier ejecutan nuevas tareas de exploración fotográfica sobre San Carlos y Darwin. A las 12:15 hs. llevan adelante un ataque a la Base Aérea Militar Malvinas, que es eficazmente repelido por la Artillería antiaérea. A las 13:40hs, realizan un vuelo de exploración y reconocimiento sobre Puerto Argentino, seguido de un bombardeo a las 14:30, el cual no provoco daños.

A las 13:55 hs. y 14:15 hs. aviones Harrier atacan al buque ELMA Rio Carcarañá, y a las 14:15 hs. el transporte ARA Bahía Buen Suceso (B-6), que se encontraba fondeado en Bahía Fox, no sufriendo daños de gravedad. En la Isla Soledad, el buque Forrest rescata a los sobrevivientes del Transporte ARA “Isla de los Estados” (B-8)

En horas de la noche, el Destructor HMS Glamorgan efectúa fuego naval sobre Puerto Argentino. Este ataque es efectivamente repelido por parte de cañones 155 mm L33, Modelo 77, que habían arribado a Malvinas en aviones C-130H Hércules los días 13 y 15 de mayo. El alcance y efectividad de los cañones de 155mm provocaron el retiro inmediato del Destructor.
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Cañon  155 mm L33, Modelo 77                       Destructor HMS Glamorgan (D-19)

Un duelo particular: Los cañones de 155mm argentinos contra la artillería naval de la Task Force.

Los IA-58 Pucara apostados en la BAM Comodoro Rivadavia despegaron a las 12:00hs bajo los indicativos PACU I y II realizando un vuelo de Exploración de 2:20hs de duración, arribando sin novedad. Los sucede un DHC-6 Twin Otter matricula T-82 indicativo PACU III, y el TS-60 del Escudaron Fénix, matrícula LV-MDE.

Desde la Base Militar Cóndor, en el istmo de Darwin, realizan vuelos de exploración, reconocimiento y transporte de personal helicópteros Bell 212 matricula H-83, y CH-47 Chinook matricula H-93.

También lo hacen los IA-58 destacados en Darwin, realizando una patrulla ofensiva sobre el Estrecho de San Carlos, donde existían indicios de tropas británicas infiltradas, sin poder establecer contacto con las mismas.

En Puerto Argentino, el Comandante Conjunto Malvinas emite un informe completo de la situación táctica de la Guarnición Militar Malvinas, efectuando diversas consideraciones sobre la imperiosa necesidad de adoptar medidas a fin de solucionar problemas logísticos, aprovechar toda oportunidad para desgastar al enemigo antes que complete la reunión de todos sus medios para efectuar el desembarco en las islas.

En horas de la noche, la Compañía de Comandos 601 efectúa tareas de rastrillaje y exploración en la Isla Borbón, luego del ataque realizado por comandos ingleses a la Estación Aeronaval Calderón. También, se procedió a recuperar elementos críticos de los aviones que habían sido destruidos.

Vista aérea de la pista de la Estación Aeronaval Calderón.                         Uno de los 7 pucara destruidos en la Isla Borbón.

Se observan un IA-58 «Pucará» y un T34-C «Turbo Mentor» destruidos.
En el centro de ambas pistas, tres impactos de bombas.

Frente Continental: La FAS continua las tareas de exploración

La FAS no ejecuta misiones de combate, reservando y alistando los distintos Sistemas de Armas, para cuando el enemigo ejecute la operación anfibia, que a esta altura es inevitable. Sin embargo, se sucedieron distintas misiones de Exploración y reconocimiento, según las siguientes ordenes:

Orden Fragmentaria 2108, ejecutada por un Learjet LR-35, matricula T-24, en misión de verificación y ajuste del Centro de Información de Combate (CIC Malvinas).

Se planifica la ejecución de un nuevo vuelo como parte del puente aéreo a Malvinas, encabezado por el Hércules C130H TC-68, indicativo PATO, el cual despega de la Base Aérea Militar Comodoro Rivadavia a las 23:05hs. Esta misión es cancelada en pleno vuelo por encontrarse la BAM Malvinas, en una situación táctica desfavorable.

El puente aéreo es prioritario para el abastecimiento de las tropas en Malvinas. El cruce del TC-65 se vio frustrado por la situación táctica.
También se realizan vuelos de exploración y reconocimiento utilizando un Boeing 707 indicativo Tronco, operando desde el Aeropuerto Internacional Ezeiza Ministro Pistarini, un Aerocommander C-500 matrícula LV-LZR indicativo CASERO IV y un Learjet LR-25 matrícula LV-OEL indicativo CASERO I, operando desde la I Brigada Aérea.

Por su parte, los Fokker F-27 matrículas T-41, T-43, TC-73 y TC-76 realizan vuelos de Exploración y Reconocimiento desde la BAM Comodoro Rivadavia y la Base Aeronaval Comandante Espora.

Por su parte, el Comando de Aviación Naval despega en horas de la mañana un avión antisubmarino Tracker matrícula 2AS-24, que obtiene un blanco radar en el punto 53º02’ (S) longitud 59º13’ (W). Luego despega el Tracker 2AS-22, no detectando contactos reales.

Movimientos Británicos

Arriba a la zona de exclusión el submarino nuclear HMS Splendid. En cercanías de las Islas Canarias, al oeste de la costa africana, se avistan ocho (8) buques británicos en posición 24º 30’ (N) y 19º 28’ (W). También es avistado el transatlántico “Queen Elizabeth II”. Esta información es obtenida por los transportes de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), que modifican su ruta para obtener contactos con la flota invasora.

Fuente: https://www.zona-militar.com/



Comunicados del Estado Mayor Conjunto

Comunicado n° 54: El Estado Mayor Conjunto, ante versiones circundantes en los distintos medios de comunicación social, que deforman la realidad de los hechos y crean falsas expectativas, llevando por momentos confusión a la opinión pública, reitera que la única información oficial es la que produce este organismo por ajustarse a elementos de juicio valederos y disponer de la totalidad de los antecedentes utilizables.

Comunicado n° 55: El Estado Mayor Conjunto comunica que en el día de la fecha, 16 de mayo de 1982, aviones Harrier ingleses efectuaron ataques sobre Bahía Zorro y Darwin, en Malvinas (Isla Soledad), sin consecuencias, y fueron repelidos por las fuerzas allí acantonadas.

Comunicado n° 56: El Estado Mayor Conjunto comunica que, en relación con la búsqueda que se lleva a cabo para localizar el buque Isla de los Estados, afectado al servicio de transporte interisleño en el área Malvinas y principal abastecedor de los pobladores de las islas, han aparecido elementos pertenecientes al mismo que hacen suponer que ha sufrido un siniestro.

Comunicado n° 57: El Estado Mayor Conjunto comunica que en relación con la situación del Buque «Isla de los Estados», afectado al servicio de los isleños residentes en el área Malvinas, se han reunido indicios suficientes que permiten suponer que la mencionada nave ha sido hundida por las fuerzas británicas, mientras desarrollaba tareas de apoyo a los malvinenses utilizando una lancha que permitía el traslado de víveres a la costa.

Comunicado n° 58: El Estado Mayor Conjunto comunica que en el día de la fecha, 16 de mayo de 1982, aproximadamente a las 14,00 horas, aviones Sea Harrier atacaron en el Canal San Carlos que separa las Islas Gran Malvina y Soledad, a los buques de transportes «Río Carcarañá» y «Bahía Buen Suceso». Como resultado del ataque se incendió el «Río Carcarañá» y se produjeron averías en el «Bahía Buen Suceso», las que no han podido ser evaluadas hasta el momento. La Fuerza de Tareas inglesa, con estos ataques realizados sobre buques de transporte desarmados, obtiene como único rédito impedir el aprovisionamiento de víveres, medicinas y combustible a los isleños.

Ante los hechos señalados las fuerzas propias adoptarán las medidas pertinentes para proteger los legítimos derechos de los pobladores, afectados por los indiscriminados ataques de la Fuerza de Tareas inglesa.

Comunicado n° 59: El Estado Mayor Conjunto comunica que en relación con el siniestro que afectó al buque Mercante «Río Carcarañá», no se registraron daños personales en su dotación.

Comunicados de Gran Bretaña

Inglaterra, Mayo 16, nº 63: Como parte de las operaciones para mantener la ZET, Sea Harrier bombardearon y ametrallaron el barco mercante argentino Río Carcarañá, en el estrecho de las Falkland, tarde del 16 de mayo (domingo). Tripulación vista embarcando en balsas salvavidas.

Un segundo barco mercante ametrallado en Fox Bay. Nave contestó el fuego. Un Harrier tiene pequeño agujero en la cola. Aparato regresó sin otra novedad. Segundo barco no bombardeado debido a proximidad de granja.

Fuerza de Tareas aprovechó buen tiempo para masivo reaprovisionamiento.

Aeropuerto Stanley nuevamente bombardeado por Sea Harrier.

Una nave de la Fuerza de Tareas condujo exitosos ensayos con misiles, y nave ligeramente averiada por bomba argentina la semana pasada, tuvo exitosa práctica de tiro.

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